JUEGOS Y CANCIONES
CANCIONES
¿Dónde están las llaves?
DONDE
ESTAN LAS LLAVES?
Era
un río que corría
limpio y puro, mansamente
y eran de sus dos orillas,
la sombra y la hierba verde,
las huellas del caminante,
el pescador y los peces
y el signo de los amantes
en casi todos los puentes.
Era un río que corría
limpio y puro, mansamente.
¿Dónde
están las llaves?
matarile rile rile
¿dónde están las llaves?
matarile rile ro.
Será
preciso enseñar
otra canción a los niños.
Ya no hace falta buscar
la llave que se ha perdido,
porque la tiene un señor
colgada de su llavero;
hijo de doña Ambición,
don Poder y don Dinero.
Será preciso cambiar
el antiguo cancionero.
¿Dónde
están las llaves?
matarile rile rile
¿dónde están las llaves?
matarile rile ro.
Era
un hombre que pensaba
con claridad transparente
y sus ideas tan claras
como el agua de la fuente.
Quiso salir del embudo
y abandonar la manada;
quiso salir y no pudo,
la puerta estaba cerrada.
Quiso salir y no pudo...
y era un hombre que pensaba.
¿Dónde
están las llaves?
matarile rile rile
¿dónde están las llaves?
matarile rile ro.
Será
preciso enseñar
otra canción a los niños.
Ya no hace falta buscar
la llave que se ha perdido;
la tiene el mismo señor
colgada de su llavero.
Hijo de doña Ambición,
don Poder y don Dinero.
Será preciso cambiar
el antiguo cancionero.
¿Dónde
están las llaves?
matarile rile rile
¿dónde están las llaves?
matarile rile ro.
No
tenemos llave.
Hay que estar despierto.
Atención a todos...
El diablo anda suelto.
JUEGOS
LA TABA
Chicos
En la plaza
Otoño-invierno
El
"juego llamado «la taba», que consiste en lanzar al aire una de ellas
mientras se hacen ciertas combinaciones con otras, interviniendo en el juego el
lado de que caen las tabas". La taba es el hueso "astrágalo" que
aparece en las patas de las reses. Tiene cuatro caras que nosotros llamábamos
carne, culo, güitos y correas. Güitos y correas son las caras más anchas de
la taba y las que más veces aparecen. Más difícil es que la taba quede en
carne o culo. Hay una posición muy improbable, pero que si la tierra en la que
se tiraba estaba blanda, alguna vez se daba: la llamada "dominé", que
consiste en que la taba quede apoyada en sus lados más estrechos.
En realidad, la taba, sólo servía como ruleta
o dado, porque lo que se jugaba era o perras gordas y chicas, a veces algún
real y cuando jugaban los mozos pesetas. Pero entre los niños, generalmente,
"santos".
Los "santos" eran las cubiertas de
las cajas de cerillas. Había unas que valían uno, que eran las que tenían es
escudo en negro y rojo, de las cajas de las cerillas que tenían la cabeza negra
y raspador de lija y las que valían dos, que eran las de colores, con cerillas
de papel encerado azul y cabeza blanca y con raspador suave. Un
"atado" eran veinte santos. Se solían recortar las cubiertas con
dibujo y se metían en lugar del cajoncillo que lleva las cerillas; diecinueve y
el de la cubierta que servía de envoltorio.
Tener cincuenta atados en casa se consideraba
ya una fortuna. Y muchas cerillas se debían gastar, porque había quien tenía
más de cien. Un atado era, al cambio, una perra gorda, diez céntimos, ahora
que volvemos a ellos.
Para jugar, se trazaba una línea raspada en un
suelo de tierra. Uno tiraba la taba; era lo que podríamos llamar la banca. Se
hacían las apuestas: El que tiraba la taba apostaba con los demás. Un santo,
dos,... un atado, cuatro perras..., las apuestas quedaban en el suelo sobre la línea.
De pie y desde una distancia convenida, dos pasos más o menos, tiraba la taba,
que debía rebasar la línea de las apuestas. Otro de los jugadores, a veces
incluso uno que no apostaba, "el patatero", la tenía que devolver con
el pie. En la vuelta la taba también tenía que rebasar la línea. Si salían güitos
o correas se volvía a repetir la jugada. Ganaba la banca cuando salía carne y
los apostantes cuando salía culo. En el caso de que saliera dominé, todo era
para el patatero.
Había tabas carneras y tabas culeras. Para que
asentasen bien, se las limaba contra una piedra arenisca. Normalmente, el que
tiraba la taba tiraba con la suya, y procuraba sacar el máximo de carnes. Así
que "eres peor que una taba culera" era la frase para no querer a
alguno en el equipo de otros juegos porque hacía perder. Si la taba, sin rodar
por el suelo, es decir, cuando se tiraba, quedaba carne se decía que la había
plantado. .
Así define el juego el diccionario de Dª. María Moliner. Pero en Soto, a ese
juego lo llamábamos "las tabas" y era juego específico de niñas,
que se jugaba con seis tabas y una canica de vidrio o de acero: el "pitón".
Para jugar a la taba se empleaba una sola.
Chicas
En Portales
Otoño-primavera
Las
tabas era un juego al que solamente jugaban las chicas. Se utilizaban seis
tabas, a veces pintadas de distintos colores ,y un pitón- especie de canica de
cristal o de acero. Como el pitón tenia que botar solo se podía jugar en las
escaleras de Portales , que eran, son, de piedra pulida o en algún sitio -muy
raro- donde el pitón diese un bote limpio.
Para jugar, las chicas se arrodillaban en la
escalera de abajo o se sentaban de lado; sacaban las seis tabas y el pitón de
unas bolsitas hechas de tela que traían en sus bolsos o cabases de clase, cogían
las tabas entre las dos manos y las dejaban caer sobre el suelo. Después se
echaba el pitón al alto , y había que volver las tabas , una a una , dos a dos
, o como se pudiera y coger el pitón antes de que diese el segundo bote. Se
volvía a echar al alto y se repetía hasta que las seis tabas estuvieran en
pecas o correas. Se volvían a echar las tabas y se repetía con hoyos o güitos;
después con culos y al final con carnes.
Se perdía la vez cuando o no se volvía
ninguna taba o el pitón daba dos botes. Entonces la opnente empezaba su juego.
Cuando esta perdía , la primera jugadora volvía al juego saltándose las fases
que hubiera completado: "voy a hoyos" se decía, o a
"carnes..."
Había algunas chicas tan hábiles que eran
capaces de mover más de una taba en cada bote o darles la vuelta completa ; lo
más normal era, sin embarga que se fuese de una en una y de lado en lado.
A veces se complicaba el juego recogiéndolas
tabas después de haber puesto todas en la misma posicón, o dando una palmada
antes de mover las tabas, con lo que se acortaba el tiempo que se tenía para
moverlas.