El
Docente y la Comunicación en el Aula.
Comunicación
didáctica en el proceso de enseñanza-aprendizaje
La acción comunicativa representa un papel
de suma importancia para todo docente, cabe destacar que, aunque el docente
cumple muchas otras funciones dentro de alguna institución educativa, no debe
obviar que es esencialmente un ser humano que participa directamente en el
desarrollo humano de las nuevas generaciones, su misión es importante porque
gracias a su función es posible la evolución de la especie humana.
Desde un punto de vista filosófico
educativo: "... el ser humano se diferencia de los animales por una serie
de características esenciales, entre las que destaca su particular forma de
aprender. El ser humano depende de sus padres durante mucho más tiempo que el
resto de los animales, y su educación resulta prolongada, al ocupar gran parte
de su tiempo en aprender a desarrollar sus múltiples facultades naturales. Sin
embargo esto se debe a que el ser humano posee una capacidad ilimitada de
aprendizaje y a que el proceso por medio del cual se adquieren conocimientos
durante toda su vida" (Beltrán, Jesús: 1992; Woolfolk, Anita: 1990).
En efecto, esa capacidad
ilimitada de aprendizaje que posee el ser humano es posible si no existiese
alguien que desempeñara el rol social de enseñar a las siguientes generaciones:
el docente.
La educación tiene como meta la
transmisión de conocimientos de una generación a otra (Carlson J. y Thorpe,
C.:1990), es una verdad consabida; más, no obstante, el proceso de transmisión
y actualización de conocimientos no es suficiente, ya que se necesita, además,
capacidad de prever las futuras circunstancias de comunicación de los seres
humanos entre sí y su entorno; es decir, el adecuado diálogo de los seres
humanos entre sí y su entorno. Se considera que hacer necesario lo anterior, al
mismo tiempo que evoluciona nuestro mundo es necesario considerar (producto de
evaluaciones y debidas reflexiones) los métodos y formas de comunicación que
garanticen un adecuado desarrollo del proceso educativo en las instituciones de
educación con el medio ambiente. Medio ambiente que no puede soslayarse en
cualquier modalidad de evaluación, en razón de que toda proceso educativo es
un proceso de interacción social que sucede en determinado medio ambiente (Galton,
M. y Moon, B.:1986).
Paralelamente, a todas sus funciones un
docente debe enseñar investigando compartiendo la tesis de que la calidad de la
enseñanza no es (ni será) posible si no se dota al docente de medios tecnológicos
educativos apropiados que faciliten el cumplimiento de su acción
comunicativa con más eficacia; se debe sostener lo anteriormente dicho en
tanto que las circunstancias de la modernización y reforma de los sistemas
educativos olvidan el estado interno de los docentes. Pues, como señala José
M. Esteve: "... la enseñanza de calidad actualmente existente, allí donde
se da, es fundamentalmente el producto del voluntarismo de un profesorado que,
frente a la tentación de abandono y el dimisionismo, derrocha energías y
entusiasmo supliendo con su actividad la falta de medios existente".
Situación ésta que es observable a
todos los niveles de enseñanza, de ahí que sea importante para efecto de una
acción educativa eficaz que toda institución educativa proporcione al docente
al menos dos recursos elementales para el logro de una eficaz acción
comunicativa: medios tecnológicos educativos apropiados y medio ambiente.
En ese sentido, se podría desde
una perspectiva funcionalista de la comunicación, adoptar una serie de categorías
relacionadas con el fenómeno de la comunicación humana (Sarramona, J: 1988),
tales como: emisor-receptor, mensaje, medio, interferencias y obstáculos de
comunicación, comunicación distorsionada, medio ambiente -ecosistema natural y
social al que corresponden la institución educativa y, por consiguiente, el
aula- interacción docente-alumno, etcétera; con el propósito central de
conceptualizar qué es una práctica docente eficaz en lo comunicativo
como elemento clave en toda modalidad de evaluación de la enseñanza (Benedito,
V, Daniel, VM, Cea, F., León, V., Loscertales, F. y Sarramona, J (coords.):
1977).
Y ante el hecho evidente de que en las
instituciones educativas venezolanas y en muchos otros países se observan síntomas
de malestar docente por el cúmulo de presiones sociales, ideológicas, políticas
y culturales que sobre el docente se ejercen; aunado a las exigencias de
convertir al docente en un tecnólogo educativo, se considera que es más
acertado valorizar la creatividad del docente en el aula (por ejemplo el
cumplimiento eficaz de enseñar investigando), en sí, pues, es más importante
considerar la acción comunicativa eficaz del docente a la hora de
evaluar su práctica profesional, en tanto que su práctica es una práctica
laboral reproductora y generadora de saberes y actitudes ante la vida y su
entorno, y como tal, puede ser percibido su calidad considerando la opinión de
sus principales receptores: los alumnos.
