OPINIONES DE AYER

EDUCACIÓN SOBRE LAS DROGAS

Se afirma con razón que la institución escolar no está preparada para afrontar ciertas problemáticas, ciertas conductas, ciertas acti­tudes que la evolución de la sociedad ha ido generando. En muchos casos, incluso, las relaciones asentadas en el autoritarismo y la rigidez de una programación impermeable a los fenómenos socio-culturales de la vida cotidiana tienden a reprimir esas problemáticas, a enmas­cararlas, a postergarlas para tiempos mejores. Es el fracaso de la es­cuela, del cual el llamado “fracaso escolar” de los alumnos referido al aprendizaje no es más que una de sus secuelas.

Fenómenos como la predelincuencia, las drogas y la sexualidad no han podido sacudir la estrechez de los muros escolares. La con­dena moral, la inhibición, la obsesión por el cumplimiento estricto del programa y por la evaluación, han actuado de freno a la hora de abrir la escuela a esas nuevas demandas educativas.

No se trata de que esos temas se planteen aisladamente como actividades ocasionales, a veces extraescolares. Ni tampoco como contenidos específicos que tiendan a engrosar el ya recargado curri­culum escolar.

Un planteamiento educativo en torno a las drogas debe tener, fundamentalmente, un carácter informativo y preventivo. Y esa la­bor de prevención debe estar presente en el conjunto de la institu­ción, en todos y cada uno de los educadores y en cuantos momentos de aprendizaje y de comunicación se presenten. En algunas áreas como Naturaleza podrá darse un tratamiento más específico, siste­matizado y científico; pero también en otras áreas de enseñanza se podrá intervenir en ese sentido.

 

Editorial de Cuadernos de Pedagogía, nº 73, enero de 1981