Entrar en el pensamiento complejo implica necesariamente
remitirse a los planteamientos de Edgar Morín, esto es, siguiendo su
trayectoria, superar el pensamiento que llama simplificador, es decir, aquel
pensar que se vincula ciegamente a un sistema de conocimientos para comprender
al mundo sin ser capaz de ir más allá de los límites que a sí mismo se
impone.
En el pensamiento simplificador, en esencia unidimensional
y simplista, se pueden distinguir cuatro principios básicos:
1. La disyunción: o lo uno o lo otro, principio que tiende a
aislar, a considerar los objetos independientes de su entorno, no ve conexiones,
no ve la relación de unas cosas con otras, etc.
2. La reducción: que tiende a explicar la realidad
por sólo uno de sus elementos: ya sea síquico, biológico, espiritual, etc.;
ve el mundo como una máquina perfecta; el modo de pensar reduccionista
encuentra el pleno cumplimiento de sentido estableciendo leyes generales
desconociendo la complejidad de la realidad y del hecho humano.
3. La abstracción: cuyo propósito –correlacionado
con la reducción– es el establecer leyes generales desconociendo las
particularidades de donde surgen.
4. La causalidad: que ve la realidad como una serie
lineal de causas – efectos, como si la realidad planteara ingenuamente un
trayecto unidireccional, del menos al más o del más al menos, ascencional o
descencional, o, a esta realidad que es más rica que cualquier interpretación,
se le pudiera plantear una teleología determinada.
En cambio, en el pensamiento complejo, se plantea la
heterogeneidad, la interacción, el azar; todo objeto del conocimiento,
cualquiera que él sea, no se puede estudiar en sí mismo, sino en relación con
su entorno; precisamente por esto, toda realidad es sistema, por estar en relación
con su entorno. Se podrían distinguir tres principios básicos del pensamiento
complejo:
·
El dialógico:
A diferencia del pensar dialéctico no existe superación de contrarios,
sino que los dos términos coexisten sin dejar de ser antagónicos.
·
Recursividad: El
efecto se vuelve causa, la causa se vuelve efecto; los productos son
productores, el individuo hace cultura y la cultura hace a los individuos.
·
El principio
hologramático: Este principio busca superar el principio de "holismo"
y del reduccionismo. El holismo no ve más que el todo; el reduccionismo no ve más
que partes. El principio hologramático ve las partes en el todo y el todo en
las partes.
Estos principios están atravesados por dos términos que se
presentan con unos planteamientos nuevos en Morín: el concepto paradigma y el
concepto de sujeto. El paradigma es una estructura mental y cultural bajo el
cual se mira la realidad. Estos paradigmas, por ser culturales, son
inconscientes, son como un imprinting. En esto se separa de Kuhn para quien los
paradigmas son científicos, por tanto, conscientes. Con respecto al concepto de
sujeto, Morín lo aplica a toda realidad viviente cualquiera que sea. El sujeto
tiene tres características: su autonomía, su individualidad y su capacidad de
"computar", es decir, de procesar información: "Ego computo ergo
sum" dirá Morín a diferencia de Descartes, el hombre es el sujeto de
mayor complejidad. Morín sostiene que no se puede asumir esta noción de sujeto
desde un paradigma simplista. Es necesario el pensamiento complejo; aquel
pensamiento capaz de unir conceptos que se rechazan entre sí y que son
desglosados y catalogados en compartimentos cerrados por el pensamiento no
complejo. No se trata de rechazar lo simple, se trata de verlo articulado con
otros elementos; es cuestión de separar y enlazar al mismo tiempo. Se trata
pues, de comprender un pensamiento que separa y que reduce junto con un
pensamiento que distingue y que enlaza.
Quisiera reseñar una de sus últimas obras en la que nos
advierte de la necesidad de preocuparnos de siete epistémes fundamentales para
realizar la educación del futuro:
1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión.
