JUEGOS Y CANCIONES

CANCIÓN

Desde Santurce a Bilbao

 


Desde Santurce a Bilbao
vengo por toda la orilla,
con la falda remangada
luciendo la pantorrilla,
vengo deprisa y corriendo
porqué me oprime el corsé,
voy gritando por las calles:

¡Quien compra!
sardinas frescué.
Mis sardinitas
que ricas son
son de Santurce
las traigo yo.

La del primero me llama
la del segundo también,
la del tercero me dice:
¿a cuanto las vende usted?
Si yo le digo que a cuatro,
ella me dice que a tres,
cojo la cesta y me marcho,

¡Quien compra!
sardinas frescué.
Mis sardinitas
que ricas son
son de Santurce
las traigo yo.

JUEGO

LA ESCONDIDA

Consiste  en un juego en que todos los jugadores se esconden con excepción de uno que será el encargado de buscar al resto.
Puede jugar a la escondida cualquier número de personas, a partir de 3, aunque es más divertido un grupo numeroso.
Se puede jugar en lugares abiertos o cerrados; de día o de noche.
Se deben fijar los límites del espacio en que se jugará. Fuera de esos límites está prohibido esconderse.
Se elige “al que cuenta” con una canción de contar.
El que cuenta elige un lugar (generalmente una pared) llamado “piedra” donde apoyará el rostro, como si llorara, y permanecerá  unos instantes en esa posición, contando los números hasta la cifra decidida con anterioridad por el grupo (ej. hasta 50, hasta 100). Al finalizar de contar dice un verso que avisa que sale a buscar a los que se escondieron (ej. Punto y coma, el que no se escondió se embroma, salgo y salí).
El buscador recorre el lugar. Cuando descubre algún jugador escondido sale corriendo en dirección a la “piedra”, la toca y grita: “piedra libre para...” descubriendo la identidad del encontrado. 
El jugador descubierto, de ser posible, sale corriendo hacia la “piedra” al mismo tiempo que el que cuenta, para salvarse. Si llega primero grita “piedra libre”.
Además, cualquier jugador puede salir de su escondite antes de ser visto y dirigirse a la “piedra”. Si logra tocarla antes que el que cuenta grita “piedra libre” y se salva.
El primero de los jugadores descubierto que pierda la carrera hacia la “piedra” deberá contar en la próxima ronda.
Sin embargo hay un recurso extremo: el último de los jugadores sin descubrir y que llegue antes que el que cuenta a la “piedra” puede gritar: “piedra libre para todos mis compañeros”, liberándolos a todos, debiendo contar nuevamente el que estaba haciéndolo en esa ronda.
La escondida finaliza en forma arbitraria, cuando el grupo lo decida. No hay ganadores ni perdedores