Prelinguíistica y linguística
ETAPA PRELINGÜÍSTICA ETAPA LINGÜÍSTICA
KENT
y MURRAY (1.982)
LIEBERMAN, CRELIN y KLATT (1.972): Los bebés no pueden producir los sonidos
que no saben distinguir, no se lo permite la conformación de la cavidad bucal,
la falta de dientes, el velo bajo, la lengua ancha y corta, y la situación de
su laringe, con las cuerdas vocales. Sonidos aparentemente sencillos como las
vocales son difíciles de emitir por los recién nacidos, ya que con el espacio
disponible cualquier movimiento de la lengua producirá una constricción, y así
ocurre durante los primeros cuatro meses cuando la mayoría de los sonidos no
tiene una cualidad vocálica clara.
NESTELL
(1.981) Y DEACON (1.997):
El repertorio de reflejos sonoros de los bebés es amplio, pero hay muchos
sonidos que todavía no puede producir. Será necesario el control voluntario
sobre la respiración, junto con la coordinación de los movimientos de la
laringe, la lengua y el velo del paladar para poder balbucear. Es curioso
resaltar que el balbuceo es un comportamiento específicamente humano.
OLLER (1.980): Considera cinco etapas en el período prelingüístico de acuerdo con los
tipos y modos de producción sonora. Estas etapas se refieren a transformaciones
hacia otro tipo de comportamiento sin que por ello se inhiban los anteriores.
1.
Nacimiento a
los dos meses (Vocalizaciones reflejas o etapa fonatoria):
durante los dos primeros meses los bebés tienen un amplio repertorio sonoro de
tipo reflejo, especialmente relacionado con los cambios debidos a la nutrición,
el dolor o el confort. Pueden haber algunos sonidos no controlados, casi vocálicos,
cuando interactúan de forma casual la expulsión del aire y la proximidad de
las cuerdas vocales.
El tipo y abundancia de estas producciones, su velocidad y
precisión, así como los cambios que la imitación creciente, hacen de esta
etapa un buen precursor del inicio del período lingüístico.
VIHMAN (1.996): Una mayor abundancia de un tipo u otro de balbuceo está
correlacionado con un estilo de adquisición del lenguaje, el balbuceo
replicativo con el estilo referencial y el melódico con el expresivo.
VIHMAN Y MILLER (1.988): Las
primeras palabras tienen una composición sonora que es indistinguible de las
que se encuentran en el balbuceo y tienden a estar formadas por las producciones
preferidas del último balbuceo, quizás, por tratarse de las formas más
controladas y, por tanto, también más reconocibles.
BOSCH (1.990) (citando a Barnils en 1.930): El
balbuceo es modulado ya que los bebés pasan largos ratos sin producir melodías
y todo tipo de sonidos encadenados. Esto se conoce como juego vocal o sonoro,
toda la actividad de los niños tiene un acompañamiento sonoro, que produce práctica
masiva de la producción y percepción de sonidos, asociando planos auditivo y
motor, hecho que facilita claramente su progresivo control y ajuste del medio.
BOSCH (1.990): Los
niños van adquiriendo progresivamente la habilidad de expresar significados a
partir de sonidos, a pesar de que continúan dependiendo del contexto social y
sonoro (todavía balbucean melódicamente y realizan muchas emisiones expresivas).
Una misma palabra tiene realizaciones distintas, por ejemplo zapato puede ser
pronunciado ato, tato, pato, atato, etc.
CHOMSKY:
La etapa prelingúística
para Chomsky comprende el llanto, el balbuceo, el sonido vocálico y todas
aquellas manifestaciones que no sean estructuradas. Los niños van adquiriendo
progresivamente la habilidad de expresar significados a partir de sonidos, a
pesar de que continúan dependiendo del contexto social y sonoro (todavía
balbucean melódicamente y realizan muchas emisiones expresivas).
Plantea
la existencia de conocimiento lingüístico innato en el individuo, conocimiento
que le individuo luego desarrolla por efecto contextual. Señala la legitimidad
y consistencia sistemática de los distintos estados lingüísticos que se
pueden identificar en el decurso adquisicional de la lengua.
Los
niños adquieres primero las estructuras más representativas y más generales.
CHOMSKY: Lo
datos primarios utilizados por el niño, al iniciarse en el proceso, son los que
le ofrece el habla adulto. El dispositivo del LAD (Adquisición del lenguaje) le
activaría los mecanismos para que el niño procese los datos a los que está
expuesto, los evalúe, e incluso deduzca de ellos los universales lingüísticos
presentes en la lengua que está adquiriendo. La capacidad innata le permitiría
ser selectivo en la escogencia de los datos que necesita, pero no se desarrollaría
de no haber contacto con los datos lingüísticos primarios. Una vez procesados
estos últimos, el niño asume sus reglas gramaticales, las aplica y produce sus
propias expresiones.