Aplicado al campo educativo se podría decir que el error está
mal visto en las aulas. Aparece asociado a la autoestima, a la imagen ante el
grupo, a la definición de la propia identidad, razones entre otras por las que
incluso se le penaliza y culpabiliza. Las distorsiones que provoca esta situación
son gravísimas. No importa tanto lo que el alumno realmente sabe como lo que
simboliza la calificación que obtiene en un examen o en un control.
Desaparece así para siempre la pasión por el conocimiento, pues lo que prima
son los saberes mercantilizados, instrumentales, funcionales, a tono con su
relevancia social pasajera. Si añadimos a lo anterior los errores mentales, los
errores intelectuales o los errores de la razón –digamos de paso que no es lo
mismo racionalidad crítica y abierta que racionalización con la que tantas
veces se identifica y confunde– o las cegueras paradigmáticas –el gran
paradigma de occidente formulado a partir de Descartes: sujeto/objeto, alma/cuerpo,
espíritu/materia, calidad/cantidad, finalidad/causalidad, sentimiento/razón,
libertad/determinismo, existencia/esencia, tan dominante en casi todas las aulas
desde el siglo XVII– o el imprinting cultural de Lorentz entre otros errores,
nos encontramos de esta manera ante algunas de las fuentes y causas de error y
de ilusión que socavan las condiciones de posibilidad del conocimiento. "¿Cuánto
sufrimiento y desorientación provocaron los errores e ilusiones a lo largo de
la historia humana y de manera tan aterradora en el siglo XX", afirma Morín.
"Si pudiera existir un progreso básico en el siglo XXI - concluye - debería
ser que hombres y mujeres dejen de ser juguetes inconscientes no sólo de sus
ideas sino también de sus propias mentiras".
2. Los principios de un conocimiento pertinente
Sostiene Morín que se necesita con urgencia una reforma
paradigmática del pensamiento y no meramente programática. Algo, según él,
fundamental para la educación - yo también lo creo -, pues afecta ni más ni
menos a nuestra aptitud para organizar el conocimiento, al existir una
inadecuación amplia, profunda y grave entre nuestros saberes desarticulados y
parcelados y los problemas cada vez más polidisciplinarios, transversales,
multidimensionales, transnacionales, globales, planetarios,... Tal inadecuación,
concluye Morín, acaba haciendo invisible el contexto, lo global, lo
multidimensional y lo complejo.
3. Enseñar la condición humana
Se trataría de asimilar la aparición del pensar post
moderno, esto es, la afluencia de conocimientos que a finales del siglo XX han
iluminado de un modo completamente nuevo la situación del ser humano en el
universo. Los avances incorporados desde los años sesenta y setenta del siglo
pasado en cosmología, las ciencias de la tierra, la ecología, la biología,
incluso la prehistoria han ido modificando nuestras ideas sobre el Universo, la
Tierra, la Vida y el Hombre.
Los bucles cerebro-mente-cultura, razón-afecto-impulso o el
bucle individuo-sociedad-especie invitan una y otra vez a abandonar en el siglo
XXI una visión unilateral del ser humano por otra visión más compleja,
habitar en el homo complexus aún no devenido, es decir, a juicio de Morín,
somos seres infantiles, neuróticos y delirantes al mismo tiempo que racionales,
conviviendo en nosotros a la par el homo sapiens y el homo demens, el homo faber
y el homo ludens, el homo economicus y consumans, prosaicus y poeticus y el homo
empiricus e imaginarius. Como resultado, nuestra identidad es complejidad.
