Por
Javier Laspalas
CONTEXTO HITÓRICO
1. El sentido de la expresión Edad Moderna guarda relación con la
ideas de los humanistas, quienes se consideraban portadores y difusores de una
nueva mentalidad, lo moderno, lo que esta de moda,
loo actual, opuesta y enfrentada con la mentalidad medieval, que juzgaban caduca
y deseaban sustituir.
2.
Sin
embargo, la expresión Edad Moderna se emplea también con mucha frecuencia para
designar una época histórica concreta y como tal extinguida, superada e
irrecuperable, claramente diferenciada de la edad media y la edad contemporánea. Así entendida, la Edad
Moderna abarcaría tres siglos de la historia
de occidente el XVI, el VII y el XVIII, y se correspondería con una sociedad y una
cultura de perfiles bien definidos, opuestos con frecuencia a
los rasgos básicos del mundo actual.
3. Las fechas
del comienzo y del final de la Edad Moderna son difíciles de fijar y varían
ligeramente de unos países europeos a otros. Habitualmente se sitúa el inicio
de los tiempos modernos en la conquista de Constantinopla por parte de los
turcos (1453) o bien en el descubrimiento de América en (1492).
4. La Edad Moderna : puede considerarse como un periodo de transición, en el que se
acentúa y fortalecen tendencias presente ya en los últimos siglos de la edad
media. La culminación de dicho proceso tendrá a lugar a finales del siglo XVIII y significara
la ruptura definitiva con el orden hasta entonces imperante en occidente, que
había sido heredado de la edad media.
5. La Edad Moderna : Estrechamente al proceso de modernización de la sociedad europea
se encuentra la burguesía, un grupo
social en ascenso ya durante la baja edad media, llamada desesempañar un papel de singular importancia en la historia de occidente. Este
ultimo supone debilitar uno de los principios
básicos de la orden política, en el cual el status social ya no se hereda y se
conserva de modo automático sino que es necesario adquirirlo y en su caso
mantenerlo. La educación se convierte por eso, cada vez mas en una vía e
instrumento de ascenso social.
6. Otro fenómeno característico de la Edad Moderna es la fragmentación y
la perdida de la identidad colectiva de las diversas ordenes o estamentos en los
que se dividía la sociedad medieval.
Las familias más ricas e
influyentes, vinculadas estrechamente a la corte, la nobleza local, que disfruta
de una posición desahogada; la pequeña nobleza, los hidalgos, en muchos casos
extremadamente pobres y anheladas en tradiciones y valores trasnochados.
Los países mediterráneos
(España,
Portugal e Italia) y algunas zonas de centroeuropa y Escandinavia
evolucionan con menos rapidez.
8. En el terreno
económico, en la Edad Moderna tiene lugar el definitivo despegue del
comercio y de la producción industrial, anteriormente muy poco desarrollados.
Los circuitos y los intercambios comerciales se expanden
enormemente, gracias sobre todo a los descubrimientos geográficos.
9. En el terreno
político: la Edad Moderna se caracteriza por la consolidación de las
monarquías estrechamente asociadas a la afirmación de los diversos estados
nacionales.
10. El
Fortalecimiento del Sentimiento de Identidad nacional:
Es otros de los cambios que tienen lugar durante la Edad Moderna. Esta es una de
la raíces fundamentales de las reformas protestantes y de la anglicana, que
aspiran a construir iglesias de carácter nacional, cuya cabeza son los propios
monarcas.
11. Otro fenómeno
característico de la Edad Moderna: es el desarrollo de la burocracia y de
la administración pública. A partir del siglo XVI las
principales monarquías europeas intenta y consigue controlar, cada vez en mayor
medida, la vida publica.
Sin embargo, los rasgos básicos
de dicha mentalidad se prefiguran ya en lo que Huizinga ha denominado el
otoño de la edad media (silo XIV y XV), que culmina en la profunda crisis de la que surgen los tiempos
modernos.
El
hombre medieval colocaba sus esperanzas casi exclusivamente en
la salvación eterna, en la beatitud, que contrataba
poderosamente con las precarias condiciones en que se desenvolvía su vida
cotidiana.
Ello supone un
replanteamiento de las relaciones y del equilibrio entre dos tipos de formación, que se enderezan a la
consecuencia de dos objetivos, aunque no necesariamente contrapuesta ni fácilmente
disociables: la Formación Religiosa que aspira a conducir el hombre a la plenitud de tipo sobrenatural y la
formación humana, relacionada con la plenitud de este
en tanto que ser humano.
