Breve
resumen:
El presente trabajo
intenta ofrecer un panorama sobre el Pensamiento
Complejo, el cual es imperioso para una mejor educación. El autor
parte del presupuesto
de que la escuela
argentina necesitará de muchos años para pensar en complejo, ya que la modernidad
ha herido de muerte
el pensamiento de la sociedad
argentina con el simplismo y el favorecimiento hacia las ciencias
fácticas por encima del arte,
la reflexión humanística y el cuidado del cuerpo.
Esta herida de muerte puede ser sanada sólo si se logra vislumbrar
la complejidad del acto educativo sin tardanza, con la ayuda de la filosofía
como anfitriona. El Pensamiento de Edgar Morin no es una poción mágica,
sino el mero rescate de una visión de la vida que la antigüedad tuvo y que la
modernidad eclipsó en su intento de reducirlo todo a lo claro y distinto.
PROBLEMA:
¿Cuáles son los factores necesarios para que los docentes
de Tercer Ciclo de E.G.B y nivel Polimodal piensen en complejo?
HIPÓTESIS
UNO: Es necesario que los docentes replanteen seriamente su práctica
educativa de modo constante para lograr que, alumnos, padres y otros actores de la
educación comprendan la necesidad de ver la vida de un modo complejo.
HIPÓTESIS DOS: Es
necesario que la Filosofía sea una verdadera anfitriona en este proceso
de integración
del pensamiento complejo a la práctica docente.
·
Comprender la distancia existente entre el pensamiento reinante en
la mentalidad docente actual y el pensamiento complejo.
·
Entender que debe
modificar de su práctica educativa el docente de hoy para pensar en complejo.
·
Analizar la realidad
del mundo contemporáneo para afrontar los desafíos que la era planetaria nos
presenta.
·
Proponer un acercamiento al acto
educativo desde la profundización filosófica JUSTIFICACIÓN
Creo que la teoría
de la complejidad de Edgar Morin es muy necesaria en la práctica docente
actual, ya que los escenarios que presenta la sociedad son cada vez más
complejos y estos influyen notoriamente en la vida cotidiana de los alumnos. Es
necesario que los docentes abandonen decididamente los paradigmas
simplistas para poder
lograr un mejor ejercicio de su trabajo.
Hace ya más de medio siglo que el paradigma
positivista está inmerso en la cultura
de nuestro país. Su poder de convicción ha sido tan fuerte que hoy podemos ver
su impronta como algo cotidiano y muy difícil de erradicar.
Este pensamiento ha sido el motor
de la escuela argentina desde sus inicios y la Teoría de la Complejidad de
Edgar Morin presenta, a mi entender, las claves para que el Profesor
de E.G.B 3 y Polimodal de hoy analice su práctica y supere dicho paradigma. Los
docentes son llamados a un cambio
profundo en la forma de ver la enseñanza,
la evaluación,
la convivencia etc.
Es el propósito de este trabajo analizar sólo algunas de las
tantas ideas de este autor para colaborar en la urgente transformación que
nuestra escuela precisa.
De este modo ingresamos en un universo
educativo complejo, el cual reclama otra visión de la vida.
La Teoría de la Complejidad hace ya varios años que es difundida
a nivel mundial de diversas maneras. Es así que cada vez más docentes de E.G.B
y Polimodal pueden tener a su alcance las obras de Edgar Morin y otros, para
interiorizarse en estas propuestas. Pensar en complejo es una tarea que implica
un compromiso tanto existencial como moral
y es deber del docente asumirlo.
En mi opinión, el Positivismo
sigue conviviendo con nosotros. Lo podemos ver en la sociedad argentina y en la comunidad
educativa en general (alumnos, padres, docentes). El pensamiento complejo deberá
luchar por años (quizás décadas) para habitar en la vida de los actores de la
educación.
La hegemonía histórica de este pensamiento coincidió con la época
en que se sentaron las bases de la educación laica y republicana en varios países
europeos y latinoamericanos; entre ellos La República Argentina. Y, como afirma
Dussel, "Esta co-existencia temporal ha llevado a establecer una relación
de causa-efecto entre la filosofía positiva y la constitución
de los sistemas
educativos modernos".
El Positivismo fue un gran movimiento
intelectual que se proponía renovar la filosofía y la sociedad; su reforma
pretendía alcanzar todas las esferas humanas.
Su máximo exponente fue August Comte, quien sostenía que una
mente positiva no se interesa por el "por qué" sino que estudia como
los fenómenos nacen y se desenvuelven, utiliza la observación,
la experimentación y el cálculo.
También propone una anulación de la Metafísica.
Las cuatro reglas básicas del Positivismo son las siguientes:
1.
Rechazar la diferencia entre esencia y fenómeno. Las
esencias no son perceptibles al hombre; por lo tanto sólo se tendrán en cuenta
los fenómenos.
2.
En el mundo sólo hay objetos particulares; las generalizaciones son
ordenaciones de los datos experienciales (Nominalismo).
3.
Los juicios de valor carecen de objetividad por no ser dados en la
experiencia sensible. Aún así la moral es importante para la ordenación de la
sociedad.
4.
Hay un solo método válido, el de La Ciencia Única: La Física
La base de la filosofía comteana esta en la teoría de los tres
estadios de la historia de la humanidad (Teológico, Metafísico y Positivo).
En el primer estadio (Estadio Teológico) los seres humanos
buscaron el origen de las cosas, las causas esenciales, los conocimientos
absolutos.
Con el correr de los siglos se pasó a un segundo estadio: el
Metafísico, el cual es sólo de transición. Aquí la razón trata de
entender lo absoluto, y a través de abstracciones se desarrolla una ontología.
Finalmente se accede al estadio Positivo, donde el hombre se
desembraza ya de lo anterior para dar paso a la realidad concreta. La característica
principal de este promisorio período es "la subordinación de la imaginación
a la observación. Si bien está subordinada, la imaginación no desaparece: su
tarea es crear o perfeccionar los medios de relación, las conexiones entre los
fenómenos"
Como se dijo anteriormente, los fundadores del sistema educativo de
nuestra nación combinaron los valores de la Revolución Francesa (Libertad,
Igualdad y Fraternidad) con la profunda confianza en la ciencia del Positivismo,
lo cual forjó un nivel de educación que fue muy oportuna para la época que se
vivía.
Pero los tiempos cambiaron y la crisis que la Filosofía
Positivista acarrea en lo científico desde hace décadas, influyó notoriamente
en la reflexión pedagógica.
¿Que es la complejidad?
Durante los últimos años, la palabra complejidad se usa
con frecuencia, no solamente en los ambientes intelectuales sino también en el
lenguaje cotidiano. El término suena atractivo ya que nos muestra una verdad
difícil de cuestionar: la realidad, en toda su dimensión, es compleja.
Este descubrimiento nos puede llevar a caer en una trampa acerca de
la cual somos prevenidos, inclusive, por el mismísimo Morin: la de concebir a
la complejidad como una poción mágica para los males del espíritu y no como
un constante desafío.
Etimológicamente, la palabra complejo deriva del vocablo
latino complexus, que significa "lo que está tejido junto". La
complejidad es el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones,
determinaciones, azares que constituyen nuestro universo. Hay complejidad "donde
en un mismo espacio conviven orden y desorden, donde no sólo hay determinismo
sino también azares; allí donde emerge la incertidumbre".
La complejidad va acompañada de la perplejidad, es decir de lo
enredado, lo inextricable, el desorden, la ambigüedad y la incertidumbre.