4. Enseñar la identidad terrenal
La nueva identidad terrenal en el siglo XXI ha de ser
necesariamente una identidad planetaria. La cita de Vernadski que encabeza este
capítulo del libro resume perfectamente sus nuevos perfiles: "Por primera
vez, el hombre ha comprendido realmente que es un habitante del planeta, y tal
vez deba pensar y actuar con un nuevo aspecto, no sólo bajo el aspecto de
individuo, familia o género, de Estado o de grupo de Estados, sino también
bajo el aspecto planetario"
5. Afrontar las incertidumbres
El problema de la verdad es que ya no puede ser dicha, sino
tan sólo descubierta. Lo que implica aprender a vivir y afrontar la
incertidumbre que afecta incluso al mismísimo conocimiento, espacio en el que
el mundo de la educación de corte transmisivo había creído encontrar una
fortaleza inexpugnable, asediada ahora también por los ribetes de la
incertidumbre:
·
La incertidumbre
cerebro – mente, que se origina y deriva del proceso de traducción /
reconstrucción del propio conocimiento.
·
La incertidumbre
lógica: "Ni la contradicción es señal de falsedad ni la no-contradicción
es señal de verdad", sostenía Blas Pascal, enunciado que cobra especial
relevancia hoy.
·
La incertidumbre
racional, pues la racionalidad si no mantiene un estado de alerta autocrítica
permanente cae con facilidad en la racionalización.
·
La incertidumbre
psicológica, ya que existen límites para cualquier autoconocimiento hasta el
punto de que mi esfuerzo por ser sincero, por ejemplo, no garantiza la
certidumbre de mi sinceridad.
·
La
impredectibilidad de la acción humana a largo plazo, es decir, no hay garantías
de que mis acciones o las acciones humanas actúen en el sentido de mis
intenciones.
6. Enseñar la comprensión
La dificultad mayor de la comprensión es que no puede
digitalizarse. Porque la comprensión es mucho más que entender la información
que me llega codificada en un chip de última generación, vía Internet o
telefonía móvil y supone algo más que manejar con soltura la funcionalidad
del habla cotidiana. Los egocentrismos, el etnocentrismo, los sociocentrismos y
los reduccionismos son a su vez obstáculos evidentes para la comprensión.
Parece extenderse igualmente una idea errónea de tolerancia que facilita la
indiferencia y el escepticismo generalizado bloqueándose así la comprensión
de aquello mismo que se tolera: "Yo te tolero, pero por favor no me cuentes
tu vida, colega. No me interesa".
7. La ética del género humano
Una ética propiamente humana –antropo-ética– habría de
ser una ética enraizada en el bucle individuo-sociedad-especie que supondría
asumir de forma lúcida y consciente lo siguiente: la interacción compleja del
mencionado bucle, la decisión de realizar la humanidad dentro de uno mismo,
aceptar el destino humano en sus antinomias y en su plenitud. Lo que implica
trabajar para la humanización de la humanidad, lograr una unidad planetaria en
la diversidad –lo que es diferente de una unidad globalizada– respetar en el
otro, tanto la diferencia como la identidad consigo mismo y desarrollar la ética
de la solidaridad y de la comprensión con la esperanza de acercarse a la
humanidad como conciencia y ciudadanía planetaria.
Tareas imposibles sin una profundización y regeneración de
las democracias actuales que facilite a los ciudadanos desarrollar su derecho al
conocimiento pleno y total hasta ahora restringido, he aquí el principal rol
del estado, de esta suprema función han de derivarse y sustentarse las otras.
En un terreno más pragmático el cuestionamiento del papel
de las instituciones del Estado en el campo económico y educativo, así como en
el campo social, lleva, en último término, a una nueva conceptualización del
papel del Estado en la sociedad. En América Latina, han comenzado a perfilarse
los conceptos y los elementos de un nuevo estilo de desarrollo en el que los
acentos están puestos en:
·
La economía de
mercado y en su liberalización.
·
En el rol
preponderante del sector privado.
·
En la supeditación
de los avances en el plano social al ritmo y a los resultados del crecimiento
económico interno y
·
En las
posibilidades de apertura de las economías y su inserción en los nuevos
contextos económicos mundiales.