El sabio moderno persigue,
sin embargo, una finalidad adicional, que con cierta frecuencia oscurece a la
primera: le interesa conocer, pero con el objetivos de dominar el mundo y aprovechar sus
recursos.
Ellos suponen, sin embargo, la progresiva perdida de la unidad del saber científico
y a mas largo plazo su definida fragmentación, cuyos efectos se harán sentir
con claridad a partir del siglo XVIII.
La
enseñanza y el cultivo de la ciencia ya no son un asunto del que se ocupen casi en
exclusiva los eclesiásticos, como en la edad media.
Durante la Edad
Moderna:
se asiste también al progreso desarrollo del individualismo, cuyos orígenes
podrían situarse en la ultima etapa de la edad media.
Mientras el
hombre medieval vivía inmerso en un a comunidad rural de tamaño reducido en la cual se integraba de un modo casi natural, el
hombre moderno forma parte de estructuras políticas
y sociales mas complejas, que reclaman el establecimiento de vínculos mas
sutiles y menos directos.
Por otro lado, el
conjunto de transformaciones de todo tipo que hemos descrito y la nueva
mentalidad imperante proporcionan a las personas el tiempo y las condiciones adecuadas para la introspección y
generan en ellas el deseo de autoconocimiento.
Con el tiempo todos estos
pequeños cambios acabaran transformando por completo la vida diaria de los
europeos. Aun constituyendo una unidad de fondo, es posible dividir la Edad
Moderna en tres fases históricas de características bien
diferenciadas: la época del humanismo estrecha asociada al Renacimiento,
el periodo de las reformas religiosas, que en el terreno cultural coincidirían
con el Barroco y la era de la ilustración.
No
obstante, d modo
general, puede decirse que el Humanismo comienza a imponerse como
movimiento cultural a partir de la segunda mitad del siglo XV.
La transición del Renacimiento
al Barroco tendría lugar durante la segunda mita del siglo XVI,
que podría tomarse como fecha de referencia la celebración del concilio de
Trento (1545-1563), si bien las ideas del humanismo permanecen aun vivas en la primera mita de la nueva Centuria.
Desde el punto de
estrictamente pedagógico es posible delinear tres grandes concepciones
educativas que se corresponden con los tres movimientos culturales reseñados y
cuya vigencia viene a coincidir, a grosso modo con la de estos.
La
pedagogía del humanismo sirve de transición entre la educación medieval y la moderna, y anima
la educación
europea desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XVI, aunque es su
ultima etapa. Convive con las nuevas concepciones pedagógicas de inspiración
religiosa.
Esta última son las que
imperan durante el siglo XVII y buena parte del siglo XVIII y dar lugar al
llamado realismo o diciplinarismo pedagógico.
Origen y
Evolución del Humanismo Pedagógico
1.
El Humanismo Histórico:
es
el
Son las raíces
medievales que anuncian el nacimiento del humanismo renacentista,
uno de cuyos mayores manifiestos, es la obra de Lorenzo Valla (1406-1457), La
elegancia de la lengua latina.
Valla
es el iniciador de una corriente filosófica que enfatiza el lugar del lenguaje en la formación. La lengua y sobre todo la lengua de
la cultura, la latina, es el instrumento de la comunicación, la clave del
conocimiento y la manifestación más acabada de la perfección
humana.
Pero ahora se abre una
nueva época de esplendor cultural en la que existe una clara conciencia
de ruptura con los siglos medievales y de restauración de la vida intelectual.
El florecimiento de las
letras ha extendido sus beneficios, según Bodin, a todo el
entramado social. Es el reconocimiento de estar viviendo una época de esplendor
que por encima de los siglos medievales entronca con las raíces de la
civilización occidental.
Pero los humanistas no
buscan solamente una renovación intelectual. Lo que preconizan
realmente es una reforma de la vida y de las costumbres. Esta dimensión ´tica
es la verdadera clave del humanismo y la que le confiere un neto carácter pedagógico.
También en esta línea
hay que buscar los orígenes en Italia.
Allí, en la primera mita del siglo XV, se encuentra un núcleo de humanistas,
iniciadores de una corriente pedagógica que al igual que la nueva cultura,
pronto se va a extender al resto de Europa.
