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16.11.2005
Fuente: HOYBOLIVIA.COM
Se pierden cerca de 13 millones de hectáreas por deforestación

La superficie forestal mundial se reduce cada año en cerca de 13 millones de hectáreas a causa de la deforestación, reveló un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

No obstante, la entidad aclaró que el ritmo de pérdida neta de hectáreas es menor que esa cifra, debido al efecto de las plantaciones y la expansión natural de los bosques.

En ese sentido, puntualizó que la pérdida anual neta de superficie forestal entre 2000 y 2005 fue de 7,3 millones de hectáreas anuales, frente a una estimación de 8,9 millones de hectáreas entre 1990 y 2000.

El documento de la FAO se denomina Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales 2005 y es el más completo realizado hasta la fecha sobre el patrimonio forestal mundial, debido a que cubrió un total de 229 países y territorios entre 1990 y 2005.

Hosny El Lakany, subdirector general del Departamento Forestal de la FAO, puntualizó que esta evaluación "permite calibrar el importante papel de los recursos forestales para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio".

Acotó que "la evaluación proporciona una actualización completa sobre el uso y la gestión de los bosques y demuestra que, mientras hay lugares que experimentan progreso, en muchos otros, desafortunadamente, los recursos forestales están siendo destruidos o degradados a un ritmo alarmante".

Sudamérica es la zona más afectada

Los bosques cubren cerca de 4.000 millones de hectáreas, el equivalente a un 30 por ciento de la superficie terrestre.

Los países que concentran dos tercios del patrimonio forestal son Australia, Brasil, Canadá, China, la República Democrática del Congo, India, Indonesia, Perú, la Federación Rusa y los Estados Unidos.

América del Sur sufrió la más importante pérdida neta de bosques entre 2000 y 2005 con cerca de 4,3 millones de hectáreas al año y fue seguida por África, con 4 millones anuales.

Oceanía y América del Norte y Central perdieron cada una cerca de 350.000 hectáreas mientras que Asia pasó de unas pérdidas de unas 800.000 hectáreas anuales en la década de 1990 a una ganancia neta de un millón de hectáreas entre el 2000 y 2005.

Ese logro se consiguió por los programas de reforestación a gran escala que implementó China.
Fuente: El Litorial.com
Europa adopta una estrategia común sobre la eólica marina
El documento cita el modelo danés como el ejemplo a seguir. “La Estrategia de Copenhague”, dada a conocer durante la conferencia eólica internacional celebrada en aquella la capital danesa a principios de noviembre, es el resultado de una larga serie de debates entre 80 representantes europeos.
El componente clave de la estrategia es la decisión de elevar ante las autoridades europeas la petición de que elaboren un plan de acción específicamente dirigido hacia el desarrollo de los parques eólicos marinos en Europa.

La UE pretende obtener el 21% de su energía eléctrica de energías renovables en 2010. “Le eólica marina juega un papel clave para alcanzar esa meta”, se señala en el documento. “Sin embargo, a menos que se tomen medidas adicional concretas, la eólica marina no podrá aportar su gran potencial en la lucha contra el cambio climático”.

“La eólica marina se encuentra en un momento crucial de desarrollo”, señaló en la conferencia Jim Campbell, del departamento británico de Comercio e Industria, y miembro del comité de seguimiento de la estrategia. “Los resultados de los primeros parques eólicos marinos han sido esperanzadores. No obstante, quedan muchas barreras que impiden despejar el camino hacia el desarrollo pleno. La estrategia que ahora adoptamos representa un camino consensuado para atajar los retos”.

“Hay que abandonar el enfoque nacional así como los procedimientos administrativos lentos”, señaló Anders Stouge, de la Fundación de Industrias Energéticas de Dinamarca. “Necesitamos una visión común y, en este sentido, la Estrategia de Copenhaque representa una sólida base”.

Tres aspectos claves

La estrategia se centra en tres aspecto fundamentales: desarrollo de mercado; acceso a red y medio ambiente. Respecto al mercado, se recomienda que la Comisión Europea realice estudios y que los países miembros establezcan una ventanilla única&Mac226; para la tramitación de solicitudes.

“Si queremos explotar el gran potencial de la eólica marina de forma óptima –dijo Stouge– eso va a requerir inversiones en el sistema eléctrico europeo, lo cual también requiere planificación a largo plazo, además de la adopción de procedimientos uniformes y ágiles por parte de los países miembros”

La estrategia también reclama el apoyo y liderazgo de la Comisión Europea en la elaboración y coordinación de estudio ambientales. Los resultados deberían difundirse y formar criterios comunes entre los países miembros, especialmente con respecto a la elaboración y evaluación los estudios de impacto ambiental de cada país.