Junto con ello y como condición sine qua non se postula la
"disminución del tamaño" del Estado y del grado de intervención que
sustenta, así como cambios en los modos de actuar. "Los enfoques del
desarrollo basados en el neoliberalismo económico y la lógica del mercado se
van abriendo camino en la región, con éxito inicial en algunos de sus países,
pero con llamados de atención sobre sus limitaciones y sobre el imperativo de
incorporarles las consideraciones y exigencias sociales, particularmente
aquellas que tienen que ver con necesidades básicas de grandes grupos de
población cuya satisfacción no puede postergarse, así como con dimensiones y
factores del desarrollo que escapan a las leyes del mercado. Los planteamientos
más recientes sobre el crecimiento económico y la transformación productiva
con equidad expresan esta preocupación"
Rodríguez va más allá que los planteamientos hechos por
Romero y plantea dos interrogantes: ¿la política social que incluye la educación,
es posible y viable que se interprete en su totalidad a partir de las
concepciones de competitividad y de mercado antes indicadas?. ¿Es posible que
la educación pierda su dimensión de servicio público sustentada en una acción
del Estado? Corresponderá a los diseñadores, investigadores e implementadores
de políticas educacionales pensar, diseñar y construir las futuras respuestas.
La lectura de la calidad y las expectativas en este nivel,
siguiendo la lógica sobre el nuevo papel del Estado que se ha sintetizado
brevemente, se plantea en los siguientes tres aspectos relevantes:
1. Teniendo la competitividad como objetivo, el desempeño
como lineamiento de política y la descentralización como componente del
esquema institucional, propender al mejoramiento de las bases del sistema
escolar para lograr condiciones que permitan enfrentar la competitividad
productiva que plantea el mercado interno y externo, para esto, el sistema
escolar debe posibilitar una formación y una capacitación en el uso de las
nuevas tecnologías y una educación para la convivencia democrática uniendo la
calidad con la pertinencia social, conscientes que hoy existe un nuevo
reconocimiento de la importancia del capital humano en el desarrollo económico,
lo que plantea una demanda cualitativa respecto de los conocimientos,
valoraciones y habilidades necesarias para un ámbito de trabajo donde los
componentes tecnológicos y de creatividad son fundamentales.
2. Aporte sustantivo en la capacitación de la sociedad y de
la escuela en temas transversales como los derechos humanos, el medio ambiente,
la paz, la pluralidad étnica, la superación de la pobreza para convivir con
los comportamientos de una sociedad democrática y con las valoraciones
requeridas por las nuevas demandas sociales de una mejor calidad de vida.
3. Distribución equitativa de los conocimientos, habilidades
y valoraciones mediante la compensación, por una parte, de los déficits de
entrada que traen los niños y los jóvenes, particularmente de los sectores
pobres y, por otra, a través de una propuesta que sea capaz de potenciar de la
mejor manera la participación de esos niños y esos jóvenes en las distintas
dimensiones de la vida social. Se trata, por tanto, que grupos cada vez más
numerosos de la sociedad adquieran una buena formación.
1.
Mejorar la
Calidad del Proceso Educacional
Para ser realista y emerger desde la praxis cotidiana, la
educación, debe asentarse sobre un diagnóstico acabado del medio en que se
aplica. Sólo así se podrá formar al alumno para enfrentarse a la vida y al
mundo del trabajo.
El profesor está consciente de esta realidad, lo sabe, pero
se ve impedido para actuar en consecuencia. Se ve enfrentado a la frustración
que le provoca no tener el éxito esperado, aplicando lo que le enseñaron en
las escuelas de pedagogía y lo que le demanda el Estado. Son muy pocos los
docentes formados en Latinoamérica que pueden enseñar empleando un método
activo – participativo, porque este método no fue empleado durante su formación
pedagógica, ni tampoco durante su formación primaria y secundaria, entonces,
¿qué modelo instruccional replicarán?
El profesor tiene que superar la frontalidad, sacudirse de
las limitaciones que le imponen, por una parte la formación inadecuada que él
mismo recibió, los planes y programas oficiales y, por último, las
limitaciones físicas del aula, en cuánto a espacio, elementos didácticos,
textos y guías apropiadas.
