JUEGOS Y CANCIONES
Canciones
Una vieja y un candil
Una vieja y un candil salerito la perdisión de una casa. La perdisión de una casa; una vieja y un candil una vieja y un candil, una vieja y un candil, ¡salerito!, la perdisión de una casa. La perdisión de una casa, la vieja por lo que gruñe, la vieja por lo que gruñe, la vieja por lo que gruñe, ¡salerito! y el candil por lo que mancha. ¿Jole, jole, jole, jole! una vieja vale un duro y una mosita dos cuartos y yo, como pobresito, ¡salerito! me voy a lo más barato.
Juegos
Las Canicas
Este era un juego de competencia, es decir, se jugaba para ganar, y el
mismo podía jugarse de diferentes maneras: bolita y hoyo, cuarta,
chili, chili y cuarta, el caldero y otras
variaciones. Voy a mencionar varios de los que recuerdo.
Para jugar bolita y hoyo había que cavar en la tierra un pequeño
hoyo de unas tres pulgadas de diámetro por una de profundidad y
distanciarlo a unos dos o tres pies de una pared o superficie vertical donde
las canicas rebotaran. El primer jugador rebotaba una canica en dirección
del hoyo, si la bola entraba allí se quedaba hasta que el próximo jugador
tratara de hacer lo mismo. Si lo lograba había un empate, de lo contrario,
el próximo jugador trataba. Si no lo lograba ya había perdido aquella
canica. La idea era que la bola entrara en el agujero o el jugador perdía
una canica. Otra forma de bolita y hoyo consistía en lanzar bolas
desde una distancia prudente en dirección del agujero en la tierra. Las
bolas que no entraban eran perdedoras y las mismas le pertenecían al dueño
de la bola que lograba entrar.
Para jugar cuarta, la primera bola era rebotada lo más lejos
posible. El segundo jugador trataba de acercarse a una distancia que medía
extendiendo los dedos pulgar y meñique. Aquella era la cuarta. Si
no lo lograba, le tocaba al próximo jugador quien lanzaba su bola en
dirección de una de sus víctimas. La bola que él lograba aproximarse con
su cuarta era la perdedora y pasaba a su poder. Podrás imaginarte
la desventaja de aquellos jugadores a quienes Madre Natura no había
bendecido con manos grandes y dedos largos.
Chili también requería rebotar una canica en dirección de
otra en el suelo con la diferencia de que el lanzador debía lograr que su
bola chocara con la otra. Mientras no hubiera choque las bolas de corote
continuaban siendo rebotadas hasta que un lanzador lograra que su bola
chocara con cualquiera de ellas. El afortunado recogía todas las canicas en
la tierra comenzando así un juego nuevo.
Chili y cuarta era una combinación de estas últimas dos
formas. Si un lanzador lograba que su bola chocara con la de su adversario y
se detenía a una cuarta, el perdedor tenía que entregarle dos
bolas: una por el chili y la otra por la cuarta.
La última forma de jugar canicas era el caldero y para ello había
que trazar un círculo en la tierra con una línea indicando el diámetro.
En el centro iba otro círculo más pequeño y a una distancia prudente de
ellos una línea que sería el punto de donde los jugadores lanzarían sus
canicas tratando de acercarse al centro del caldero. La bola más
cercana al centro era "la mano" y a su dueño le correspondía la
oportunidad de tratar de sacar fuera del caldero(el círculo
grande) una o más de las bolas cercanas a la suya. Para ello empujaba la
canica con el dedo índice catapultado por el pulgar en dirección de su víctima.
El impacto de las dos bolas enviaba la segunda fuera del caldero.
Si no lo lograba perdía el turno y le tocaba al segundo más cercano al
centro y así sucesívamente.