Autores como Pier Paolo
Vergerio (1370-1444), Leonardo Bruni (1369-1444), Leon Batista Alberti
(1404-1472, Eneas Silvio Piccolomini (1405-1464) o Maffeo Regio (1407-1458)
escriben obras en las que se encuentran las ideas maestras que configuran la
educación moderna.
En
España concretamente, se puede hablar de un círculo de escritores que en torno
a Alfonso de Cartagena (1384-1456) anuncia ya la restauración del clasicismo.
En ella brillan con luz
propia algunos grandes tratados
pedagógicos, pero sobre todo, prolifera una multitud de escritos parciales, a
veces secundarios, que refleja hasta que punto el mundo intelectual ha hecho
suya la causa de la educación. El racionalismo , el desarrollo de las ciencias empíricas, la fe en el progreso y en la posibilidad
de dominar la naturaleza son las nuevas fuerzas que acabaran desplazando a la
educación humanista.
Si algo caracteriza al
humanismo desde sus orígenes, es el deseo de volver a las fuentes de la cultura occidental en busca de la verdadera
filosofía y de una piedad más sencilla y autentica. Pero sobre todo el humanismo
asume la responsabilidad de invocar el espíritu de una cultura antigua
precristiana o no pero en todo caso pagana.
Según una corriente del
pensamiento cristiano, la asimilación de los clásicos gentiles encerraba el peligro de desvirtuar el mensaje bíblico
y evangélico, el riesgo de un sincretismo e incluso la revitalización del espíritu
pagano. Así hace el humanista y teólogo Cordobés Juan Gines de Sepúlveda en
una carta dirigida a otro doctor en teología que sostiene la opinión
contraria.
Apoyándose en la
autoridad de San Pedro, San Pablo, San Agustín y Tomas de Aquino afirma que Dios ha extendido la
posibilidad de salvación a todo el género humano. Quien haya llevado una vida recta y virtuosa ha
vivido de acuerdo con la voluntad divina.
Y sin dudas ese fue el
caso de grandes filósofos de la antigüedad, por que si no habrían sido
verdaderos filósofos sino meros charlatanes. Es la defensa teológica del mundo
clasifico que acaba en la alabanza de Aristóteles
no solo vivió alejado del vicio, sino que llevo una vida de verdadera
perfección.
Los humanistas en efecto
tienen que defenderse de las posturas más intransigentes y justificar una
cultura que no deja de levantar recelos. Cuando la cultura se concreta en
educación cuando sale del círculo erudito para convertirse en la base de la
formación humana, todos los cuidados son pocos, porque el niño y el joven no
tiene esos estómagos robustos que a veces requieren ciertas lecturas.
Naturalmente, quienes con
más facilidad reúnen estas condiciones son los clásicos cristianos,
escritores como Prudencio, Arador, Sedulio o Juvenlo que entre los siglos IV y
VI, componen obras a imitación de Virgilio o de Horacio, pero cuya epopeya es
la historia de la salvación.
Son ejemplo de un
esfuerzo que forma parte del espíritu de restauración de la, cultura que
caracteriza al humanismo. Pero también forma parte de su deseo de encontrar
textos literarios que combinen la elegancia y la piedad.
Porque, como dice
Nebrija:
Nosotros no buscamos o no
debemos buscar solamente las fuerza del latín, sino el conocimiento de muchas otras cosas que aumentan el caudal de
ideas y de palabras; y no vamos a perder por un purísimo mal entendido los
tesoros que hay en otros autores y principalmente en los cristianos.
Esta es una reflexión
habitual que se enfatiza ante lo que supone es un plan
de estudios. Ello sigue siendo la base de los programas.
Lo único que es equilibrar su influencia y en definitiva hacer realidad la
verdadera aspiración de este movimiento que es integrarlos en la cultura
cristiana.
En todo caso, lo que se
quiere dejar claro es que la educación es y por lo tanto los estudios que se
basa en una cultura que puede ordenarse a la formación ética y religiosa.
Concepto de Educación
No hay por tanto una
diferencia radical respecto a la concepción cristiana del hombre y del mundo.
Lo que cambia es el enfoque que se da ahora al antropológico. La lógica en la búsqueda de la verdad cede el paso a la
retórica.