Sería difícil hacerlo volver a la Facultad de Educación
para empezar todo de nuevo. Pero sí puede cambiar, invitándolo a reflexionar
sobre su propia experiencia, sobre sus éxitos y fracasos, sobre la visión que
él tiene de lo que realmente es educar, sobre los objetivos que debería
perseguir para la formación de sus alumnos, sobre las limitantes que se lo
impiden.
Pocos son los docentes que transforman virtualmente la sala
de clases en un laboratorio, donde todos los elementos que forman parte del
entorno, pasan a ser objeto de análisis, de discusión, y de síntesis,
independiente del grado que cursa cada alumno. Siendo obvio que a mayor grado,
mayor complejidad de aprendizaje. Del diagnóstico surgen los problemas que
interesan a la comunidad, los que transformados en materia de discusión,
inician el encuentro con sus soluciones.
Mejorar la educación es uno de los retos que enfrenta
cualquier gobierno, ya que, las consecuencias de una baja calidad educacional,
se relacionan con bajo crecimiento cultural, social y económico. Muchos
intentos por mejorar la educación, no han tenido éxito. Sólo una revisión
profunda de la educación, sobre la base de un nuevo modelo de escuela y métodos
de enseñanza renovados, en contraposición con el método frontal permitirán
lograr la calidad requerida para las exigencias venideras. Diversas
investigaciones han demostrado que la Escuela Nueva de Colombia es el modelo más
adecuado para ser adoptado y adaptado, modelo que ya se está aplicando en
varios países del cono sur latinoamericano. Escuela Nueva es un sistema
integral de educación, que incluye recursos nuevos que permiten ofrecer una
primaria completa, mejorando el resultado de los aprendizajes y la calidad y
eficiencia de la educación en escuelas de escasos recursos, esta Escuela Nueva
surge como respuesta a los persistentes problemas de ineficiencia interna y baja
calidad de la educación, a la fecha, diferentes evaluaciones han encontrado que
donde se ha aplicado el sistema se han obtenido los siguientes resultados:
o
incremento en el
acceso y retención escolar en el sector rural,
o
rendimiento
promedio superior al de escuelas tradicionales,
o
mejor
autoconcepto social,
o
autoestima y
comportamiento cívico y democrático,
o
cambio
actitudinal y
o
mayor motivación
hacia las innovaciones propuestas.
El objetivo de este programa es lograr un cambio de la enseñanza
tradicional, mejorando las prácticas pedagógicas y cualificando el rol del
maestro como orientador – mediador del aprendizaje del alumno.
Es importante examinar la posibilidad de identificar algunos
cambios en el diseño instruccional que puedan reemplazar, al menos durante
parte del tiempo, la enseñanza frontal y generar un incremento en la calidad
del aprendizaje, es decir, partir cambiando experimental y vivencialmente el
proceso de enseñanza creyendo que se obtendrán mejores resultados en el
aprendizaje, diagnosticar con los instrumentos adecuados cuáles son las
habilidades de los aprendices para elevarlas a destrezas para que, a su vez,
instalarlas como capacidades que llevarán a más de alguno a una metacognición.
Es conocido que hay escuelas que atienden alumnos de nivel
socioeconómico bajo y que logran niveles de rendimiento muy superiores al resto
de las escuelas que se hallan en la misma situación, esto hechos deben
animarnos a perseverar en la búsqueda de las estrategias adecuadas que se
puedan poner en práctica con los recursos disponibles.
Ensayos realizados en Colombia y Chile muestran que los
maestros están interesados en usar materiales que les eviten tener que dar de
viva voz instrucciones rutinarias. Es muy probable que el material educativo
modular de autoaprendizaje reduzca, en gran medida, la presión de trabajo y el
estrés.