Cómo se señaló anteriormente, la
función básica de los docentes es la comunicación, por lo que es conveniente,
que cada docente reflexione una vez más: ¿qué es la comunicación? (Edmund,
Marc. y Dominique, Picard: 1992), para así tener una definición próxima a su
interés: la función comunicativa de los docentes en todo proceso de evaluación
de la actividad educativa.
De ese modo, también se deriva en una
definición genérica, pero necesaria, de la comunicación educativa (Sarramona,
J.: 1988, 1986), puesto que el docente en su acción comunicativa ordinaria
recurre al lenguaje como herramienta básica de la comunicación y a otros
recursos didácticos. De ahí que se afirme que el acto de comunicar es
resultante equivalente a transmitir y, como toda actividad de transmisión,
se da un contenido (mensaje) y una intención. Por lo que se infiere que la
comunicación educativa es un tipo de comunicación humana que persigue logros
educativos.
Según la perspectiva constructivista,
la comunicación educativa constituye el proceso mediante el cual se estructura
la personalidad del educando; lográndose a través de las informaciones que
este recibe y reelaborándolas en interacción con el medioambiente y con los
propios conceptos construidos. Dicho esto, se tiene que el proceso de
aprendizaje no es reducible a un esquema mecánico de comunicación, por cuanto
el educando como receptor no es un ente pasivo, sino que es un ser que reelabora
los mensajes según sus propios esquemas cognitivos.
Cabe agregar que para que la comunicación
educativa sea eficaz, esta ha de reunir ciertas características, tales como:
- Postura abierta en el emisor y en el
receptor para lograr un clima de mutuo entendimiento.
- Bidireccionalidad del proceso, para que el
flujo de los mensajes pueda circular en ambos sentidos, si bien mayoritariamente
lo haga de educador a educando.
- Interacción en el proceso, que suponga la
posibilidad de modificación de los mensajes e intenciones según la dinámica
establecida.
- Moralidad en la tarea, para rechazar
tentaciones de manipulación.
Aunque en los sistemas educativos es
el docente quien ejerce en gran medida las funciones de emisor e influencia
sobre los educandos, debe considerarse que la configuración personal de los
educandos se logra a través de múltiples fuentes personales e institucionales
y ya no exclusivamente por la acción comunicativa de los docentes; mención
especial es el caso de la fuerte influencia
de los medios de comunicación de masas (Mass Media), cuya influencia es tan
controvertida como evidente.
En la actualidad se insiste en un
Nuevo Rol del Docente (Carlson, J y Thorpe, C: 1990; Mager, Robert F: 1988),
sugiriéndose, en ese sentido, la responsabilidad de actuar como mediador entre
el educando y la compleja red informativa que sobre él confluye; tales
sugerencias en realidad se apoyan en al Teoría de la Comunicación, que junto
con la Teoría de Sistemas y las Teorías Cognoscitivitas del Aprendizaje,
constituye uno de los pilares fundamentales de la nueva concepción de la
Tecnología Educativa (Castillejo, J:1986).
Desde la perspectiva Humanista el docente
debe considerar que la comunicación en el aula debe tener carácter clínico
o didáctico en el sentido de que el docente tiene que reconocer que su misión
es la de optimizar el desarrollo de los aprendizajes, aplicando estrategias y métodos
de rigurosidad científica y actuando de una manera profundamente objetiva. Este
reconocimiento elimina los convencionalismos de
docente prepotentes y agresivos que generan stress en lo estudiantes y promueve
la conscientización de que la comunicación es un acto en el cual tanto el
docente como el estudiante se encuentran entre sí como lo que son seres humanos
en un proceso de aprendizaje.
La comunicación didáctica en el aula
se caracteriza por una relación terapéutica entre docente y estudiante
constituyendo un auténtica encuentro entre seres humanos que luchan por la
misma causa: la optimización de los aprendizajes. Si la relación es adecuada,
el trabajo del docente es realizado más eficientemente y las situaciones son
desarrolladas favorablemente. De esta manera una positiva relación entre
docentes y estudiantes cultiva la efectividad en el proceso de aprendizaje.