Desde esta perspectiva
retórica, hay que comprender el nuevo tratamiento antropológico que tiene su más
clara manifestación en los tratados sobre la dignidad del hombre o en los múltiples pasajes de las obras en
la que se describen las perfecciones con que Dios le ha dotado.
En estos textos, el
principal sentimiento es la admiración por la obra de Dios, todo lo que ha
salido de sus manos, tanto la creación visible, como la invisible, es digno de
asombro.
El hombre es un ser
privilegiado, ya que es capaz de comprender la sabiduría divina. La importancia
que el humanista italiano del siglo XV y el humanista francés del siglo XVI
concede al lenguaje no es gratuito. En su reflexión se contiene la clave del
humanismo, la definición de la mas honda aspiración de este movimiento que es
volver a la palabra, al verbo, el protagonismo en la historia de la cultura.
Esta idea que tanto se
repite de los escritos humanísticos, es la que sirve de esquema a la fabula del
hombre (1518), de Luís Vives, un breve escrito de juventud extraño a su pensamiento posterior en la que el
hombre representa una pantomima ante los dioses del olimpo, es decir la montaña
mas alta de crecía. Es el motivo literario que le permite describir la perfección
del cuerpo y de la mente y su sabia disposición para llevara al ser humano, si
el lo quiere a las mas altas cimas de su realización personal.
El
alma a su vez se considera dividida en dos partes, una parte
superior por la que somos semejantes a Dios, donde se encuentra la razón y el
juicio, y una parte inferior. Pero el hombre no esta solo, ni en su grandeza ni
en su miseria, su naturaleza perfecta como obra del creador, esta debilitada por
el pecado. Pero Dios que lo ha creado, también lo ha salvado por medio de su
hijo por que lo ama.
Son cuestiones concretas,
suscitadas por el propio desarrollo de la educación, en las que el humanismo
moderno abre nuevos cauces al conocimiento del hombre. Lo que se inicia ahora,
en resumen en una investigación
psicológica cada vez mas alejada de las cuestiones metafísicas que sirva de
bases al proceso de desarrollo humano.
Factores del
Perfeccionamiento Humano
El humanismo concibe la
educación como formación en el sentido exacto del término. Educar es formar,
moldear al hombre de acuerdo con todas las perfecciones que hay implícitas en
su naturaleza.
Educarse es recorrer
nuevamente este camino asimilando los frutos del esfuerzo colectivo; es formarse
de acuerdo con al cultura que ha producido la razón humana.
El hombre puede por tanto,
educarse por que posee la razón, pero también por que es un ser social capaz
de comunicarse con otros hombres y
Introducción a la
Historia de la Educación
La educación se concibe
como un proceso de asimilación de la cultura que incorpora al hombre a la
humanidad, que la humaniza. La cultura es la que desbastando toda su rudeza,
afirma el entendimiento y le hace más apto para guiar a la voluntad al
En definitiva, según
comenta Maravall, la clave de la educación está, por tanto, e la libertad y en el uso que de ella se
haga.
Porque ni la razón ni la
cultura bastan para hacer del hombre una obra de arte,
aunque le facilite el camino.
Aunque la formación
depende en última instancia de la libertad, el humanismo concibe grandes
esperanzas en el poder de la educación intelectual como base y fermento de la
educación moral.
La educación se concibe
en definitiva como un proceso en el que cada ser va desplegando todos los
recursos de sus naturaleza y en el que con la ayuda de Dios, de otros hombres y
de sus determinación, se moldea de acuerdo con su propia humanidad.
La educación debe pues
adaptarse a las capacidades y tendencias individuales, lo que exige un buen
conocimiento y seguimiento personal. La pedagogía del humanismo no solo
reconoce las diferencias, sino que incluso acentúa la necesidad de orientar de
acuerdo a las inclinaciones personales.
Las
Etapas del proceso Formativo
1- La educación consiste,
por tanto, en un largo proceso que de acuerdo con la importancia que le concede
el humanismo, debe comenzar cuanto antes. Incluso antes del nacimiento, los
padres ya deben tomar las precauciones necesarias para que la generación del
hijo se realice en las mejores condiciones posibles.
Estos consejos se resumen
en la elección de esposas y en una serie de cuidados perinatales entre los que
sobre sale por el énfasis y la reiteración con que es tratado el tema de la
lactancia.