Este módulo de autoaprendizaje – fruto del trabajo del
maestro – le asegura al profesor que su clase está diseñada, aunque él, con
criterio profesional y acorde a la realidad en la que se desenvuelve hace
pertinentes los contenidos y puede introducir todos los cambios que quiera y, en
el caso extremo, crear una nueva actividad sobre la marcha, aunque no está
obligado a hacerlo, ya que debería poder optar entre varios módulos para
generar una experiencia aula en relación con un tema determinado. "A un médico
no se le pide que prepare un remedio, lo que tiene que saber es cuál es el
remedio apropiado. De la misma manera, el maestro debería poder elegir el
material adecuado, pero no estar obligado a prepararlo de manera artesanal. El
maestro tiene que dejar de ser un autómata (fonógrafo) que trasmite
instrucciones y actuar como un profesional capaz de evaluar y animar un proceso,
que él mismo seleccionó como el más adecuado para cada grupo de alumnos".
La preparación de módulos requiere un cuidadoso trabajo que
debe estar asociado con los criterios para un buen aprendizaje, es decir, el
docente debe preocuparse de:
·
Utilizar el
conocimiento previo del alumno. (Aprendizaje Significativo)
·
Dar oportunidades
para trabajar en pequeños grupos. (Sinergia)
·
Pedir al alumno
que prepare informes escritos. (Portafolios)
·
Permitir que el
alumno tenga opciones dentro de un marco. (Libertad)
·
Usar el contexto
en el que está el alumno y la escuela. (Pertinencia)
·
Sugerir contactos
sistemáticos con la familia. (Integración)
·
Solicitar que el
alumno realice ejercicios de autoevaluación. (Autoestima)
·
Integrar
actividades que implican hacer, valorar y comprender. (Transversalidad)
·
Recordar que su
rol es de mediador – supervisor. (Constructivista)
"El cambio del rol del maestro es el resultado de una
actividad natural con los alumnos; y los maestros pueden expresar las ventajas y
desventajas que tiene esta nueva forma de interactuar. Es decir, son capaces de
elaborar la teoría del nuevo rol del maestro. El maestro se da cuenta cuando
"está enseñando de una manera diferente" y entonces acepta que es
posible; pero si se le pide cambiar su rol a partir de una teoría, eso genera
susto y rechazo"
El usar módulos de autoaprendizaje por un lado o técnicas
creativo – innovativas por otro permite, desde la praxis aula, ir
fundamentando y consolidando la eficacia y la eficiencia del cambio de paradigma
instruccional que se atrevió a efectuar el profesor, lo que se constata:
·
Al observar como
los alumnos investigan al seguir las instrucciones de un módulo determinado o
expresan su creatividad por medio de un conjunto de técnicas adecuadas.
·
Al responder a
las interrogaciones cognitivas de los aprendices y analizarlas en conjunto, y
·
Al comprobar que
al trabajar en forma guiada y creativamente, potenciando la libertad y la
autoresponsabilidad de los aprendices en un ambiente de afectos y respeto, se
logra realmente crear equipos de trabajo.
En este caso, la práctica corrobora la teoría, aunque el
docente de la experiencia innovadora relatada, partió creyéndole a la teoría.
1.
Calidad Total en
Educación
En los ámbitos empresariales se rehuye abordar la definición
rigurosa del término calidad. La postura generalizada consiste en resguardarse
en las definiciones "operacionales". La más común afirma que "Calidad
es la satisfacción de las necesidades y expectativas de los clientes"
En los últimos años esta definición ha "evolucionado"
incluyendo la noción de racionalidad: "Calidad es satisfacer las
necesidades de los clientes y sus expectativas razonables"
La pregunta obligada es, ¿en educación, quién o quiénes
son los clientes? Y, además, ¿este particular "cliente" posee la
característica de ser razonable?
Los teóricos de la gestión educativa proponen que se
sustituya al "cliente" por "ciudadano" cuando de servicios públicos
se trata y "beneficiario" en el campo educacional.
Realmente ¿es legítimo considerar a la educación como la
empresa que debe perseguir la satisfacción de las exigencias razonables del
cliente – ciudadano – colectividad?
