JUEGOS Y CANCIONES
UNA CANCIÓN
Tengo una muñeca
Tengo una muñeca vestida de azul con su camisita y su canesú. La saqué a paseo, se me constipó, la tengo en la cama con mucho dolor. Y esta manañita me dijo el doctor que le dé jarabe con un tenedor. Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis, y ocho veiticuatro, y ocho treinta y dos. Animas benditas, me arrodillo yo
UN JUEGO
Un, dos, tres
Lo
juegan chicas y chicos en portales durante el curso escolar
.... Pasaba de una manera tramposa, de
puntillas, el tiempo; a veces lo he comparado con el ritmo del escondite inglés,
¿conoce ese juego? Para otros no era "un, dos tres, al
escondite inglés", sino "un, dos tres, carabí". No sé
si con b o con v, porque nunca lo he visto escrito. Pero sí, el, o la que se la
quedaba, - después de haber donado- ponía el brazo en el poyo de Portales y
echaba la cabeza sobre él. Los demás se ponían de pie en la piedra de las
escaleras que dan a la Plaza. El avance había que hacerlo sin levantar los pies
del suelo, arrastrándolos, y mientras que el que se la quedaba tenía la cara
sobre el brazo. Lo que no recuerdo es quién perdía, aunque
creo recordar que había dos variantes: en una de ellas, el que era visto tenía
que volver al comienzo y perdía todo lo que había avanzado; en la otra, pasaba
a quedársela él.
-No. ¿En qué consiste?
Se pone un niño de espaldas, con un brazo contra
la pared, y esconde la cara. Los otros se colocan detrás, a cierta distancia, y
van avanzando a pasitos o corriendo, según. El que tiene los ojos tapados dice:
"Una, dos y tres, al escondite inglés", también deprisa o despacio,
en eso está el engaño, cada vez de una manera, y después de decirlo, se
vuelve de repente, por ver si sorprende a los otros en movimiento; al que pilla
moviéndose, pierde. Pero casi siempre los ve quietos, se los encuentra un poco
más cerca de su espalda, pero quietos, han avanzado sin que se dé cuenta. Jugábamos
a tantas cosas en aquella plaza, a los dubles, al pati, a las mecas, al juego
mudo, al corro, al monta y cabe, a chepita en alto; también había juegos de
estar en casa, claro, de ésos sigue habiendo, pero los de la calle se están
yendo a pique, los niños juegan menos en la calle, casi nada, claro que también
será por los coches, entonces había pocos....
Había sus riñas: que si no has dicho todo, que
si lo has dicho mal, que sí que te he visto, que yo no me he movido,,... En
realidad no era un juego para mucho rato porque casi siempre acababa mal. Pero
valía para antes de subir a la escuela, hasta que el maestro daba con la llave
en la barandilla de hierro de las escaleras, o en los recreos cuando llovía.