Dicha comunicación puede definirse como
el proceso por medio del cual la información es intercambiada y entendida por
un docente y uno o más estudiantes, usualmente con la intención en aquél de
motivar o influir sobre las conductas de éstos, generándose así un encuentro
donde no hay parte silenciosa.
Es un acto donde un ser humano llamado
docente conoce, comprende y ayuda a otro ser humano llamado estudiante, quien
realiza esfuerzos de acuerdo con sus propios recursos y experiencias en un afán
de lograr sus metas.
Esta comunicación didáctica
se fundamenta en la psicología humanística, llamada también de la tercera
fuerza, que considera al ser humano como lo que es, una estructura biológica
con libertad de funcionamiento, provisto de una estructura interna que le
capacita para interactuar con otros en forma libre y responsable. Único ser
vivo dotado de un lenguaje, con capacidad para ser, crear y evocar.
Esta fundamentación hace reconocer al
docente que los seres humanos no son organismos cualesquiera que responden, como
todos los objetos, solamente a estímulos externos o que son básicamente
hedonistas, como afirma la teoría conductista. De igual modo le obliga a
entender que la conducta que la conducta humana no puede ser reducida a un
sistema de formas comunes de energía, cuyo fin es el placer, tal como lo
concibe el psicoanálisis, llegando así a concebirse un docente que es genuino
representante de los postulados humanistas, que reconoce al humano como un ser
pensante al cual se debe respeto y consideración, capaz de una libre elección,
que enfatiza en las relaciones interpersonales para encontrar su felicidad.
¿Cómo Lograr la
Comunicación Didáctica En el Aula?
En la gerencia del aula el desarrollo de los
aprendizajes depende de las estrategias y los métodos de enseñanzas, los
cuales siempre orientan a actividad comunicacional. Esta actividad casi siempre
es preparada por el docente quien estimula el desarrollo comunicacional en el
marco de la estrategia, o los métodos de enseñanza, sin embargo, hay algunas
reglas de carácter general que debe caracterizar toda expresión verbal del
docente.
·
La Voz
La voz es producto del aire expelido por los
órganos respiratorios que al pasar por la laringe hace vibrar las cuerdas
vocales y emiten el sonido voz. Por esta razón cuando un docente pierde
parcialmente el tono original de la voz o manifiesta pérdida de la última
palabra o sílaba de la frase y no puede mantener la potencia de la voz; lo más
probable es que tenga escasez de oxígeno. Esto proviene naturalmente por
cuestiones emocionales. Lo mejor en estos casos es aspirar o fundamente tratando
de relajar el cuerpo, siendo un esfuerzo mental para alcanzar el equilibrio. La
aspiración profunda garantiza la capacidad pulmonar necesaria para expeler el
aire querido para mantener la voz.
Desde luego que esto solamente no vasta, es
necesario también el control del tono (modulación) de voz dependiendo del tamaño
del ambiente de trabajo o si se utiliza micrófono. Sí es una exposición
natural, (sin elementos eléctricos), la función mecánica de la lengua, los
labios y las mandíbulas son preponderantes. Por otra parte, el tono de voz
tiene que ver directamente con las cavidades del tórax y de los senos nasales
que por sus vibraciones le dan la resonancia adecuada para que se
escuche a distancia.
Estas aclaratorias son evidencias que para un
buen control de la voz durante una comunicación oral en grupo, la normalización
del ritmo respiratorio junto con el dominio de los demás órganos que
participan en el proceso es vital, de otra manera se corre el riesgo de caer en
malos hábitos, por ejemplo hablar entre dientes, con los labios casi cerrados o
producir sonidos deformes.
También se hacen presentes las típicas
"muletillas". La variación del ritmo de exposición que se traduzca
en modulaciones para destacar algunas informaciones, ayuda significativamente en
la persuasión del docente sobre los estudiantes.
Igualmente importantes son la buena
pronunciación y acentuación de las palabras y aunque los errores de sintaxis o
de construcción no son tan relevantes en la comunicación oral, el docente
deber ser cuidadoso de ellas.
·
Control Visual.
Desde el primer momento, el docente debe
capturar la atención de la clase, para esto la vista acompañada de buena voz
son fundamentales. Pero la vista bien orientada no solamente permite esa
captación inicial, si no que ayuda a mantener la atención de los estudiantes.
Es recomendable iniciar la exposición
concentrando la vista en alguno de los estudiantes y sostener la mirada en éste
hasta sentir que se complete la idea; y alternativamente ir mirando a los
alumnos y completando ideas de tal forma que se haga imperceptible el movimiento
de la cabeza, pero que la clase sienta que se les mira de frente.