La calidad de la educación significa investigar, formar
profesores y documentarlos. Si bien existe un conjunto de factores que influye
en la calidad (los programas, los textos, la infraestructura, la formación de
los profesores) ninguno de ellos ni todos juntos garantizan los resultados de la
calidad; estos factores son sólo instrumentos, porque desde una vertiente axiológica
la calidad tiene que ver con un sistema de valores, una expresión cultural
ejercida por los principales actores: estudiantes y profesores, los padres y la
sociedad en su totalidad. Por otra parte, calidad se asocia con aprendizaje de
destrezas para adaptarse y anticiparse al cambio, tales como "querer
aprender", "desarrollar el pensamiento autónomo" y "resolver
conflictos en situaciones nuevas". Calidad no se asocia sólo con
contenidos o resultados en la educación; hoy en día se propone definir la
calidad de la educación no tanto en los fines sino en el proceso: educación de
calidad es aquella que llega a todas las personas que constituyen una sociedad.
Calidad se asocia con eficiencia, medida ésta en términos de quién y cuántos
tienen la oportunidad de acceso y permanencia a la educación. Por otro lado, es
necesario determinar si los resultados educacionales responden a los requisitos
y requerimientos sociales. En síntesis, eficiencia y eficacia son los
indicadores rectores.
La eficacia, al igual que la calidad, debe ser operacional y
debe ser susceptible de medición. Así, en los años setenta y principios de
los ochenta, la llamada primera ola de la propuesta eficaz insistía en el
mejoramiento de las puntuaciones en varios puntos cuya constante era la noción
de incremento y de calidad. Hacia finales de los ochenta tomó cuerpo la segunda
ola de eficacia en la educación, con la finalidad de elevar los niveles, la
responsabilidad, alargar el calendario y la jornada escolar y en general
conseguir un mayor rigor en la educación pública Latinoamericana. Sus
propuestas se sintetizaban en los siguientes programas:
·
Gestión
individualizada de la escuela.
·
Programación y
utilización flexible del tiempo.
·
Desarrollo de
entornos de colegialidad y participación.
·
Currículum
explicativo y no sólo descriptivo.
·
Fortalecimiento
de habilidades.
·
Cambio del papel
del profesor.
Durante la década de los noventa se enfocó el término
eficacia hacia los aspectos más teóricos y prácticos, fue cuando en educación
se aplicó el concepto de calidad total abarcando principalmente la búsqueda de
métodos paso a paso que permitieran un buen resultado; se atiende entonces a
todos los procesos de aula, en el binomio docente – alumno, y en la
circularidad de la tarea enseñanza – aprendizaje, aprendizaje – enseñanza.
Hoy, ya no se cree en la gran reforma del sistema escolar
fundada en una visión administrativa y verticalista, sino en la paulatina
construcción de nuevos espacios particulares que giran alrededor de un equipo
de trabajo y de una nueva dimensión del papel del profesor.
La gestión eficaz no es la única necesidad de la educación,
ni su finalidad, porque la educación aunque se concreta en actividades, como
cualquier otro servicio, las rebasa, las actividades no "llenan" su
función, la enseñanza y los aprendizajes se concretan en actividades, pero ni
la primera ni los segundos se limitan a ellas.
En la educación pública o privada, la materia prima es el
ser humano y la meta es que ese ser se integre a su cultura y se apropie de los
conocimientos, habilidades y valores que le permitirán interactuar en la
sociedad haciendo efectivo el pleno ejercicio de su humanidad.
Resumiendo lo desarrollado se puede decir que la filosofía básica
respecto a la calidad permite visualizar cinco líneas aplicables a educación:
·
Teórica
conceptual. Fundamentación del termino calidad desde el sujeto que demanda y el
sujeto que formula, tomando en consideración los fines.
·
Administrativa.
Incrementar la vinculación entre calidad y política educativa.
