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OPINIONES DE AYER

Son muchas las personas que no entienden algunos de los objetivos mas emblemáticos de la ESO tales como la comprensividad y la diversidad. o las que piensan que aquella ha arrancado con mal pie, le falta empuje y es repleta de incertidumbres. El grado de rechazo o aceptación es desigual en las distintas comunidades autónomas y entre los propios centros. No obstante, la etapa ministerial de Esperanza Aguirre, con la aquiescencia de muchos gobiernos autonómicos, nada ha hecho para clarificar el panorama y allanar la aplicaci6n de la ESO. Al contrario, sus medidas polémicas, improvisadas y escasamente consensuadas, han contribuido a aumentar el malestar docente, a fomentar el corporativismo y a resquebrajar el principio igualitario -que no igualitarista- de la comprensividad.

Lo primero que se le agradecería al recién estrenado Mariano Rajoy es que antes de tomar medidas o enfangarse en nuevos proyectos sobre la ESO escuchase la voz de los sectores afectados y propiciase un amplio debate, con la participaci6n de los diversos colectivos docentes y sociales. Un debate que aborde en profundidad y de modo interrelacionado todos y cada uno de los problemas que afectan hoy a esta etapa, sin limitarse a sancionar el mayor valor y peso de una u otra asignatura o a evaluar de forma prematura y homogénea procesos inacabados y heterogéneos.

¿Que aspectos o temáticas seria conveniente incluir en la agenda de este debate? Este es nuestro modesto decálogo: diagnóstico sobre los actuales códigos y comportamientos adolescentes; cultura básica común y habilidades cognitivas, afectivas y sociales; innovación peedagógica y metodología; formación inicial y permanente del profesorado; dotación de recursos humanos y materiales; organización de los centros y gestión del tiempo escolar; colaboración democrática y participativa; coordinación entre las tareas del profesorado y las de otros agentes y servicios educativos; articulación de esta etapa con las enseñanzas Primaria y Superior; y desarrollo de una evaluación e investigaci6n sistemáticas, para saber que ocurre en estos centros, mas allá de tópicos manidos y sensacionalistas y de meras intuiciones.

En este debate poco ayudarían las actitudes ortodoxas que sólo perciben las maravillas de la LOGSE, que defienden con escasa capacidad autocritica; ni aquellas otras que toman como referente el antiguo Bachillerato y miran hacia atras con nostalgia, sin percatarse de que cualquier tiempo pasado sólo fue académicamente mejor para un sector social privilegiado, y olvidando sus carencias educativas. El porvenir de la ESO nos obliga a tratar de comprender la complejidad de la realidad y a mirar hacia adelante. Sólo así podremos contribuir a la formaci6n de una ciudadanía mas culta, libre, critica, creativa, solidaria e igualitaria.

Cuadernos de Pedagogia, marzo 1999, nº 278