La estrategia tiene un grupo de seguimiento, actualmente formado por representes de Dinmarca, Reino Unido, Alemania y Holanda. El grupo volverá a reunirse dentro de seis meses para evaluar el grado de progreso en la ejecución de la estrategia.
Fuente: Portal del medio ambiente
Después del petróleo: ¿centrales nucleares o molinos de viento?

Algunos especialistas señalan que el mundo cuenta con reservas de petróleo aprovechables con la tecnología actualmente disponible, apenas hasta el año 2030. Los más optimistas alargan el plazo hasta mediados de siglo. Lo cierto es que la gran mayoría de los expertos coincide en afirmar que los días del petróleo barato y, más aún, la era de la industria basada en la quema de este combustible, han llegado a su fin.

Por otra parte, las crecientes evidencias de que los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas) son los responsables del calentamiento global y las cada vez más virulentas perturbaciones del clima, como las sufridas recientemente en el Caribe y el Golfo de México, han vuelto a colocar sobre el tapete el controversial tema de la energía nuclear.

En efecto, tanto George Bush en los Estados Unidos como Tony Blair en el seno de la Unión Europea, han insistido recientemente en la necesidad de reactivar las inversiones en la industria de la generación de electricidad a partir de la energía atómica, ante la carestía y el eventual agotamiento del petróleo.

Al menos en Europa, las reacciones contrarias no se han hecho esperar por parte de países como Alemania, que decidieron hace algunos años, ante el impacto en la opinión pública del desastre de Chernobyl, desactivar sus centrales nucleares y reconvertirlas a otras fuentes como el gas, la energía eólica y la energía solar. De hecho, además de Alemania, es significativa la lista de las naciones europeas (Austria, Suecia, Bélgica, Suiza, Dinamarca, Italia, Holanda) que mediante la realización de referendos consultivos o la promulgación de leyes, han decidido abandonar progresivamente esta peligrosa fuente de energía.

En Asia, el gobierno chino anunció hace poco su decisión de implementar un ambicioso plan para la construcción de molinos de viento destinados a la producción de electricidad, con miras a convertir la energía eólica en la tercera fuente energética de la nación para el año 2010.

En América Latina, también la Argentina ha comenzado a desarrollar dos importantes proyectos para generar electricidad a partir de la fuerza del viento en la Patagonia y Santa Cruz. Y en Brasil, aparte de su conocida iniciativa de utilizar etanol (alcohol extraído de la caña de azúcar) como combustible para los automóviles, el crecimiento de la industria de la energía eólica ha sido significativo, sobre todo a raíz de las sequías que han afectado recientemente su capacidad hidroeléctrica.

Lamentablemente, también la energía atómica ha experimentado un considerable avance en ambos países de América del Sur. Argentina, por ejemplo, ha incursionado en la fabricación y exportación de reactores nucleares para la producción de electricidad, mediante estrategias de negociación que han suscitado serias controversias. Este fue el caso del convenio de venta de una planta argentina a Australia suscrito en el año 2000, que contemplaba entre sus cláusulas el retorno a la patria de San Martín de los desechos radioactivos generados por el reactor instalado en las afueras de Sydney.

Esta clase de acuerdos, muy en la tónica del “capitalismo salvaje” que asoló al país sureño desde la década de los noventa, refleja además la gravedad de los problemas que enfrentan las naciones comprometidas con la producción de energía atómica. Pues además del riesgo de accidentes en la operación de las centrales (en Ucrania han fallecido más de 167.000 personas desde 1986 a consecuencia de la radiación liberada por el reactor de Chernobyl), todavía no hay soluciones técnicas confiables para el manejo de los desechos radioactivos, cuyas emisiones letales perduran durante miles de años. De ahí la apetitosa cotización en el mercado de los servicios ofrecidos por países empobrecidos como la Argentina, dispuestos a convertirse en basureros nucleares por un puñado de dólares.