Hay muchos tipos de complejidad, por un lado podemos hablar de
aquellas que están ligadas al desorden y otras que están sobre todo ligadas a
contradicciones lógicas. Lo complejo de esta manera "recupera por un lado
la incapacidad de formar un orden absoluto y por otro la incapacidad de evitar
contradicciones"
Complejidad no es lo mismo que complicación. Lo complicado se
puede reducir a un principio simple. Si bien el mundo es complicado, también es
complejo. Sino así no fuera, los problemas del mundo tendrían un llano camino
hacia su solución. Simplemente se apelaría a la reducción y esto sería
suficiente. Pero si la reducción pretendería explicarlo todo se volvería
"cretinizante y destructiva".
Esto se debe a que el mundo actual nos presenta problemas cada vez
más pluridisciplinarios, multidimensionales, transnacionales, globales,
planetarios etc. Dichos problemas exigen soluciones acordes con su naturaleza.
Ofrecerles un conocimiento parcelado o disociado vuelve nulo nuestro esfuerzo
por entender la realidad.
Ante esta delicada situación la escuela ha escogido una forma de
enseñar totalmente fragmentaria. Nos han enseñado desde niños a dividir la
realidad en materias o asignaturas. En vez de explicarnos que la realidad es
compleja, se obedeció a los lineamientos positivistas y cartesianos, mostrándonos
un mundo dividido en muchas partes bien separadas entre sí.
En el nivel superior la diferenciación se hace más aguda, hasta
tal punto que si un docente de Historia, por ejemplo, corrige en un examen los
errores ortográficos de los alumnos, estos se quejan diciendo que él no es el
profesor de Lengua y Literatura.
Ante esta cultura fragmentaria, irremediablemente se aprecia la
hiperespecialización, es decir aquella especialización que no permite ver
el todo, que se encierra en ella misma y se forma una coraza definitiva ante su
entorno. Al tener en alta estima este tipo de especialización, el paradigma
simplista veces parece imborrable.
Así el estudiante se enfrenta con los problemas cotidianos de la
vida y no puede hacerlos con éxito debido a que es incapaz de pensar lo
multidimensional, "cuanto más progresa la crisis, más aumenta la
incapacidad para pensar la crisis, cuanto más globales se vuelven los problemas,
menos se piensa en ellos." La inteligencia termina siendo una inteligencia
irresponsable.
Por lo tanto quien aspire a esta nueva concepción de pensamiento
debe evitar la fragmentación simplista y los sistemas filosóficos cerrados,
que explican la realidad desde su olimpo de la totalidad y la escritura
acabada.
Es decir que la complejidad esta estrechamente relacionada con ver
la realidad en sí. Complejidad es observar el todo desde nuestra limitación
humana, con ese asombro inigualable que los griegos supieron tener al intentar
conocer la naturaleza.
Esto nos lleva a reflexionar sobre la Filosofía de la Naturaleza
que nuestro autor sostiene.
Antes de explicarla es importante destacar que en la actualidad,
diversos descubrimientos y el dinamismo de la sociedad en que vivimos han hecho
imprescindible el replanteo de la ontología y la epistemología clásicas.
La modernidad, a través de Galileo y Newton, interpretó el
universo como un sistema independiente del hombre y sujeto a leyes matemáticas
y necesarias.
Pero hoy en día "el orgulloso edificio de la ciencia clásica
ha sido sacudido por fuertes terremotos que amenazan día a día la solidez y
eternidad que se habían atribuido a sus pilares".
La ciencia moderna omitió ciertas cuestiones filosóficas con
respecto a la naturaleza que no se respondieron, ya que su intento era salvar
los fenómenos, la filosofía actual pretende salvar la realidad y para eso
debemos admitir cuestiones que eran tabú para aquella ortodoxia científica:
indeterminismo, desorden, caos, etc.
Ante estos términos, podríamos ver la realidad como un misterio y
el conocimiento como un problema.
La teoría de la complejidad se ha decidido a reivindicar y
construir una ontología que trate de dar una respuesta a la pregunta por la
naturaleza. El objetivo de Morin es comprender el todo desde una physis y
una epistemología complejas. Esto nos lleva a superar las nociones de "objeto"
y de "elemento", reemplazándolas por las de sistema.
Sistema es "El carácter fenoménico y global que toman las
interrelaciones cuya disposición constituye la organización del sistema",
nótese que la definición apunta, no a un objeto separado, sino a las interrelaciones.
Es decir que el universo está conformado por sistemas que irremediablemente están
en constante y completa relación con el todo.
Desde la persperctiva del todo el sistema es uno (unitas), pero
desde sus partes es diverso y heterogéneo (multiplex), por lo tanto hablamos de
unidad compleja de la cual derivan las emergencias.
Las emergencias son las cualidades fenoménicas del sistema, están
dotadas de retroactividad organizacional, por su capacidad de contribuir
retroactivamente a reproducir aquello que las produce. Es decir que lo real no
es solamente lo que está escondido en lo profundo, sino también lo que emerge
en la superficie, aún así debemos ser conscientes que las emergencias son
resultados, no fundamentos ontológicos.
Dentro de un sistema hay organización solamente si las fuerzas de
atracción que operan en el nivel de los componentes se imponen a las fuerza de
exclusión. Una vez en marcha, el mecanismo que asegura la constancia de un
sistema se denomina retroacción negativa, cuya misión es evitar que
determinadas fluctuaciones lleguen a superar un umbral crítico de tolerancia y
se conviertan en una amenaza para la estabilidad del sistema, porque (es
necesario destacar esta idea de Morin, por su influencia en la educación) el
sistema no es sólo armonía entre elementos sino desorden organizacional. La
physis compleja que sostiene nuestro autor, garantiza la organización (o
mejor dicho, la autoorganización) dentro del desorden. Una vez que el
orden y la organización hayan surgido, emergería con ellos una capacidad intrínseca
para vencer cualquier amenaza que ponga en peligro su continuidad.
El concepto más conocido dentro de la ontología de Morin es el de
Bucle Tetralógico, el cual es el principio que posee la physis
compleja y se divide, obviamente, en cuatro momentos:
·
Desorden y agitación:
sin ellos, las interacciones necesarias para que surja el orden son impensables
y no podríamos admitir que en el universo hay evolución constante e infinitas
relaciones. Concluiríamos en un determinismo si no admitimos el desorden, pero
tampoco podemos afirmar que el universo es desorden absoluto; por lo tanto el
universo es imperfecto-perfecto y en el hay un mínimo de reglas y leyes que
constantemente ceden su rigurosidad al Azar.
·
Interacción: Es
la solidaridad entre los componentes de un sistema. La interacción es la
piedra angular, sin la cual no habría orden.
·
Interrelación: Ningún
fenómeno u objeto se encuentra realmente aislado e independiente sino que éste
está en interrelación con otros, los que a su vez determinan y son
determinados por el fenómeno u objeto en consideración. Todos ellos conforman
un sistema. La idea de aislamiento no es más que una abstracción, necesaria sí,
pero un tanto problemática y por ello debe ser manejada con sumo cuidado.
·
Emergencia: La
novedad del todo. Esta idea es muy fuerte en Morin, a tal punto de que el hombre
mismo es una emergencia de la historia de la vida terrestre. Hay una emergencia
en el origen del hombre como así también hay emergencias en un grupo de
trabajo, en la relectura de un texto, en la búsqueda de Dios etc. El universo
es novedad constante, por lo tanto las emergencias son infinitas e incalculables
en cantidad.
Morin, al concebir la realidad como un bucle, da diversos ejemplos
de ellos. Citaremos a continuación algunos:
El bucle cerebro-mente-cultura
El hombre se realiza como tal dentro de la cultura. No hay
cultura sin cerebro humano, y no hay mente (entendiendo a esta como
capacidad de conciencia y pensamiento) sin cultura. La mente humana es un
surgimiento que nace y se afirma en la relación cerebro-cultura. Una vez que la
mente ha surgido, ella interviene en el funcionamiento cerebral con efecto
retroactivo. Cada uno de los términos necesita a los otros. La mente es un
surgimiento del cerebro que produce la cultura, la cual no existiría sin el
cerebro.
