OPINIONES DE AYER

Taller de Madera

  La continuación lógica del taller de marquetería es el taller de la madera. Este taller se constituye como algo más práctico que el anterior

  Objetivos

    Adquirir la noción de las operaciones con las distintas herramientas a utilizar.

  Automatizar los gestos necesarios para un correcto manejo de ellas.

  Aprender los distintos usos de las herramientas.

  Mejorar la coordinación visomotriz.

  Adquirir nociones físicas mediante la utiliza­ción de las herramientas.

  Coordinar movimientos simultáneos.

  Mejorar la percepción óculomanual.

  Descubrir el trabajo como principal fuente de recursos económicos.

  Ampliar el vocabulario con palabras técnicas del mundo de la carpintería.

  Potenciar el sentido de la exactitud en las medidas mediante el uso cotidiano del metro, el compás, la escuadra, la regla, el calibrador, el nivel,
la plomada, etc.

Desarrollo

Actividades básicas:

—Antes de hacer objetos más o menos úti­les hubo que pasar una primera etapa en que se pusiera al alumno en contacto con la carpintería, sus herramientas y sus materiales. Esta actividad consistió en construir un panel para colocar las herramientas, consiguiendo así ordenar el taller al mismo tiempo que el alumno conocía el nombre de cada una de ellas y el lugar exacto donde encontrarlas cuando más tarde les hiciese falta.

Serrados y barrenados.

—Uniones con puntas y/o cola.

Ejercicios de ingletar y ensamblar.

—Cepillado y lijado.

—Nivelar y aplomar

—Pintar y barnizar.

Ejercicios con torno.

—Actividades auxiliares: se centran en favorecer la marcha de los demás talleres: jaulas, semilleros, estanterías, palomares, reparación de herramientas, estacas, etc., así como la construcción de juguetes didácticos para preescolar y ciclo inicial.

—Construcción de objetos con miras a la comercialización. Como quiera que uno de los objetivos generales del proyecto del centro es que el niño se integre en la sociedad y esto no lo conseguirá si no lo hace al mismo tiempo en el mundo del trabajo, las «actividades básicas» se realizarán construyendo objetos que puedan ser vendidos fácilmente por ellos mismos: sillas, mesas, taburetes, perchas, jaulas y jauleros, tarimas, perreras, cajones, lámparas torneadas, revisteros y un sinfín de objetos que en muchas ocasiones han sido diseñados por los propios alumnos y siempre llevan un toque personal del que los hace. Con todo ello, además de ir alcanzando los objetivos propuestos y de obligar al alumno a realizar las «actividades básicas», cada trabajo se convierte en:

—un estimulo positivo, porque el alumno trabaja sobre un objeto concreto y útil;

—una demostración práctica de que el dinero puede conseguirse por un medio legítimo: el trabajo;

—un recurso económico para el taller.

Evaluación, perspectiva, critica

  La destreza manual de los alumnos que llevan más tiempo en este taller ha mejorado mucho: es evidente la diferencia entre el acabado, complejidad y rapidez de ejecución de los primeros trabajos y de los más recientes. Aún queda un largo camino para alcanzar las cotas deseables de perfección y exactitud en la medida. El obstáculo más importante que ha impedido conseguirlas ha sido el conformismo y el escaso «amor al trabajo bien hecho». Pero la realidad les está demostrando que la «chapuza» no se vende y esto es un gran estímulo que les obliga a superarse.

La actitud egoísta y de desconfianza de los primeros tiempos del taller han desaparecido y se ha pasado de esconder piezas para evitar que otros las cogieran a la fabricación en común y, en ocasiones, en cadena.

El dinero, ahora, se reparte por igual entre los alumnos. Estamos, pues, a las puertas de la cooperativa escolar: éste es nuestro próximo objetivo a conseguir. La cooperativa estará formada por talleres tan dispares como invernadero­huerta, encuadernación y carpintería, pero con un denominador común: los alumnos con una misma problemática que hay que integrar en la sociedad a través del mundo del trabajo.

Cuadernos de Pedagogía, nº 167, febrero de 1989