Pero con todo la
verdadera educación comienza en la infancia. Al igual que la edad media, se concibe como un
periodo difícil por que el niño cuya razón es aun muy rudimentaria, puede ser
presa de sus malas inclinaciones.
Lo que aporta el
humanismo, fiel a su creencia en el poder de la cultura, es una mayor
perspectiva de la naturaleza infantil a la que se considera ahora capaz también
de una educación intelectual y de una formación cristiana mucho mas solidad.
Así entre los tres y
cinco años, según dice el humanista Italiano Alessandro Piccolimini, se
cuidara de que el niño aprenda correctamente la lengua nativa para que sea
"pura, propia, dulce y lejana de la del vulgo y en definitiva que sea de
tal manera según la autoridad de Aristóteles en el tercer libro de la retórica que entre la
ciudadanía mas honorable sea tenida como propia y en ningún
modo forastera, áspera o difícil".
El niño es por tanto
concebido, ahora como sujeto de educación y no solo de adiestramiento
porque no es un ser humano en potencia,
a la espera de que nazca en él, como una segunda naturaleza, el uso de la razón.
Es un apersona completa, como dirá el P. Bonifacio, el primer pedagogo de los
Jesuitas, la infancia es un valor en si misma, solo hace falta que los educadores lo
comprendan así.
Pensamos además que los
niños pueden llegar a la perfección en todos los órdenes,
pero no llegaran sino los fortalecemos bien sino los conocemos bien, como
realmente son, con sus buenas y malas cualidades y no trabajamos con ellos con
la constancia y solicitud que pide de nosotros este ministerio del que depende
el por venir de la sociedad.
En este edad, por otra
parte, los agentes de la educación son el primer lugar, los padres, a ellos van
a ir destinados muchos de los tratados humanistas en los que se le exhorta a
considerar la formación de los hijos como la mas importante de sus obligaciones.
De esta manera se
despierta en ellos el amor por las letras y por las buenas acciones. Como dice Sadoleto, refiriéndose a los
pequeños, el padre hará bien en llamar a otro que ya haya empezado a leer y si
lo hace bien, deberá alabarlo, besarlo y darle cualquier regalillo o cualquier
premio. Así en el ánimo del niño se despertara el deseo de emular aquellos
mismos estudios por los cuales el otro muchacho ha sido tan afectuosamente
tratado.
Los educadores de esta
primera etapa de la vida son las nodrizas, es decir ama de
cría y los pedagogos. En resumen, se exige a los padres que no deleguen sus
obligaciones, pero que si lo tienen que hacer, escojan las personas mas
adecuadas, ya que lo que esta en juego es la educación de sus hijos y que no escatimen el
salario.
La educación es sin duda
moldear al nuevo ser, pero también adaptarse a su naturaleza, seguir su proceso
evolutivo. Y en este proceso, lo que sigue educativamente a la crianza o educación,
propiamente dicha, son los estudios. Sin duda, no se trata de la única vía
para alcanzar la virtud, pero es la más segura y la más sólida.
Si hay algo claro y
contundente en el pensamiento del humanismo es su confianza en el poder de los
estudios como principio del perfeccionamiento humano. El humanismo, en su afán
pedagógico también llega a los pobres.
Mas contundente es sin
duda el Francés Jean Bodin, ya que en discurso al senado y al pueblo de Toulouse, lo que propone es
una educación publica, controlada y sufragada por el estado, que evite las desigualdades
sociales.
También dentro de la línea
abierta por los
Lo que sigue a esta
formación básica es la cultura, prosiga o no d estudios superiores, la persona
ya ha adquirido los principios
de las artes y de las ciencias y con ello un amor por el saber que le permite continuar su propia
educación.
Al seguir el desarrollo
del concepto
de educación que forja el humanismo se advierte que el paradigma que propone es el del sabio, la persona cultivada y
virtuosa, que hace d su vida una obra de arte.
El fin de la educación
es, por tanto, alcanzar la virtud. Por eso importa saber que significa
exactamente este término.
La virtud es como diría
Alberti en otero pasaje, "Alegre graciosa y amena, siempre te contesto
nunca te duele, jamás te sacia, cada vez de te es mas grata y útil".
1. La educación
intelectual que propone el humanismo se basa, desde el principio en las buenas
letras, expresión, llena de significado que designa lo mejor de una
tradición escrita y que ha perdurado durante siglos pese a la incuria de los
tiempos.