El bucle razón-afecto-impulso
La complejidad humana integra la animalidad en la humanidad y la
humanidad en la animalidad. Las relaciones entre las tres instancias no
solamente son complementarias sino también antagónicas, implicando los
conflictos muy conocidos entre
la impulsividad, el corazón y la razón; de manera correlativa; hay una relación
inestable, permutante, rotativa entre la razón, la afectividad y el
impulso . La racionalidad no es un poder supremo (como pretendía la modernidad);
es sólo una instancia de una triada inseparable; es frágil puede ser
dominada, sumergida, incluso esclavizada por la afectividad o la impulsividad.
El bucle individuo-sociedad
-especie. Los individuos son el producto
del proceso reproductor de la especie humana, pero éste mismo proceso debe ser
producido por dos individuos (madre y padre). Las interacciones entre individuos
producen la sociedad y ésta es parte de la especie humana. No
se puede absolutizar al individuo,
deificándolo tal como pretendió la modernidad al considerarlo un fin supremo;
tampoco se lo puede recortar de la sociedad o de la especie. A nivel antropológico,
la sociedad vive para el individuo, el cual vive para la sociedad/humana.
Todo desarrollo verdaderamente humano significa desarrollo conjunto de
las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y del sentido
de pertenencia con la especie humana.
Es decir que la persona lleva en su interior el mundo físico y químico y a la
vez su conciencia lo separa de dicho mundo. Llevamos dentro de nuestra
singularidad a toda la humanidad, a toda la vida, en definitiva a todo el
cosmos y su misterio. Esta idea de hombre nos remonta a los antiguos griegos
quienes sostenían que el hombre es Microphysis; es decir que cada ser
humano tiene en sí la misma capacidad de autorregularse que posee la naturaleza.
En el conviven la animalidad, la racionalidad, la irracionalidad, la preocupación
por la sociedad (polis), etc.
A través de estos conceptos (y muchísimos otros) el autor ha encontrado un Hilo
de Ariadna que le permite bucear en la complejidad y no perderse en ella.
Nociones como sistema, bucle tetralógico, emergencias, retroacción
negativa, entre otras, nos dan una idea importante acerca del fundamento de
la teoría pedagógica de nuestro autor.
El error, la novedad, la incertidumbre, la impredecibilidad, la
admisión de opuestos etc, son componentes esenciales del acto educativo, a los
cuales no debemos esquivar. El desarrollo de este trabajo tratará de explicar
esta revolucionaria visión y su impacto en la práctica de los docentes del
siglo XXI.
DESARROLLO CAPÍTULO
UNO
Ante esta nueva visión acerca de la realidad, los educadores se
encuentran con una misión indelegable: la de transmitir "no saber puro,
sino una cultura que permita comprender nuestra condición y ayudarnos a vivir.
Al mismo tiempo favorecer una manera de pensar abierta y libre".
Se debe transmitir un conocimiento que se dé cuenta que las partes
dependen del todo y viceversa; que no aísle los fenómenos (como pretendía
Descartes) sino que los integre en la totalidad y que detecte lo uno en lo
diverso; admitiendo la diversidad y la unidad a la vez.
Esto debe estar acompañado de la incansable búsqueda (por parte
del docente) de que los alumnos logren un estado interior y profundo de reflexión
para poder orientarse por sí mismos en la vida.
La incapacidad que los actores de la comunidad educativa poseen
para interpretar sistemas complejos no es innata.
La modernidad es la culpable de haber eclipsado lo que los griegos,
los hebreos y los medievales pudieron vislumbrar. La aceptación de un plus de
misterio complejo que escapa al entendimiento humano y que enfrenta a éste con
sus límites -dejándolo en el campo del asombro-ya había sido hecha por
nuestros antecesores milenarios.
Pero en la fragmentación cartesiana se sobrevaloró lo claro y
distinto. La escuela argentina acepto esta propuesta gnoseológica y la combinó
(como ya se dijo) con elementos del Positivismo, Conductismo y La Ilustración.
Por lo tanto desde sus comienzos se enseñó "al soberano" a dividir
la realidad para entenderla; y si es posible entenderla con detalles eruditos y
de memoria. Definitivamente un cambio de paradigma es imperioso.
Es decir que las prácticas educativas no deben centrarse en un
enciclopedismo que transmita lo puramente cognitivo, eso lo puede hacer una
computadora, un libro o un programa de TV. La verdadera educación es un
encuentro entre seres humanos, donde la vida misma es la protagonista. Se deben
cuestionar las instancias pedagógicas tradicionales y buscar la perspectiva
compleja. Los contenidos tratados en clase deben apuntar a la transformación
del sujeto, "no son neutros, se presentan en concreto, con un determinado
grado de valor. (...) en consecuencia, cada contenido educativo no debe ser
propuesto sólo como conocimiento objetivo, también debe ser reconocida la
libertad del sujeto para apreciarlo como valioso para sí."
En su gran libro Educar es un riesgo Luigi Giussani nos
advierte que la verdadera educación es aquella que introduce al estudiante a la
realidad total. "Realidad es para la palabra educación como la meta
para el camino" y, según lo que venimos exponiendo, dicha realidad es
compleja.
Es por eso que es imprescindible que el docente de hoy presente los
contenidos integrados al conocimiento cotidiano e intereses del alumno, es decir
a su realidad total.
La escuela debe tener en cuenta constantemente la realidad de los
alumnos. El contexto en el que ellos se desenvuelven los modifica sin cesar; por
eso en educación la relación con el medio, con el contexto, con la realidad
total es imprescindible en los docentes. Se debe estar al tanto de la vida de
los jóvenes: sus códigos, sus costumbres, su forma de pensar, los peligros a
los que se exponen, los personajes de televisión con los cuales se identifican
etc.
En La Cabeza Bien Puesta, Morin afirma que la escuela debe
enseñar la condición humana. A mi entender esta afirmación está en estrecha
relación con la postura de Giussani anteriormente citada.
Enseñar la condición humana no es algo que le corresponde sólo a
las Ciencias Humanas ni a la Literatura.
Es también responsabilidad de las Ciencias Naturales, integrando
en este término la cosmología, la ecología entre otras. De esta manera el
hombre se mostraría situado dentro del cosmos y la vida.La condición humana se
le presenta a todos los hombres, así vivan la existencia más rutinaria. No es
patrimonio exclusivo de quien filosofa o del poeta tomar conciencia de la
tragedia de la muerte, de lo misteriosa que es la vida, de la pregunta por la
existencia de Dios. Esas preguntas están en el corazón del hombre, por lo
tanto nadie está exento de esos planteos existenciales.
La era planetaria en la que vivimos es veloz y dichos planteos más
de una vez quedan postergados. Los adelantos tecnológicos son rápidos, la
atención al cliente es rápida, las rutas son rápidas y el crecimiento de las
fuentes de comunicación y conocimientos también son rápidas
En el mundo, las comunicaciones crecen de un modo incontrolable,
quedando al desnudo otro problema que en la actualidad se debe entender y a la
vez combatir: el de la expansión descontrolada de saber.
Con una metáfora muy adecuada, Morin nos habla de una "gigantesca
Torre de Babel" de la cual emana más confusión que conocimiento, haciendo
referencia a la ola interminable de saberes disociados y descontextualizados que
emergen desde las ciencias, medios de comunicación, etc. Se activó el
conocimiento pero se adormeció la capacidad crítica y reflexiva. El ser humano,
desesperado, observa como el conocimiento se escapa, inasible, de sus manos.
Aquí surge otra idea muy importante: es inútil saber si no se
sabe para la vida. Y en la medida que los docentes no tengan en cuenta esto,
corre peligro la noción de hombre a la que se quiere arribar. El alumno que no
sabe para la vida no aspira a la sabiduría, que es, en última instancia,
lo que hace del conocimiento algo imprescindible. Si el docente es
enciclopedista o simplista logrará un hombre con una cabeza repleta, en cambio
si el docente piensa en complejo e incentiva al alumno a transitar el mismo
camino, logrará formar un hombre con la cabeza bien puesta.