Por todas estas razones, no compartimos la iniciativa del Ministerio de Energía y Petróleo de desarrollar planes para la generación de nucleoelectricidad (electricidad producida mediante reactores nucleares) en Venezuela. Consideramos que se trata de un riesgo innecesario y dispendioso, sobre todo si se tiene en cuenta la diversidad de fuentes energéticas disponibles en nuestro territorio. Pensemos más bien en regenerar los bosques de la cuenca del Caroní, devastados durante décadas de minería irracional, para preservar el potencial de generación del Guri. Pensemos en el desarrollo de tecnologías para el filtrado y procesamiento del carbono, que eviten su lanzamiento al aire a través de las chimeneas de centrales termoeléctricas a base de gas u orimulsión. Pensemos en el zumbido leve de millares de molinos de viento proveedores de electricidad, movidos por la brisa inagotable de la península de Paraguaná. Pensemos en la salud de la naturaleza que nos ha sido encomendada por la providencia para habitarla y alimentarnos de ella, no sólo quienes hoy tenemos la fortuna de existir sino también las infinitas generaciones de hombres y mujeres que nos agradecerán la herencia de una Tierra donde la vida sea digna de ser vivida.
Fuente: analitica.com

Profesionales de la didáctica piden seleccionar a los estudiantes que quieren ser docentes
El País - 31/10/2005

Los requisitos para cursar magisterio deben cambiar y atraer a maestros vocacionales. La formación de los maestros debe ser un proceso continuo durante toda la vida. Y las prácticas deben tener mayor peso en la formación de maestros de infantil y primaria, y de profesores de secundaria obligatoria y postobligatoria. Son las principales conslusiones de los expertos reunidos en las jornadas del Consejo Escolar del Estado.

El profesorado ha de tener claro que quieren serlo. Y aprender a trabajar en equipo. "Hay que superar la idea de que la calidad de la enseñanza depende más de profesores brillantes aislados que de un auténtico equipo docente con un proyecto común". Estas son algunas de las principales conclusiones de las jornadas organizadas en el Consejo Escolar del Estado sobre el protagonismo del profesorado la semana pasada. Hay otras muchas para cada etapa escolar.

- Infantil. Esta etapa ha de ser educativa de los cero a los tres años, durante la cual los niños estarán al cargo de maestros especialistas. La formación de estos maestros debe ser un proceso continuo a lo largo de toda la vida. Estos maestros han de tener un dominio pedagógico y un modo de concretarlo en la práctica abierto siempre a la innovación. Las relaciones con los niños y sus familias han de caracterizarse por la escucha, la disponibilidad, la empatía.

- Primaria. Los expertos proponen modificaciones en los requisitos que se les exigen a los estudiantes universitarios antes de comenzar la carrera de maestros. "Sería bueno que la decisión de ser profesores sea sólida y no tomada en segunda o tercera opción", resumió Elena Juárez, coordinadora de estas jornadas. Proponen también que los maestros durante su primer año en la escuela reciban el apoyo de otro profesor-tutor experimentado y que esto ocurra también durante las prácticas que desarrollan en el aula cuando aún son estudiantes de magisterio. Deben estar capacitados para el uso de las nuevas tecnologías.

- Secundaria obligatoria. Los profesores de secundaria deberán tener una formación inicial que contemple no sólo los conocimientos científicos sino también el aprendizaje psicopedagógico y didáctico que permita conocer a los alumnos y utilizar los recursos. Estos profesionales deben recibir también prácticas en los centros "durante un período prolongado" que no sea inferior al 40% de la formación.

El director del Instituto Universitario de Formación de Maestros de Lyón, Philippe Meireu, destacó además "la capacidad de inventar en lugar de repetir que debe caracterizar la selección de estos profesores" así como la de compartir experiencias entre sus compañeros de distintas disciplinas. También para esta etapa se recomienda que se seleccione entre los licenciados a aquellos que "estén dispuestos a trabajar como docentes" siguiendo el modelo que se usa en el caso de los médicos que hacen prácticas en los hospitales como parte de su formación.

Uno de los grandes retos es enseñar a estos futuros profesores a tratar la diversidad del alumnado. Los expertos pidieron medios y apoyos para estos profesores, que a falta de una formación inicial psicopedagógica "están haciendo importantes esfuerzos trabajando en equipo". La universidad, dicen, no debe ser responsable de la formación de estos docentes en su totalidad, sino que ha de compatibilizarse con la formación en los propios centros donde más tarde impartirán clases.

- Bachillerato y FP. "Las tecnologías representan hoy un instrumento casi insustituible en la enseñanza", dicen los expertos, por tanto, hay que facilitar a los profesores una formación tecnológica que disipe las "reticencias" que todavía demuestran algunos colectivos docentes. Se menciona también la necesidad de que los profesores participen en intercambios escolares, experiencias que habrán de ir ligadas a la construcción europea en la que, tanto alumnos como profesores están inmersos.

Respecto a la Formación Profesional (FP) se destaca la conveniencia de que el profesor-tutor imparta enseñanzas en el último curso y tenga amplio conocimiento del mundo de la empresa, para guiar a los alumnos que se están formando con una clara vinculación al mundo laboral. Por esa razón se valora la formación de estos profesores muy pegada a los centros de estudio donde impartirán clase.