Esta práctica ayudará a evitar la nefasta
costumbre de hablar y mirar hacia el piso; al techo; a las paredes; al
retroproyector, pizarrón o cualquier otro recurso audiovisual que se esté
utilizando. La idea es que el docente fije comunicación visual con toda la
clase alternativamente, no debe tratar de mirarse a todos rápidamente,
alternativamente quiere decir, tomando el tiempo necesario para completar una
idea cada vez que se centra la mirada en un miembro de la clase. Además, los
alumnos que están alrededor del estudiante captado con la mirada del docente,
sienten que son objeto de observación en el mejor sentido de la palabra.
Se ha comprobado que cuando el docente tiene
un buen control visual, automáticamente sus ideas tienden a ser más coherentes
y organizadas, y disminuyen el uso de "muletillas".
En los casos de docentes con muletillas su
frecuencia es mayor cuando se mira al piso o a alguno de los medios que lo
auxilian en la comunicación.
Nunca se debe mirar al vacío.
Por ejemplo, centrar la mirada entre el techo y la cabeza de los que escuchan,
esto refleja una mirada perdida o vaga que llega a afectar la percepción del
mensaje por los alumnos que tratan de conseguir la mirada del docente. Por esta
razón tampoco es conveniente utilizar lentes oscuros. Desde luego debe
evitarse la insistencia de mirar en una sola dirección, esto le hace sentir
subestimado a los demás.
·
Control de Movimiento y Expresión
Corporal.
Cuando un docente expone un tema ante una
clase se genera una serie de manifestaciones físicas que bien utilizadas ayudan
al éxito de la comunicación, pero sino se controlan pueden derribar la más
brillante exposición. Algunos de los movimientos suelen ser de origen nervioso
generalmente inconscientes.
Por regla general la forma como se exhibe el
docente con sus movimientos e incluso su presencia en vestir influyen en la
efectividad del mensaje en otras palabras hay una especie de lengua; corporal
que coadyuva el entendimiento de la disertación si se sabe llevar con armonía
en la comunicación.
En las manifestaciones externas son claves
los gestos faciales, los movimientos de las piernas, brazos y manos. Parece
existir una relación entre estas manifestaciones y el miedo, y aunque éste
tiene un origen predominantemente psicológico, como que se materializa en
actitudes de balanceo del cuerpo; afincarse en un mueble; recargarse a las
paredes; jugueteo con objetos en la mano incluyendo el apuntador, acariciarse
las mano, entrecruzar los dedos y otros ademanes.
Por razones estratégicas se recomienda no
usar el puntero para señalar partes escritas en retroproyecciones, rota folios,
etc. Primero porque cuando se deja de indicar sirve como objeto distractor y
segundo, porque es más efectivo hacerlo con el dedo índice de la mano
izquierda directamente sobre la proyección en la pantalla colocado al lado
izquierdo de lo que se señala.
En todo caso el miedo es un estado
nervioso de naturaleza transitoria y dominable. Flores y Orozco (1988), "es
una especie de energía que bien liberada puede ayudar a transmitir el mensaje
con mayor efectividad, se afirma que la mejor forma de liberarla es a través de
movimientos de las manos en concordancia y armonía con lo que se expresa".
Para esto se recomienda mantener una postura
balanceada, esto es, descansando sobre ambas piernas entre abiertas en forma
natural; reposar los brazos con naturalidad y moverlos armónicamente cuando se
hagan gestos para imaginar cosas, ideas o palabras.
La concordancia entre los movimientos y la
expresión corporal debe seguir el curso del pensamiento; el discurso debe
progresar sin precipitaciones, con sencillez, pero con firmeza, con elegancia
pero sin actitudes presuntuosas.
Es inconveniente que algún mueble separe al
docente de los estudiantes, por lo cual no es conveniente colocarse detrás de
mesas o sillas, esto es una actitud inconsciente de esconderse detrás de algo.
Si se tiene que estar sentado, el cuerpo debe estar erecto, los pies con caída
normal sin cruzarlos y las manos apoyadas suavemente en la mesa. Cuando el
docente logra una comunicación didáctica en el aula, a través de
una adecuada modulación de la voz, un buen control visual y apropiados
movimientos y expresión corporal, las probabilidades de éxito en el proceso de
son muchos mayores por cuanto se genera una zona de coincidencia con los
estudiantes y, contrariamente si el docente no es clínico o didáctico en la
comunicación se aleja el éxito del proceso.