Aprender a vivir es, no sólo conocer, sino transformación
de ese conocimiento en sapiencia para la vida. Si no se logra este cometido, el
alumno quedará rezagado en la Torre de Babel antes citada.
Dicha sapiencia esta fundada en la contextualización del saber.
Las clases del docente de la era planetaria deben enseñar a contextualizar los
conocimientos. La aptitud para contextualizar debe ser un imperativo categórico
de la educación.
La Complejidad exige al docente, entre tantas otras cuestiones,
considerar al alumno en su individualidad, entenderlo como un ser único e
irrepetible. "Cada grupo, cada alumno, cada suceso educativo representa una
problemática a resolver, por lo que no se pueden aplicar teorías o técnicas
estandarizadas; sólo una permanente actitud reflexiva acerca de los
acontecimientos vividos va constituyendo un almacén experiencial, al que el
docente puede acudir en circunstancias de incertidumbre"
La humildad que esta cita reclama a la profesión docente es
notable. Cuando más sumergidos estamos en el pensamiento complejo, más
modestia necesitamos. La teoría de Morin nos muestra, en gran parte, la lucha
constante contra el entendimiento de la realidad desde una sola visión y nos
invita a ver las situaciones desde el suelo de la incertidumbre.
Capítulo dos
En su libro Los siete saberes necesarios para la educación del
futuro, Morin expone, a mi entender, lo que los actuales y futuros docentes
debemos tener presente en cada momento de nuestra práctica.
A través de esta obra podemos apreciar como la educación adquiere
un carácter estratégico, pues permite tomar conciencia de los desafíos a
enfrentar y crear otras condiciones para el desarrollo de soluciones.
El conocimiento y sus cegueras
El primero de los saberes, según nuestro autor es ser plenamente
concientes de que todo conocimiento conlleva riesgo de error e ilusión.
Esta lucha es crucial y "contra las ideas, pero no podemos hacerla más que
con ideas"
Morin denuncia que la educación, cuyo objetivo esencial es
comunicar los conocimientos, permanezca aún hoy a ciegas ante las
imperfecciones, dificultades y tendencias tanto al error como a la ilusión que
dicho conocimiento posee. La preocupación debe ser, por lo tanto: conocer lo
que es conocer, y así afrontar riesgos permanentes de error e ilusión
que no cesan de parasitar la mente humana.
Un conocimiento no es el espejo de las cosas o del mundo exterior.
Todas las percepciones son a la vez traducciones y reconstrucciones hechas por
el sujeto. Nunca sabremos la distancia exacta entre el cognoscente y el objeto
conocido.
Conocer es también interpretar, lo que introduce el riesgo de
error por la subjetividad de quien conoce, por su visión del mundo, sus
principios de conocimiento, las perturbaciones mentales que aportan las
emociones o la proyección de los deseos o miedos.
Se podría solucionar este problema si elimináramos el riesgo de
error rechazando cualquier afectividad. Pero esto es imposible porque existe una
relación muy estrecha entre inteligencia y afectividad.
La educación debe entonces dedicarse a la identificación de los
orígenes de errores, de ilusiones y de cegueras, con un agravante: nuestro
sistema de ideas (teorías, doctrinas, ideologías) no sólo cometen errores sino
que también los protegen.
La razón humana también está llamada a moderar las aspiraciones
que la modernidad le brindó. Lo que se propone desde el pensamiento complejo es
la racionalidad; bien diferenciada de la racionalización.
La racionalización es cerrada, la racionalidad es abierta por
naturaleza, dialoga con una realidad que se le resiste Un racionalismo que
ignora los seres, la subjetividad, la afectividad, la vida, es irracional.
Al endiosar la razón, la filosofía moderna creyó imposible que
el resto de la humanidad posea la verdadera racionalidad; esta sería una
cualidad de la cual dispondría en monopolio sólo la civilización occidental.
Esto obviamente no puede ser aceptado desde una visión compleja.
Como consecuencia se propone un principio de incertidumbre racional donde
se acepten los severos límites que posee la racionalidad, pero no al estilo
kantiano donde se dictaminaba hasta que punto se podía encontrar certeza
absoluta, sino los límites que le otorgan la afectividad, el carácter, el
contexto cultural, la situación económica etc.
Un alumno que es educado por un docente que es consciente de esta
problemática, se encontraría en las puertas de la lucidez, o como Morin
prefiere llamarlo en una iniciación en la lucidez, la cual viene del la
mano de la autoobservación.
La autobservación "Es esa aptitud reflexiva de la mente
humana que la vuelve capaz de considerarse a sí mismo". Es abandonar ese
egocentrismo tan arraigado en nuestra cultura: el de la autojustificación. Es
descubrir, no sin asombro, como la memoria elimina lo que nos molesta y redunda
en recuerdos agradables.
La lucidez es inseparable de aquello que los paradigmas simplistas
quisieron eliminar: el error.
Las equivocaciones y los desaciertos son parte del proceso de
aprendizaje y es deber de los maestros practicar la tolerancia del error del
alumno, ya que al no considerarse el saber como algo definitivo sino como algo
progresivo, nos vemos en la necesidad de darles el lugar que les corresponde.
Un alumno que se equivoca es un alumno que está aprendiendo, y si
llegara a superar su error podrá lograr la racionalidad, la cual se esfuerza
por unir la coherencia con la experiencia a través de sucesivas equivocaciones.
Se debe aceptar la educación como una situación compleja donde conviven el
orden y el desorden, el error y el acierto; donde no hay determinismo sino azar,
incertidumbre, perplejidad etc.
La contextualización del conocimiento
El segundo saber necesario explica algo fundamental para la educación
de hoy y mañana: la contextualización. Educar en la era
planetaria implica situar todo en el contexto y en la complejidad planetaria. El
conocimiento del mundo, en tanto que mundo, es una necesidad intelectual y vital
al mismo tiempo.
Morin observa cuatros aspectos que esta propuesta debe considerar:
·
El contexto:
El conocimiento de las
informaciones de un modo aislado (como proponía Descartes) es insuficiente,
debemos ubicar dichas informaciones en su contexto para que adquieran
sentido.
·
Lo global:
es decir, las relaciones
entre todo y partes. Lo global no es sólo el contexto, es el conjunto que
contiene partes diversas ligadas de manera inter- retroactiva u organizacional.
Morin habla del principio hologramático donde el todo está en la parte. Cada
célula singular, cada individuo singular contiene de manera holográmica el
todo del cual hace parte y que al mismo tiempo hace parte de él.
·
Lo multidimensional:
Las unidades complejas (el
ser humano, la sociedad) son multidimensionales; el ser humano es a la vez biológico,
psíquico, social, afectivo, racional. La sociedad es histórica, económica,
sociológica y religiosa a la vez. El educador debe reconocer esta
multidimensionalidad y reconocer estas inter- retroacciones permanentes.
Por ejemplo cuando abarcamos un conocimiento económico, debemos
apreciar que la economía conlleva en sí, de manera holográmica: necesidades,
deseos, pasiones humanas, que sobrepasan los meros intereses económicos.
Lo complejo:
El
conocimiento pertinente debe enfrentar la complejidad. Como ya se dijo complexus
significa lo que está tejido junto, la complejidad es la unión entre la
unidad y la multiplicidad. En consecuencia, la educación debe promover una «
inteligencia general » apta para referirse, de manera multidimensional,
a lo complejo, al contexto en una concepción global.