El
proceso lingüístico empieza cuando el niño comprende lo que dice y lo que le
dicen, cuando existe un razonamiento en donde la principal intención es
comunicarse. Esta etapa posee un lenguaje estructurado, semántico y gramatical.
Considera que cada etapa es sistemática ya que el niño está constantemente construyendo hipótesis sobre la base del inducto que recibe y, luego, prueba estas hipótesis en su propia habla (y comprensión). A medida que la lengua del niño se desarrolla, estas hipótesis son continuamente revisadas, remodeladas o a veces descartadas.
E. AGUILAR (CORPUS SERRA-SOLÉ): Las estructuras fonéticas iniciales disponibles para comprender y producir palabras y su correspondiente significación se pueden inferir a partir del repertorio de los niños descrito en sus corpus. En lo que se refiere a la estructura de las palabras, vemos que, básicamente, esta es mono o bisilábica, inicialmente. El progreso que se da hacia el nivel llamado "palabras mínimas ", se da inicialmente en palabras monosílabas, y que se realizan con los esquemas sencillos adquiridos previamente.
EDWARDS
Y SHRIBERG (1.983): SIMPLIFICACIONES:
Las simplificaciones se producen de forma regular, y las más importantes se
observan en todas las lenguas, incluso algunos autores las llaman
simplificaciones naturales. La sistematicidad de las simplificaciones dependerá
de los niños y de la evolución que vayan siguiendo. Algunas son simples y
predecibles y otras pueden ser difíciles de identificar y estar sujetas a
varias hipótesis o interpretaciones. Toda simplificación se realiza a partir
de una unidad de procesamiento sea enunciado, palabra, sílaba, fonema o rasgo.
Las
reglas de la simplificación más frecuentes son:
REDUCCIÓN DE LOS GRUPOS CONSONANTICOS (fo o flo en vez de
flor)
1.
Simplificaciones
relativas a las palabras y al continuo fónico:
Elisión u omisión de sílabas átonas:
especialmente en las iniciales y en palabras de más de dos sílabas. Por
ejemplo decir efante en vez de elefante; ota por pelota. Pueden haber también
emisiones de fonemas debido a la influencia de la sílaba anterior, por ejemplo
ete por este.
Asimilación o armonización de consonantes:
puede ser de forma progresiva (decir papapa por patata) o regresiva (decir
tatata por patata o añaña por araña). También hay que considerar en fenómeno
inicial de la reduplicación de sílabas, que es la forma más simple de
asimilación, por ejemplo tito por Juanito.
Metátesis o cambio de orden o transposición:
de fonemas correspondientes a otras sílabas de la palabra, por ejemplo efelante
por elefante.
1.
Simplificaciones
relativas a las sílabas:
Omisión de la consonante inicial (ataque) y de la
final (coda): decir
ata en vez de canta.
Omisión de consonantes iniciales (ataque):
decir apiz en vez de lápiz.
Omisiones de consonantes finales (coda):
ma por mar. Esta omisión es importante ya que en las sílabas finales es donde
se realiza la reflexión. La s del final es un buen ejemplo.
Reducción de los grupos consonánticos: decir
fo o for por flor.
Coalescencia: reducción de un grupo de dos sonidos a un tercero, decir
bes en lugar de tres.
Epéntesis: inclusión de uno o varios fonemas en la sílaba, por ejemplo
falo en vez de flor.
1.
Simplificaciones
relativas a los fonemas (modificando el conjunto de rasgos que lo componen) o
relativas al rasgo (manteniendo algunos de los que forma el fonema pero no
todos):
o
Sustitución
de fricativas por oclusivas: cambio de rasgo si se mantiene el lugar (decir ti en lugar
de si donde cambia el modo oclusivo pero no el lugar), o cambio de fonema (decir
ki en vez de si, donde cambia tanto el modo como el lugar).
o
Sustitución de oclusivas por fricativas:
decir zezo en lugar de dedo.
o
Sustitución de las líquidas: ya sera por un fonema central sonoro (ada en vez de
ala o ara), o bien por otros sonidos principalmente oclusivos (abo por aro), o
retrasándolos (decir cago por caro).
o
Sustitución de palatales: decir cala en lugar de caña.
o
Semivocalización: decir awa en lugar de ala o hada.
o
Insonorización: caza en vez de casa.
o
Adelantamiento: decir tosa en lugar de cosa.
o
Pasterización: decir güeno en lugar de bueno.
o
Nasalización: decir fumbol en lugar de fútbol.
Sandra
Santamaria