"No creo dice Guarino
Veronese que nadie puede ser una persona sólida si no aprecia las
letras, las ama, se dedica a ellas y las asimila, sino profundiza en ellas".
Pero aunque llenas de
significados, estas expresiones necesitan concretarse aun más para configurar
un ciclo formativo, un currículo
que ofrecer a los
Sobre esta base se van a
diseñar los planes de estudios que con cierta flexibilidad y a veces con
variaciones sustanciales, mantiene constante un orden en la enseñanza de las
disciplinas.
Sun embargo no hay un
criterio unitario en lo que se refiere a la lengua. Aunque el hombre nace con el
don de la palabra, esta es arbitraria. Así en unos países, entre ellos España,
se piensa con bastante lógica, que l niño debe aprender primero la lengua
materna y poco a poco introduciéndole en el latín.
En otros países, como
Francia e Italia, sin embargo estos primero estudios se
realizan ya directamente en latín.
También para Erasmo
deben aprenderse las dos lenguas conjuntamente: "La Precedencia (del
conocimiento) la reclama la gramática para si y ella, desde el primer momento debe ser
enseñada a los niños en ambas ramas: griega y latina.
La gramática latina
comienza, pues, por la pronunciación de las palabras, el aprendizaje de las declinaciones y la conjugación de los verbos, que
se confía a la memoria.
Al estudio de la gramática
sobre los textos de los clásicos seguirá el del arte oratoria que en el humanismo se basa en dos disciplinas, la
dialéctica y la retórica.
En
efecto, los estudios
gramaticales acababan con la retórica, la culminación de todo el edificio lingüístico,
en la practica, el arte del bien decir, cuyo fin es el de mover la voluntad al
bien y a la virtud. La retórica comienza con el estudio de los grandes modelos de la oratoria, en especial de Cicerón,
el autor más admirado, pero no para copiarlo al pie de la letra, según se
insiste, sino para captar el espíritu de la verdadera elocuencia.
En general, las artes de Quadrivium
sigue manteniendo su orden tradicional. Fundamentalmente consiste en las
matemáticas
que además de la aritmética comprende la geometría, en la que se incluyen la
geografía
y la cosmografía, la astronomía y la música,
así como los principios de la filosofía natural, es decir, la ciencia que versa sobre el conocimiento de los
metales,
las plantas, la naturaleza animal y finalmente la composición de
la naturaleza humana.
De ahí se derivan las
exigencias para su enseñanza que son según expone Ferman Pérez de la Oliva en
sus oposiciones para la cátedra de filosofía moral en Salamanca.
La obra mas recomendada
para inicial estos estudios son los tratados morales de los filósofos clásicos,
sobre todo de Platón y Aristóteles. Aunque sin duda la obra fundamental es
la ética de Aristóteles.
"Una obra perfecta
en lo que cabe, según Juan Gines de Sepúlveda, y muy superior a toda otra obra
sobre esta materia
de los demás filósofos que laboraron en el mismo
La importancia que el
humanismo le concede es un consecuencia lógica de sus propios planteamientos y
probablemente, como dice Maravall, es el historiador quien mejor
representa en esta época el ideal sabio: "Ella (la historia) nos permite
conocer una masa ingente de actos humanos y ella hace posible, sobre un material
de observación tan rico y lo que es lógicamente necesario tan
constante, inducir la regla de la vida.
El
humanismo, en
definitiva, propone un plan de estudios sistemático y coherente, en el que se
trazan las líneas básicas de la educación secundaria, pero sobre todo delinea
un proyecto
de vida capaz de llevar al ser humano a su plena realización.
Este es el deseo y la
aspiración de la pedagogía humanista que se resume perfectamente en estas
palabras de Vives:
" En el estudio de
la sabiduría no se ha de poner termino en la vida; con la vida se ha de acabar.
Siempre serán tres los puntos que debe meditar el hombre mientras viva: como
sabrá bien, como hablara bien, como obrara bien.
Después de haber
realizado el análisis de este capitulo 6
El Pensamiento Pedagógico
del Humanismo Moderno.
Puedo valorar que el
aporte que hicieron cada uno de los autores es muy valioso para llevar a cabo
una buena enseñanza y pude identificar que este aporte se basa principalmente
en lo humano.
Libro:
Introducción
a la Historia de la Educación
Autor: Emilio
Redondo y Otros
Digicentro Famal