Estamos recién en el comienzo de una era planetaria donde el
conocimiento debe reconocer los diversos entornos que lo rodean. La pregunta que
los docentes deben hacerse es "¿Como percibir y concebir el Contexto, lo
Global, lo Multidimensional, lo Complejo?" Lo nuevo, el saber que se
presenta al alumno debe incluirse dentro de lo global.
La condición humana
El tercer conocimiento necesario apunta al misterio de la
condición humana. La educación del futuro deberá ser una enseñanza
primera y universal centrada en la condición humana. Los alumnos del siglo XXI
deberán reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la
diversidad cultural.
Como se dijo en la introducción, ya se ha abandonado la idea de un
universo ordenado, perfecto, eterno, por un universo que nace en la irradiación,
en el devenir, disperso donde actúan de manera complementaria y antagónica el
orden y el desorden, la organización y la desorganización.
La educación del futuro deberá velar, también por que la idea de
unidad de la
especie humana no borre la de su diversidad, y viceversa.
Existe una diversidad humana. La unidad no está solamente en los
rasgos biológicos de la especie homo sapiens y, por su parte, la
diversidad no está solamente en los rasgos sicológicos, culturales y sociales
del ser humano. Existe también una diversidad propiamente biológica en el seno
de la unidad humana; no sólo hay una unidad cerebral sino mental, síquica,
afectiva e intelectual. Además, las culturas y las sociedades más diversas
tienen principios generadores u organizadores comunes.
Es la unidad humana la que lleva en sí los principios de sus múltiples
diversidades. Comprender lo humano, es comprender su unidad en la diversidad, su
diversidad en la unidad.
La educación deberá ilustrar este principio de unidad/diversidad
en todos
los campos y los educadores deben tomar conciencia del ser
hipercomplejo que es el ser humano.
Nuestra identidad terrenal
La enseñanza de la identidad terrenal,
cuarto saber necesario, significa que este planeta necesita un pensamiento policéntrico
capaz de apuntar a un universalismo no abstracto sino consciente de la unidad/diversidad
de la condición humana;
El tesoro de la humanidad está en su diversidad creadora, pero la
fuente de su creatividad está en su unidad. Es asombroso como el mundo con el
paso del tiempo se vuelve uno pero al mismo tiempo se divide. Paradójicamente
es la misma era planetaria la que ha permitido y favorizado la parcelación
generalizada en Estados-nación.
Con trabajo y esperanza podemos avizorar para el tercer milenio la
posibilidad de una nueva creación: la de una ciudadanía terrestre, y la
educación, que es a la vez transmisión de lo viejo y apertura de la mente para
acoger lo nuevo, está en el corazón de esta nueva misión. Esto implica un
compromiso humano del educador.
En momentos difíciles, donde vemos que el planeta sufre constantes
ataques a su equilibrio ecológico y donde mueren miles de personas, los Estados
deberían abandonar su deseo de "soberanía absoluta por sobre todos los
grandes problemas de interés común, por sobre todos los problemas de vida o
muerte que sobrepasan su competencia aislada".
De esta manera se salvaría la diversidad y la identidad humana,
tanto las relaciones entre oriente y occidente como entre norte y sur serían de
dialógica (no excluyente) y no de dialéctica (excluyente).
Enfrentar la incertidumbre
Vivimos en un mundo en el cual no se sabe que pasará en un par de
meses. Los desastres ecológicos nos alarman acerca de nuestro destino, las
potencias mundiales tienen suficiente armamento como para destruir el mundo
entero en días, la inestabilidad económica puede sacudir de repente a múltiples
sectores del planeta que hasta el momento parecían pisar suelo firme, la
inseguridad civil (sobre todo en nuestro país) es una preocupación obsesiva.
Hasta las relaciones afectivas se han desligado de "lo seguro" y los
concubinatos o convivencias de pareja son cada vez más comunes.
Ante esto debemos plantearnos como continuar. No podemos aspirar a
lo estrictamente seguro en un mundo que no lo es, y que tal vez nunca lo fue; el
siglo XX nos enseñó que no se puede eliminar lo incierto
El conocimiento que procuramos que nuestros alumnos desarrollen se
da en un contexto de incertidumbre cerebral, (porque nunca es reflejo
absoluto de lo real) psíquica (porque no hay conocimiento sin
interpretación) y epistemológica (la certeza parece no existir gracias
a Nietzsche en lo filosófico y Popper en lo científico).
Después de miles de años de historia estamos con la misma
incertidumbre de quien comienza. Tal vez, como humanidad, nunca quisimos darnos
cuenta de esto, pero sería lo mejor tomar conciencia como educadores de que no
es habitual lo definitivamente seguro.
Por lo tanto es imperiosa la necesidad de hablar de estrategias del
docente y no de programas cuando planificamos nuestras clases. Es verdad que
hace ya un tiempo los docentes vienen usando este nuevo término; aún así
debemos tomar conciencia de que la estrategia se opone al programa. El
programa determina a priori las acciones para lograr un objetivo, requiere de
estabilidad total en el contexto del educando. Es decir que ante la menor
perturbación de esa estabilidad se detiene el programa. "La vida nos
solicita la estrategia".
De esta manera los docentes situaran los contenidos en los nuevos
escenarios, comprendiendo así el Universo, la Tierra, la vida, lo humano.
Por último debemos integrar la incertidumbre en la esperanza.
Esto, en otras palabras, es la apuesta. Lo azaroso de la existencia nos
invita confiar en la aventura de la vida; la cual siempre nos depara novedades y
desafíos a los cuales apostar.
Saber comprender
La situación sobre nuestra Tierra es paradójica. Las
interdependencias se
han multiplicado, la comunicación triunfa, por todos lados
encontramos redes, faxes, teléfonos celulares, modems, Internet, y sin embargo,
la incomprensión continúa.
Podemos decir que en algo hemos avanzado con respecto a la
comprensión, pero los progresos de la incomprensión parecen aún más grandes.
La comprensión de debe dar de dos maneras: de un modo planetario
es decir, la comprensión entre humanos y de un modo individual, (relaciones
particulares). Ambos modos están cada vez más amenazados por la incomprensión
El egocentrismo cultiva la self -deception, traición a sí
mismo engendrada
por la autojustificación, la autoglorificación y la
tendencia a adjudicar a los
demás, extraños o no, la causa de
todos los males. (Ver anexo)
La sel f -deception es un juego rotativo complejo de
mentira, sinceridad, convicción, duplicidad, que nos conduce a percibir , de
manera peyorativa, las palabras o actos de los demás, a seleccionar lo que es
desfavorable, a eliminar lo que es favorable, a seleccionar nuestros recuerdos
gratificantes, a eliminar o transformar los deshonrosos.
La incomprensión se expande como un cáncer en la vida cotidiana y
no debemos permitir que nuestras instituciones educativas estén sin inmunidad
ante esa onda expansiva. Ésta requiere un gran esfuerzo. Se necesita de una
gran entereza para comprender a aquel fanático quiere matar, sabiendo que éste
no
lo comprenderá jamás.
La verdadera tolerancia no es indiferente a las ideas o
escepticismos generalizados; ésta supone una convicción, una fe, una elección
ética y al mismo tiempo la aceptación de la expresión de las ideas,
convicciones,elecciones contrarias a las nuestras. ¡Menuda tarea la que nos
propone nuestro autor! La tolerancia supone un sufrimiento, ¿Estaremos
dispuestos a sufrir por un mundo mejor?
Ética =Ser humano
Por último, nuestro pensador nos habla de la importancia del
desarrollar una ética del género humano, donde el educando pueda ver su
triple dimensión de individuo, sociedad y especie. Esta conciencia ciudadana,
transfronteriza y transcultural es emergente para contestar a problemas que
requieren una respuesta tan imprescindible como mundial; los educadores del
siglo XXI deben vivir este tipo de saberes, para que su transmisión hacia los
ciudadanos del mañana sea eficaz.
