OPINIONES DE AYER

EDITORIAL

DE ANIVERSARIOS Y OTROS COMBATES

No es que nos guste especialmente celebrar aniversarios. Pero es que el año 1975 fue, en la educación, un año esperanzador, productivo y germinal. Han pasado diez años, y no precisamente años de letargo, oscuridad o silencio. Cada cual, en función de sus opciones y creencias, que haga el balance que más le concuerde con ellas. Desde esta página queremos —únicamente— rescatar del desgaste del tiempo algunos hitos que —con la perspectiva actual— tuvieron su importancia. Comencemos por «Rosa Sensat». Esta institución catalana al servicio de la renovación pedagógica cumple no ya diez, sino veinte años de su momento fundacional. Está aún por hacer una valoración de las aportaciones que Rosa Sensat ha hecho en el horizonte de cambiar la escuela, del enorme esfuerzo colectivo y anónimo que hay tras el paso de esos cuatro quinquenios. Pendiente está, también, un análisis crítico y contextualizador de esa valiosa larga marcha hacia una educación mejor. Hoy, desde aquí, sólo queremos recordar, sin inciensos ni reverencias inútiles, ese aniversario. Y lo hacemos desde las páginas de una revista que ha sido, a menudo, mero medio de comunicación a otros del pensamiento y de las experiencias de muchos maestros, colaboradores de Rosa Sensat. Veinte años: 1965. Diez desde que, en la escuela de verano de 1975, se debatiera, aprobara y difundiera el documento «Por una nueva escuela Pública», escrito estimulante y marco de referencia para tantos otros semejantes —en el espíritu— que, poco a poco, fueron surgiendo en toda España, de la voz y la palabra de miles de otros maestros que construían sus colectivos con los ojos puestos en el ejemplo de las escuelas de verano de Rosa Sensat, auténtico foro de encuentro de maestros de todo el Estado.

Cumplen también diez años algunos de esos colectivos. Una especial salutación para Extremadura; para todos los que fraguaron la primera Escuela de Verano de Extremadura, en el calor de aglunas reu­niones de las que C. de P. fue un testigo, amigo y solidario. Para nosotros, cuadernícolas catalanes en otras tierras que no conocíamos porque nos habían sido silenciadas, como lo fuera la muestra misma, fue un descubrimiento luminoso, sobrecogedor y entusiasmarme el empecinamiento cordial, la seriedad y el desprendimiento de aquellos amigos extremeños, talladores del futuro, maestros de una pieza.

Luego, en años sucesivos, veríamos crecer ese entusiasmo —con altibajos, naturalmente— en muchos otros colectivos, grandes o pequeños, en toda la geografía del Estado que iba abriéndose al calor de la naciente democracia.

No puede faltar —en 1985— una especial mención a Acción Educativa, institución hoy madura, organizada y de una eficaz proyección pública en Madrid. Entonces en 1975, hacían su primera Escuela de Verano también con un entusiasmo desbordante y un enorme deseo de im­pulsar la renovación pedagógica y el cambio de una escuela envejecida y chirriante. Acción Educativa ha sido, para C. de P. algo más que un amplio colectivo de educadores; durante años ha sido —y sigue sien­do— un colaborador, un contacto cualitativo de largo alcance, un modelo de trabajo abierto, sin dogmatismos ni concesiones fáciles. Un ejemplo a seguir para muchos de los que estamos —de una u otra forma— en el terreno de la educa­ción.

Y muchos otros: el veterano colectivo del País Valenciano —que ya desde las primeras décadas de los 70 reflexionaba teóricamente la crítica de la escuela franquista en el seminario del Colegio de Doctores y Licenciados —que hoy ya va también por la décima Escuela de Verano. Y tantos y tantos maestros de toda España que siguen en la trinchera —aún tan necesaria— del pacífico combate por una escuela pública de calidad. Maestros que —y es un orgullo para nosotros— hoy podemos llamar amigos, que responden a cualquier llamamiento que los hagamos, que creyeron en esta revista, que leyeron con avidez y espíritu crítico, que —dicen— les es útil... También para ellos nuestro agradecido recuerdo y el deseo de que las Escuelas de Verano que pronto empiezan sean la continuidad de aquellas primeras de 1975. En ellas están gran parte del vigente modelo cultural que la crisis ha puesto de relieve, más allá de sus limitaciones y pequeños conflictos. No queremos hacer una lista exhaustiva. Sólo ce­lebrar algunos aniversarios y recordar otros combates de hoy...

Bienvenidas todas las Escuelas de Verano que hoy —verano de 1985— florecen en todas partes. Recordar hoy a instituciones como Rosa Sensat o Acción Educativa, a colectivos como la EVE, no es sólo celebrar un aniversario, aunque también queremos que sea ésto. Es —sobre todo— rescatar unas raíces que no es conveniente olvidar, es releer lo que unos cuantos locos escribieron, allá por 1975, luchando unitariamente por alcanzar el futu­ro... En condiciones muy difíciles y en una imprescindible unidad hicieron realidad lo imposible por que querían no saber que lo era. Hoy hay muchos imposibles por realizar: esa es la tarea de los maestros que continuan —en otras condiciones bien distintas— persiguiendo la quimera de otra escuela y combatiendo, codo a codo, por encima de posibles diferencias ideológicas, por aquella Escuela Pública de calidad que brilla hoy aún por su ausencia, la que algunos sensatos pragmáticos nos dicen hoy que es imposible. Pues bien, Rosa Sensat, Acción Educativa, EVE y tantos otros grupos de maestros demostraron —hace años— que lo imposible puede hacerse realidad. Si se quiere y se sabe hacia dónde se va.

Editorial de la revista CUADERNOS DE PEDAGOGÍA Nº 126 DE JUNIO DE 1985

Nota de la Redacción de EL MAESTRO:
Hemos reproducido la Editorial de hace 20 años en la que hablaban de los diez años de Escuela Democrática y de lucha por la calidad de la enseñanza, han pasado en total 30 años y la lucha sigue ¿Tan dificil es que la Administración de herramientas para la calidad educativa?, los recursos humanos o sea el profesorado ya lo tenemos de calidad ahora falta...