OPINIONES
¿TANTO
TIENES, TANTO VALES?
de reconocimiento social de las profesiones relacionadas con la enseñanza. Y
sin embargo, hasta hace no demasiados años el maestro era considerado una
“fuerza viva” en las pequeñas poblaciones, y en la sociedad en general,
tanto maestros como profesores eran, por su posición y por las tareas que
desempeñaban, escuchados, espetados y valorados. Pero ¿cómo se consigue el
prestigio social de una profesión? Y sobre todo, ¿cómo o por qué se pierde?
Son diversos,
y de distinta índole, los factores que inciden en la valoración social de
cualquier profesión. Así, el grado de dificultad en la adquisición de los
conocimientos necesarios para ejercer una profesión, la competencia alcanzada,
la especificidad y la responsabilidad inherentes a su desempeño, constituyen
indicadores con lo>s que el co)fljl.ifll() de la sociedad juzga que una
profesión no está al alcance de cualquiera y, en consecuencia, lo utiliza como
baremo para valorar, a veces de manera un tanto desproporcionada, a aquellos que
se muestran capacitados.
Por otra parte, en un sistema social regido por principios fundamentalmente materialistas, en el que “tanto tienes, tanto vales”, el estatus social y el salario que se percibe por el desempeño profesional son factores que podríamos considerar importantes, aunque no son los únicos, ni siquiera los decisivos en la atribución del prestigio y el reconocimiento. Socialmente se valora aquello que no todos pueden poseer, lo que marca la diferencia, 1o que refleja la pertenencia a una minoría determinada.
En
la época en que la enseñanza no se había generalizado, el saber se encontraba
en manos de unos POCOS y constituía por eso mismo, un bien preciado. Los
maestros y las maestras, el profesorado, pertenecientes a la “clase” de
poseedores del saber, eran entonces respetados y considerados socialmente. Sin
embargo, no debemos olvidar que lo que se ha valorado tradicionalmente ha sido
la posesión del saber y no la capacidad para transmitirlo a los demás.
Capacidad que nosotros debemos reivindicar pese al convencimiento general de que
para enseñar basta con conocer los contenidos de una asignatura, por ejemplo.
Los avances sociales y tecnológicos en el mundo occidental han puesto un sinfín de conocimientos al alcance de amplias capas de la población y le ha restado valor social a los aprendizajes básicos que tienen lugar sobre todo en la escuela. Así pues, parece ser “vox populi” que la enseñanza, la transmisión de los meros contenidos está al alcance de cualquiera, e incluso también el conocimiento que se transmite, para lo que además se cree contar con medios mas potentes y atractivos
¿Qué es, entonces, lo que hace del educador un profesional capacitado, es decir, que cuenta concompetenciaespecíficas y que sabe además ejercerlas adecuadamente? Es más, en el desempeño de nuestra tarea, ¿se refleja esa competencia, el dominio de lo que se enseña, el conocimiento de lo que significa aprender y enseñar en una situación colectiva?
Para prestigiar nuestra imagen de docentes es imprescindible que la población tenga conciencia de la especificidad de nueStro cometido y del compromiso social que hemos asumido, lo cual no es tarea fácil. Por nuestra parte, debemos exigir que se adopten medidas tendentes a proporcionar una formación inicial y permanente que capacite para ejercer adecuadamente esta profesión; reflejar en nuestra práctica esa imagen de profesionalidad; reivindicar la importancia de nuestro cometido, reclamar para nuestros alumnos las mejores condiciones; asumir nuestra responsabilidad; debemos, en suma, como educadores, mostrar la diferencia entre TENER y SER.
Editorial de la Revista AULA de innovación educativa nº 7 octubre de 1992