El Talmud, ese texto tan bello y sabio, nos enseña una parábola
que se entronca con esta reflexión sobre la preocupación por el mundo. Un
aprendiz pregunta a su rabino por qué la cigüeña es un ave impura si su
nombre en hebreo (Hassidá) significa "piadosa, la que ama a los
suyos", a lo que el rabino responde: "porque sólo ama a los
suyos".
El individualismo liberal promovido por la filosofía moderna,
alcanzo su auge en el capitalismo posmoderno. Por lo tanto pensarse como parte
de un todo se hace muy difícil. Esto lleva a una gran dificultad para encontrar
el verdadero sentido de la participación con nuestra comunidad nacional, más
dificultoso aún se vuelve la preocupación por la comunidad global.
Nuestro autor propone focalizar la mirada política en la
democracia. Pero entendiéndola como un sistema político que une de manera
complementaria términos antagónicos:
Consenso, conflicto; libertad, igualdad
y
fraternidad; comunidad nacional/antagonismos sociales e ideológicos.
Morin pregunta si la escuela no podría ser práctica y
concretamente un laboratorio de vida democrática. A mi entender, no sólo es
posible, sino necesario. Si los docentes no enseñamos la participación
respetuosa en los debates cotidianos de clase, ¿Cuándo hacerlo?
Obviamente, se trataría de una democracia limitada en el sentido
de que un profesor no sería elegido por sus estudiantes, aún así las
condiciones siguen siendo propicias para proyectar pequeños congresos en
nuestras aulas que enseñen a nuestros políticos como se habla respetuosamente
y respetando las ideas del otro.
La Humanidad dejó de ser una noción abstracta: es una realidad
vital ya que desde ahora está amenazada de muerte por primera vez.; la
Humanidad, de ahora
en adelante, es una noción ética : ella es lo que debe ser
realizado por todos y en cada uno.
De esta manera quien escribe ha tratado de responder en parte a la
pregunta eje. Gran parte de los factores necesarios para que los docentes
piensen en complejo han sido enumerados y comentados en esta primera fase del
desarrollo. A mi entender se necesita, de modo urgente una cabeza bien puesta,
una generación de docentes comprometidos con la esencia transformadora del acto
educativo. En los siete saberes imprescindibles para el educador del mañana se
puede vislumbrar el motor del cambio, para un mundo que necesita de una
verdadera educación.
Capítulo tres:
Considerar la Filosofía como
anfitriona del pensamiento complejo:
La filosofía debe reencontrar su vocación original, la que
tuvieron los primeros griegos al preguntarse por el origen del todo, la que
permaneció en los grandes filósofos medievales y la que hoy se ha perdido al
considerarse una simple metodología. La profunda misión que la filosofía
siempre debe tener es la de contribuir a la toma de conciencia acerca de la
condición humana y el aprendizaje de la vida. Quien filosofa debe confiar en
que la verdad es posible para el ser humano. Con esto no se quiere decir que la
verdad es de fácil acceso; pero si existe la posibilidad de buscarla, debemos
aprovecharla.
La gran aliada de la Filosofía fue, es y será la Literatura.
Mientras la mentalidad cientificista del siglo XIX aseguraba que el mundo se
dirigía al paraíso terrenal gracias a la ciencia que solucionaría todos los
problemas de la humanidad; Poe, Dostoyevsky y Kafka detectaron la angustia en
medio del optimismo. A través del don literario advirtieron que algo terrible
se estaba gestando en medio de tanta ilusión. El tiempo les daría la razón
cuando aquella ciencia que solucionaría los problemas de la humanidad se ponía
al servicio de la matanza mecanizada durante las guerras mundiales. La soledad,
la tristeza y la locura del hombre del siglo XX que abandonó su fundamento
divino y lo canjeo por promesas de un tubo de ensayo fue advertida por la
Literatura.
Es por eso que propongo la integración de ella en nuestras aulas.
La Filosofía es la anfitriona del pensamiento complejo y la Literatura su
aliada infalible.
Es tanta la importancia que el pensamiento Complejo le da a la
Filosofía que Morin recomienda que las clases de Física y Biología debieran
ser dadas por los profesores que correspondan y a la vez estar coordinadas por
un Profesor de Filosofía que sepa integrar la condición humana dentro de
dichas ciencias.
La filosofía no es una disciplina, es un poder único de
interrogación. Nadie pregunta como el filósofo, nadie posee la profundidad que
él posee. La vida se vuelve superficial si no se cede ante las preguntas
existenciales y filosóficas.
Reencontrarnos con el verdadero
significado de Educación:
Etimológicamente la palabra educación nos invita a elegir entre
dos significados: Educere, que significa "sacar del hombre lo mejor
de sus posibilidades" o, en lenguaje aristotélico, "llevar al acto lo
que es potencia". El otro significado proviene del verbo Educare que
podría traducirse como "amamantar" o "nutrir". Debido a que
el pensamiento complejo integra los opuestos y no deshecha uno definitivamente;
creo que podríamos redefinir la educación como: Nutrir de conocimiento a la
persona logrando que ella misma pueda lograr lo mejor de sus posibilidades; es
decir que con su propia capacidad pueda lograr llevar al acto su potencialidad.
En nuestra tarea como educadores, podemos correr el riesgo de
confundir educación con otros conceptos como instruir, (brindar
información sin participación activa del receptor) adiestrar,
(implementar automatismos mecánicos, reforzados mediante premios y castigos) o
hacer discípulos, (conseguir seguidores a través de una sabiduría
particular a la cual el otro se adhiere).
El educador puede desviar su aspiración a educar hacia estos últimos
conceptos. Puede hacerlo conciente o inconcientemente. A mi entender debe
intentarse no perder jamás la idea de transformación autónoma de aquel que es
convocado al perfeccionamiento mediante el acto educativo. Sólo educando en
el sentido auténtico del término estaremos pensando en complejo y
transmitiendo la complejidad en su total magnitud.
En la pedagogía de occidente, persiste aún hoy los excesos a
favor de los aprendizajes de tipo intelectual y memorístico. Entendiendo que el
cuerpo, materia deleznable, no tenía importancia en el desarrollo del hombre,
se sobredimensionó la ejercitación racional, la gimnasia mental, dándole
lugar casi exclusivo en la educación sistemática de tipo intelectual. La
persona era un envase vacío que podía ser llenado.
Quienes estamos a favor de la complejidad debemos fomentar la idea
de que la clase es un campo complejo. La explicación que damos acerca de un
tema se da en un momento concreto, donde confluyen en el acto educativo muchísimos
factores psicológicos, sociales, culturales, económicos, institucionales, etc.
Dicha enseñanza, por lo tanto debe partir de lo que saben los
alumnos, creando así tramas de situaciones complejas. Es decir que si el tema
que se está dando es, por tomar un ejemplo al azar, La Ilustración, no
se puede transmitir sólo las definiciones conceptueles. Se deben contextualizar
los saberes, compartiendo temas que tengan que ver con dicho tema. (Derechos
Humanos, Rev Francesa, los colores de la bandera francesa y su significado,
Francia hoy, la influencia de esta ideología en nuestros próceres) no puedo
escaparle a lo histórico, a lo económico, a lo actual.
Esto cumplirá con el objetivo de perfeccionamiento que tiene la
educación. No se puede perfeccionar un hombre sólo en lo intelectual. Se lo
debe hacer en todas sus dimensiones. En las nociones aristotélicas de acto y
potencia descubrimos que el paso de la potencia al acto lleva de modo implícito
la perfección.
Un ser en acto es más perfecto que un ser en potencia. Un hombre
desarrollado a pleno en todas sus facultades es más perfecto que aquel que no
pudo lograrlo. "La necesidad de educación está en la misma base de la
condición humana. Sin ella, el hombre permanece en condiciones
infrahumanas"
Educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad
innata de aprender cosas (símbolos, técnicas, valores, memorias, hechos...)
que pueden ser sabidos y merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos
unos a otros por medio del conocimiento. El deber moral de quien educa es velar
por esta cuestión y colaborar a que el alumno se nutra de la verdadera cultura,
un complejo proceso por el cual un individuo se perfecciona a través de la toma
de conciencia de su rol en el mundo.