La reforma educativa, concluyen, debe tener muy en cuenta la formación de los profesores y facilitar una conexión directa entre la universidad y los centros de enseñanzas medias para que los profesores universitarios que están formando a los futuros maestros sepan la realidad educativa de las aulas actuales. También será fundamental, dicen que los profesores de los institutos participen en el diseño de estos planes formativos de la universidad. Por último, señalan como instrumento básico para asegurar que los cambios sean efectivos la participación de los profesores en su propia formación, porque no basta, dicen, con que las normas dicten cambios que los profesores no sepan después poner en práctica.

Ante el fracaso escolar: inversión, estabilidad y libertad de elección
Enric Renau, editor de Educaweb.com

14/11/2005

Tenemos un sistema educativo que no permite a los jóvenes desarrollar todo su potencial, con la excusa de la equidad. Demos valor al esfuerzo, premiemos la excelencia y valoremos la calidad. Dediquemos, además, el presupuesto que haga falta a ayudar a los que más lo necesiten sin que ello reste capacidad de coexistencia de una oferta educativa pública y privada.

Hay semanas que se acumulan las noticias sobre educación. Esta es una de ellas. En primer lugar, por la presentación, por parte de la Unión Europea del informe Educación y formación y después por la multitudinaria asistencia a la manifestación convocada en Madrid contra la Ley Orgánica de Educación.

Los datos del Eurostat son claros: el sistema educativo español actual provoca abandono escolar. Sólo un 61,8% de los jóvenes españoles de 20 a 24 años han acabado la enseñanza secundaria, al menos, mientras que en Europa la media es del 76,7%. El 22 de 24 países europeos.

El informe PISA ya señaló, además, que en el ranking de conocimientos en matemáticas, ciencias y comprensión lectora los estudiantes del estado español siempre estaban por debajo del puesto 20.

En cuanto al porcentaje de trabajadores que habían realizado formación continua, España tiene un 5,1% y Europa un 9,9%.

Lo peor de todas estas cifran es la posición comparativa respecto al resto de países y, sobretodo, la tendencia a la baja, mientras Europa mejora.

Entre tanto, el sábado 12 de noviembre, decenas de miles de personas se reunieron en la capital del Reino para manifestarse contra la LOE, convocados por la Confederación Católica de Padres (Concapa) y otras nueve organizaciones próximas a ella. La defensa de la libertad de enseñanza y de la capacidad, por parte de la Conferencia Episcopal, de elegir los docentes de formación religiosa, así como el mantenimiento de la religión como asignatura fueron los motivos esgrimidos. Además, hay quien aprovechó la manifestación para posicionarse y criticar al Gobierno socialista.

Más allá de las simplificaciones, es evidente que la cuestión educativa está en el centro del debate político porque afecta a los valores de las personas, el modelo de crecimiento económico y qué tipo de sociedad queremos tener en las próximas décadas.

En los dos temas estrella de la semana, habrá excusas y argumentos de todo tipo. Que si los datos son negativos debido al elevadísimo incremento de población joven inmigrada. Que si las estadísticas no comparan cosas exactamente iguales. Que si en la manifestación había intereses políticos y, en cambio la LOE no modifica para nada ni la libertad de elección de centro, ni la viabilidad de las escuelas concertadas ni la capacidad de impartir formación católica. Que si...

Lo cierto, lo verdaderamente cierto, es que la inversión pública de España en educación está estancada en el 4,4% del PIB desde 2002, mientras que Europa está en el 5,2%. Y esto, para los profanos en estadísticas económicas, es mucho dinero. Demasiado.

Lo cierto, también, es que desde finales de los años 90, España ha tenido una Ley de Educación y una Ley de Universidades cada legislatura, según el vaivén político. Hace falta estabilidad en el sistema, un acuerdo global, participativo y lo más rápido posible, de todas las partes y cerrar los litigios por intereses políticos o corporativos.

Lo cierto, finalmente, es que se tiene que aceptar que la igualdad y la cohesión social no se consiguen por Decreto. La doctrina igualitarista, sin dinero, ni estímulos para mejorar, ni capacidad de elección, ni autonomía, es un fracaso absoluto.

Tenemos un sistema educativo que no permite a los jóvenes desarrollar todo su potencial, con la excusa de la equidad. Demos valor al esfuerzo, premiemos la excelencia y valoremos la calidad. Dediquemos, además, el presupuesto que haga falta a ayudar a los que más lo necesiten sin que ello reste capacidad de coexistencia de una oferta educativa pública y privada.


Enric Renau
editor

Editor@educaweb.com