OPINIONES DE AYER
En 1978 se puso en marcha, por iniciativa de varias revistas, la organización de unas Primeras Jornadas Estatales de Movimientos de Renovación Pedagógica. En ese momento empezaban a surgir numerosas escuelas de verano, que venían a sumarse a las más veteranas y consolidadas. Más allá de algunas reticencias ante la posibilidad de burocratismo o de pérdida de la autonomía de cada colectivo, esos encuentros han tenido una indiscutible utilidad a pesar de su precariedad y voluntarismo.
Siendo críticos hay que señalar que esa
utilidad no ha sido excesiva en los aspectos organizativos y de coordinación
entre los diversos grupos de renovación pedagógica, justamente por esos
factores de inseguridad y falta de recursos que, en su gran mayoría, han
hipotecado sus actividades. Ahora bien, si no se ha dado una eficacia
organizativa excesiva si se ha conseguido otro objetivo quizás más
fundamental: el encuentro entre maestros de diversas zonas
La historia de esos encuentros es corta aún,
pero está entrando en una nueva y esperanzadora fase de afianzamiento y de respaldo por parte de las actuales autoridades educativas. En
sus inicios fueron sistemáticamente ignoradas cuando no torpedeadas por la
anterior administración educativa, que Dios tenga en su gloria por muchos años.
En 1979 tuvo lugar el primer encuentro en
Almagro (La Mancha); en 1980, fueron en Daroca (Aragón); en
Del reciente encuentro de Salamaca cabe destacar
un hecho important para la continuidad y la implantació de esos movimientos de
renovació pedagógica: la nutrida y cordial presencia del actual equipo del
Ministerio de Educación, con el propio ministro al frente. Si el gesto va más
allá de lo meramente simbólico puede ser un punto de inflexión decisivo para
la consolidación y extensión de esos movimientos de renovación pedagógica
siempre que se resguarde la autonomía de esos colectivos frente a una inédita
administración facilitadora.
El apoyo a esos grupos, no sólo pero también económico, abre una nueva etapa en su corta pero hermosa historia. Probablemente tendrán que consolidarse más, organizarse mejor y ofrece unas líneas, operativas y evaluables de trabajo, superando deficiencias, justificables por la falta de apoyo. El Ministerio quiere desburocratizarse y fomentar el protagonismo de la base según explicó el ministro, y desea ponerse al servicio de la renovación pedagógica. Esperemos ahora, tras la encantadora música de las promesas que se hicieran en Salamanca, el ritmo efectivo de los hechos.
Cuadernos
de Pedagogía, nº 99, marzo 1983