Ser concientes de que no hay
objetividad absoluta en la práctica docente
En la actualidad se utiliza muy a menudo el término
profesionalización docente. A mi entender parte de esa profesionalización es
tomar plena conciencia acerca de lo difícil que se nos hace ser objetivos en
nuestra práctica cotidiana debido a la complejidad que poseen nuestra
naturaleza humana, las personas a quienes educamos, el ambiente escolar, la
situación socio-económica que nos rodea etc. La profesionalización impone una
meditación constante acerca de nuestro día a día para lograr una objetividad
no-absoluta que trate de acercarse a lo real a través de las construcciones
particulares. No existe la neutralidad total porque cada docente mira la
realidad desde su ángulo particular, desde su cosmovisión. Cada educador tiene
afirmaciones elementales para el andar en la vida, las cuales están organizadas
con una lógica propia e individual.
Por lo tanto todos somos distintos y cuando actuamos nuestras
intenciones están teñidas de subjetividad. La objetividad es imposible aunque
se la pretenda. Quien educa nunca puede actuar libre de prejuicios, aún
creyendo en la objetividad.
Volver al significado auténtico de Laicidad:
Esta propuesta, si bien está basada en el Anexo 1 de La Cabeza
Bien Puesta, también la quiero considerar una propuesta personal. En ella
se encubre lo que sostengo acerca de qué debe ser la educación. Como futuro
Profesor de Filosofía, creo que el principal error que comete nuestra escuela
es evitar el diálogo y la discusión democrática. Así también muchos
docentes creen que logran dicho diálogo y dicha discusión, pero muchas veces
no pasa de ser una catarsis en la cual cada uno confiesa su postura y no se
llegan a consensos genuinos.
A la hora de enfrentarnos a preciosos debates dentro del aula,
debemos saber que la plenitud y la libre expresión de los sujetos constituyen
nuestro propósito ético y político sin dejar de pensar también que ellos
constituyen la finalidad misma de la triada individuo-sociedad -especie.
En ellos se plasman con mayor fuerza nuestros esfuerzos. Posteriormente la
sociedad y la especie recibirán el aporte que ellos le brinden.
De esta manera ofrecemos a los educandos las herramientas para
construir una Democracia que aún hoy como país (a más de veinte años de
elegir a nuestros representantes) no supimos lograr. El poder nos ha hecho creer
que el único valor democrático es el voto. Esta mentira nos deja en la
superficialidad con respecto al verdadero concepto de Democracia, cuyo primer
deber es colaborar para que los miembros de un país sean auténtico ciudadanos,
con participación en la vida política como se entendía en la Antigua Grecia.
Los creadores del la semilla del sistema político más usado en la
actualidad tenían una unión existencial con la polis. Cambiar de polis
era cambiar de dioses; por eso Sócrates prefirió la muerte antes que el
destierro.
Para un griego hablar de Democracia combinada con Individualismo
sería algo inentendible. El discurso dominante nos propone una Democracia
Liberal, pero a mi entender esto es una contradicción filosófica, porque
el Liberalismo es esencialmente individualista y la verdadera Democracia es
compromiso con el otro y la ciudad; es entender que el todo (la polis) es mas
que la parte (el individuo). Por lo tanto la Democracia Liberal terminaría
siendo una suerte de libertinaje restringido donde la verdadera preocupación
sería favorecer el crecimiento del mercado por encima de la persona humana y
donde se acrecientan las diferencias entre ricos y pobres.
Los educadores no podemos darle la espalda a esta situación.
Muchos docentes de Formación Ética y Ciudadana repiten el discurso de los
manuales (obviamente liberal) de un modo acrítico. Reproducir lo que el poder
prefiere que el docente enseñe despoja a la tarea educativa de todo su carácter
revolucionario. Los valores supremos de solidaridad y responsabilidad respecto
de la patria quedarían estériles.
El debate respetuoso de las ideas del otro debe retornar. El
Positivismo entendió la verdad de modo unívoco y, aún hoy la escuela padece
este verticalismo. La clase debe ser una invitación a pensar y al encuentro con
la verdad, a la cual se llega desde la experiencia originaria de cada uno.
El espíritu real de la laicidad, más allá de su tinte liberal, era
la discusión profunda y el espacio del debate. El Laicismo, en
cambio, fue la separación de la educación de todo lo que significara dogma,
entendiendo por dogma la verdad religiosa.
El problema es que el Laicismo permitió la subjetividad aún a
costa de la verdad y cada escuela laica termino abrazada a un subjetivismo estéril
donde el estudiante no recibía ninguna propuesta integral de vida.
Esta otra cara de la moneda (el Laicismo) termina siendo tan dogmática
como su enemigo. El imperativo termina siendo: "Admitir todas las
posturas".
Es por eso que la laicidad como espíritu de debate de ideas debe
retornar pero sin llegar al Laicismo.
Enfrentar el desencanto posmoderno
Nuestra sociedad es identificada por muchos como Posmodernismo,
Posmoralismo, Poscapitalismo o Capitalismo Liberal. Esta etapa es caracterizada
como indiferente a las ideas absolutas de la modernidad, junto con un abandono
de la cultura del deber y un repliegue hacia un individualismo con características
egocéntricas y relativistas.
Al hombre posmoderno no le interesa el proyecto histórico de la
modernidad, sigue negociando, previendo, atrincherado en sí mismo como si la
historia no tuviera finalidad. Hay una decepción plena por no haberse
concretado el ideal paradisíaco de progreso que el hombre moderno prometió a
las futuras generaciones.
Ante esto, los docentes debemos ayudar a recuperar el espíritu
de quien lucha por una utopía. Esto no significa que volvamos a caer en las
ilusiones que la modernidad creyó. Los "paraísos" ofrecidos por el
Marxismo, el Positivismo o el Fascismo no se cumplirán jamás, pero es deber
humano mejorar aunque sea en parte el planeta. Se renunció a un mundo ideal
pero se puede lograr un mundo mejor; aunque sea en parte.
Hoy en día el compromiso con el otro, con la sociedad y con la
ideología parecen mortalmente desvanecidos. Debemos recuperar, sin llegar a
ideologías que no se cumplirán, el ideal de vida de cada ser humano. No sólo
el nuestro sino también descubrir, hasta donde fuera posible, el de la persona
que estamos educando. Parte de nuestro trabajo es ayudar a su liberación del
desencanto que la sociedad le propone y colaborar a que encuentre el sentido de
su existencia en su ideal de vida, el cual debe ser concretado.
Al inicio de este trabajo, en las hipótesis, destacábamos la
necesidad de que los docentes replanteen seriamente su práctica educativa de un
modo constante, logrando así que alumnos, padres y otros actores de la educación
comprendan la necesidad de ver la vida de un modo complejo.
Estamos en un mundo que a diario acrecienta su complejidad. La
globalización ocasionó un quiebre en la historia de la humanidad, cerrando así
una etapa de limitaciones tecnológicas. Hoy en día contactarse con cualquier
parte del mundo es algo que lleva sólo minutos. Negociar es accesible para
cualquier persona que acceda a una PC.
Ante este escenario, es llamativo como persistimos en paradigmas
antiguos que no se adaptan a la complejidad presente. Es tanta la influencia del
cartesianismo y su gran aliado educativo el positivismo, que aún hoy somos
fragmentarios en los análisis de una realidad cada vez más "tejida
junta".