·
Evaluativa
Curricular. Proceso de evaluación constante entre rendimiento y logro de
objetivos. ¿Qué aprender? ¿Qué enseñar? ¿Para qué aprender? ¿Cómo enseñar?
¿Quiénes son los aprendices?
·
Gestión.
Administrar, planificar, programar con una visión y una perspectiva enfocada al
crecimiento cualitativo y sistémico.
·
Sistémica.
Considerar a todos los actores sociales intervinientes en el sistema educativo.
La filosofía de la calidad nacida del enfoque empresarial
puede y debe ser aplicada a la educación con una visión de calidad total en
una perspectiva integradora del entramado social: política, economía, cultura,
identidad y realidades del contexto, pero siempre con la base de la búsqueda de
una educación en pro de la equidad y la pertinencia, estando consciente ante la
sociedad que el alumno habrá de lograr diversas capacidades para trabajar en
equipo, identificar y resolver problemas, en una palabra, adquirir competencias
que le permitan una efectiva adaptación laboral en el futuro.
1.
Sistemas de
Evaluación y Calidad Educacional
Los programas que emanan de los organismos que deciden la
puesta en marcha de las políticas educativas para Iberoamérica definen en
nuestra época tres focos de atención:
·
El gobierno y la
administración.
·
El sistema
educativo en el plano nacional y regional.
·
La dimensión
pedagógica.
Uno de los objetivos principales manifiesta que los países
habrán de propiciar la calidad de los procesos de gestión pedagógica que se
incuben tanto en los programas como en las prescripciones del nivel central que
son traspasadas y referidas a la escuela.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la región afronta una
crisis económica? Los efectos más directos de la crisis económica sobre los
sistemas educativos se refieren, por supuesto, a la reducción del gasto público
y paradójicamente, en un contexto de crisis, las demandas educativas aún
crecen más, siguiendo su propia lógica para dar cuenta de la crisis y buscar
medios para resolverla en su sector. Si lo medimos con el indicador de la
rentabilidad el sector educativo puede ofrecer rentabilidad tan sólo a largo
plazo, lo cual lo hace poco atractivo a inversores que desean resultados a corto
plazo. Los efectos de una crisis económica coyuntural dan lugar a una nueva
concepción de la prestación de los servicios públicos:
·
una prestación
basada en los principios de la rendición de cuentas,
·
la auditoría y
·
la evaluación de
resultados.
En suma, se trata de conferir autonomía para producir un
servicio público de mayor calidad, más eficaz y eficiente respecto de las
demandas regionales o locales y más económico; a cambio, deben aceptarse las
reglas impuestas por los necesarios mecanismos de evaluación. Autonomía y
descentralización sí, pero con control de resultados.
Para ver el gráfico seleccione la opción ¨Bajar
trabajo¨ del menú superior
El esquema precedente nos muestra que todo sistema evaluativo
debe incorporar como básicos los elementos indicadores destacados.
Los sistemas de evaluación son convenientes para las tareas
de:
Diagnóstico: la estadística de la educación cobra sentido
en cuanto deviene o llega a ser un instrumento para suscitar la mejora de la
calidad en cada uno de los indicadores del esquema anterior.
Toma de decisiones: si un sistema educativo ha generado los
mecanismos estables y periódicos de evaluación podrá elaborar datos y contar
con informaciones útiles para converger en alternativas de solución frente a
problemas de una manera rápida y fiable.
Investigación: los sistemas educativos de sur América
siguen necesitando estudios e investigadores que sugieran métodos, formas y
maneras adecuadas para mejorar la calidad.
Prospección: Anticiparse a las eventuales necesidades es una
preocupación permanente de los políticos y los responsables de dar cuenta de
la educación, por lo tanto, es necesario anticiparse y determinar a priori cuál
será la previsible evolución en términos de resultados, cuantitativos y
cualitativos.
Tareas todas que inciden en gran medida en llevar adelante la
política incremental de mejorar substantivamente la calidad de la educación.
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Patricio
Casanueva Sáez