El enemigo de la comunidad planetaria está más en nosotros mismos
y es difícil reconocerlo y enfrentarlo. Por lo tanto estamos recién en los
balbuceos de estas tomas de conciencia y de estas nuevas solidaridades. Por
lo tanto la suposición inicial de que la escuela demorará mucho tiempo en
ingresar de lleno al pensamiento complejo es confirmada por quien escribe este
trabajo.
Debemos tomar conciencia que el entusiasmo por los proyectos de la
modernidad llegó a su fin, "como si esta hubiese tenido en potencia su
propio germen de su destrucción"
Hoy, al ver que dos guerras mundiales se estrellaron contra utopías
que prometían la felicidad universal algunos años después de la Belle Époque;
solo resta construir una convivencia pacífica que busque la verdad y no
renuncie a ella ni a su complejidad.
La globalización pretende realizar esa construcción, pero no
debemos ser tan ingenuos de creer que esto es así. La globalización tiene como
características buenas la movilidad social, profesional, económica y
comunicacional, pero conlleva muchas cualidades malas como es el hecho de que los
países quedan supeditados a las grandes potencias económicas y que los males
sociales también se globalizan.
El avance tecnológico parece haber escapado de las manos del
hombre. A esto se le suma la desesperación que la sociedad tiene por lo nuevo.
En meses puede volverse obsoleto lo que antes fue novedoso, lo cual crea en la
sociedad una mentalidad destructora. Las personas se vuelven más propensas a
desechar cosas y, a veces, seres humanos.
Esto nos habla de que el problema es también antropológico ya que
hoy asistimos alo que se ha dado en llamar la extraña figura antropológica. Lo
humano busca su continente y su identidad. El desconcierto puede ilustrarse con
la expresión de Caín; luego del fratricidio cometido se autodenominó
"errante y extranjero de la tierra" (Génesis 4:14)
La pluralidad que pregona el mundo contemporáneo facilita el hecho
de que en la actualidad la antropología no muestre una imagen única de hombre,
sino una multiplicidad de ellas. Después de la modernidad, los parámetros de
objetividad y racionalidad absoluta cedieron sus espacios y dieron lugar al
pluralismo y a la subjetividad. Al desestimar la verdad como principio
orientador, prevalecieron los parámetros de lo útil o lo que contenta.
Es decir que asistimos a un momento de la humanidad donde han
desaparecido los ideales y donde el fastidio caracteriza la atmósfera
educacional. Los educadores se sienten desanimados porque no reciben la
retroalimentación esperada.
Los alumnos encuentran poco atractiva la escuela porque la cultura
dominante les impone disvalores ajenos a la educación; los padres tienen en
poca estima el trabajo del profesor y no creen conveniente trabajar en equipo
con la institución educativa, sino enfrentarla ya que no educan a sus hijos
como ellos creen conveniente.
Precisamos una escuela donde se pueda aprender y disfrutar de todas
las actividades que ella ofrece, incluyendo el estudio; donde los docentes
quieran enseñar y se sientan plenos en su vocación. Donde los padres se unan a
la institución confiando en que sus hijos tendrán gracias a ésta un mejor
presente y futuro. Esto implica una profundización en la complejidad de la
vida, favorecida por el cuerpo docente. El cual tiene mayor acceso a las
obras de Morin y a la pedagogía en general.
También afirmábamos; en la segunda hipótesis, que es necesario
que la Filosofía sea una verdadera anfitriona en este proceso de integración
del pensamiento complejo a la práctica docente.
La filosofía, para cumplir con este cometido, debe dejar de ser
una práctica que sólo realizan ciertas personas "elegidas" que
hablan poco claro y que privan a sus alumnos de la apertura a la vida propia del
saber filosófico.
La filosofía puede interesar a todos si uno se expresa con
claridad. Si uno vulgariza lo que se pensó desde Tales hasta Hegel, desde
Nietzsche hasta Foucault.
Las preguntas esenciales de la vida son el inicio de la filosofía
y ningún ser humano escapa a esos cuestionamientos.
De esta manera se logrará en el ser humano que se está formando
un mejor destino de vida, que le dé las herramientas para ser mejor mañana con
respecto al presente. Entre tantas frases felices que he podido aprender en el
trayecto de esta investigación hubo uno de Graciela Frigerio que resumen parte
de mi pensar: la educación no está hecha para el presente.
El educador debe mirar constantemente al futuro, esto no significa,
de ninguna manera una evasión. Si se eligió esta profesión se elige implícitamente
un compromiso con el futuro.
Si cada comunidad educativa tuviera en cuenta estos factores, los
destinos de la humanidad se unirían gradualmente, provocando el convencimiento
de más gente aún.
Estamos en una comunidad de destino donde todos los seres estamos
sometidos a una misma amenaza de armas nucleares o de desastres ecológicos.
Lamentablemente nos une más el espanto que el amor.
Por lo tanto es imperioso que humanicemos la globalización, este
es el principio básico de la comunidad terrícola, la cual debe reconocer si
patria terrestre, su pertenencia a la Tierra-Patria.
La era planetaria está recién en sus comienzos y quien escribe se
siente parte de aquellos que desafían el mundo actual globalizado. Es por eso
que durante el transcurso del trabajo se ha hablado algunas veces de los
docentes en tercera persona y otras veces en primera persona plural, porque el
que escribe esta a punto de recibirse y pasa por una extraña situación de
inter-juego entre el ser docente, en algún sentido y el no serlo todavía
El desafío de educar en un mundo cambiante, peligroso, en crisis,
lleno de incertidumbres, altamente diverso y multifacético debe ser asumido, es
por eso que con este trabajo traté de descifrar que es lo que necesitamos para
ser docentes que piensen en complejo.
Con respecto a la pregunta eje de este trabajo, creo que los
factores necesarios se han enunciado renglón a renglón; las propuestas del capítulo
tres resumen lo que, en mi opinión necesita la educación para pensar en
complejo, pero insisto nuevamente: el tiempo de proceso va a ser mucho, por no
decir muchísimo. No es pesimismo, es ver que una transformación social lleva
cambios que si no son profundos no son duraderos. Hoy en día no veo cambios tan
profundos como para agilizar el proceso de cambio.
Si debería resumir en un solo factor, lo que se precisa para la
llegada y permanencia total del pensamiento complejo en nuestras escuelas, yo
diría que ese factor es la humildad. La complejidad implica asombro y el
asombro lo perciben sólo los humildes.
No se puede bucear en el pensamiento complejo de otra manera. Por
eso hablamos de asumirla, no de imponerla.
Asumir nuestros límites, nuestra personalidad, nuestros caprichos,
nuestros dogmas y sobre todo asumir nuestra profunda condición humana, es lo
imprescindible en este desafío.
·
Cerdá, Carlos., 2000, "El desencanto weberiano en la sociedad
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"Convivencia en la escuela asumiendo la complejidad", en: Novedades
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Juan Carlos Denis
Fecha de Nacimiento: 15-07-1982
Edad: 24 años
Nacionalidad: Argentino
Título: Profesor de Filosofía
Es la primera monografía que publico. Espero esté a la altura de
las circunstancias y sea de utilidad. Estoy investigando también otros temas
(Gnosticismo y su influencia en la cultura religiosa actual, La Reforma
Protestante y su influencia en los filósofos modernos).
Quisiera hacer pública mi gratitud al profesor René Rogelio
Smith, verdadero titán de la Investigación educativa, quien aportó grandes
ideas desde sus escritos a mi nebuloso pensamiento.
Otros
datos
El presente trabajo fue realizado en la ciudad de Santa Fe,
Argentina, durante marzo de 2006 y febrero de 2007 como requisito para la
aprobación de la materia Seminario de Integración y Síntesis de
la carrera Profesorado para EGB 3 y Polimodal en Filosofía, impartida en
el Instituto Fray Francisco de Paula Castañeda, de la citada ciudad, por la
Profesora Micaela Fernandez de Torres del Sel.