Sobre esta base se puede generalizar que el
proceso de aprendizaje es un acto donde predomina la comunicación entre docente
y estudiante que sólo se produce en la medida en la medida en que aquél, el
emisor (E) y estos receptores (R) tengan una amplia zona común en sus
repertorios.
En este caso la percepción del receptor
concuerda, con la del emisor y en consecuencia la
continua percepción de símbolos por parte
del receptor genera en éste modificaciones de conductas o aprendizajes.
Esta es una de las razones por las cuales
docente, más que un simple emisor de informaciones "tiene que ser"
("no es que debe ser") un facilitador de los mensajes, elaborando
éstos, no solamente siguiendo las leyes del lenguaje (ortografía, sintaxis y lógica),
sino siguiendo también las leyes de la gerencia y sus ciencias auxiliares (psicología,
sociología, estadística, etc.).
Características Básicas
de un Docente con Orientación Clínica o Didáctica en la Comunicación.
1. Sensibilidad:
la primera condición para un docente exitoso está referida a la calidad
humana, a su sensibilidad, que los sentimientos se equilibren con la razón. Si
estudiante está al frente de un docente sensible y honrado capaz de ofrecer sus
sentimientos humanos y calor de gente, estará dispuesto a ser recíproco, es un
poco aquello de que "la cortesía se paga con cortesía".
2. Sentido Común:
la inteligencia y sentido común van parejos en el docente didáctico, ambos
existen, normalmente se dispone de una gran capacidad de comprensión que dotan
al docente de agilidad y rapidez requerida para percibir compatiblemente con el
estudiante y para establecer las relaciones de afinidad necesaria entre los
seres humanos. El sentido común debe traducirse también en habilidad para
desarrollar el pensamiento en una perspectiva favorable al sistema que
representa.
3. Creatividad:
cuando el docente didáctico habla con el estudiante, sobre la base de
escuchado y en la
perspectiva de su misión la imaginación debe darle la oportunidad para
solucionar situaciones concretas. De tal forma que éstas sean atractivas y
agradables para el estudiante sin perder de vista las políticas fines de la
organización.
4. Laxitud:
se refiere a la seguridad y serenidad con que el docente clínico debe actuar, sólo
así podrá canalizar en forma justa las informaciones con su interlocutor. La laxitud
implica una salud mental que garantice un ser humano fuera de sobretensión, es
decir con un nivel óptimo de sobretensión (NOS), un NOS garantiza un mejor
entendimiento de las conductas individuales de los demás y facilita la
consecución de las soluciones a los problemas.
5. Cultura
Tecnológica: la cultura tecnológica es el conocimiento y la experiencia
que debe tener el docente clínico respecto a los conocimientos que caracteriza
los procesos donde le toca actuar. Poseer los conocimientos y experiencia ayudan
al docente al establecimiento de unas relaciones honestas con los estudiantes,
además de garantizar la ética en su gestión. De la cultura tecnológica la más
importante, en la comunicación didáctica se refiere al dominio de los métodos
y procedimientos gerenciales aplicados en las operaciones que se enseñan.
6. Moral y Ética:
La condición del docente lo obliga a ser respetuoso de los valores
que imperan en la
organización (Sistema de Valores) y los valores del estudiante (valores
individuales). Pero además predicar sobre ejemplo, sólo así podrá inspirar
confianza en los demás. La moral y la ética del docente constituye una
especie de fuerza seductora si la inspira, si no es una fuerza repulsora.
Problemas del Estudiante
en el Proceso Comunicacional.
Durante el proceso de aprendizaje, el docente
debe estar alerta al comportamiento de los estudiantes en el acto
comunicacional, porque muchas veces a pesar de que ésta última sea realmente
didáctica los receptores pueden llegar a ser inconexos. Estos casos se
presentan generalmente por ruidos en la comunicación, entendiéndose por ruido
cualquier factor que limita o distorsione el mensaje. Los estudiantes pueden
generar los siguientes tipos de ruidos:
a.- Neurológicos.
b.- Psicológicos.
c.- Filtraciones.
d.- Semánticos.
e.- Sobrecarga.
f.- juicios de
valores.
Se debe entender que cuando una persona
presenta ruido neurológico, sus impulsores cerebrales no están
funcionando a plenitud y pueden estar sufriendo interferencias al pasar de una célula
a otra. Este desorden puede ser leve, en cuyo caso, a veces es imperceptible al
docente, pero en ocasiones es demarcado y es fácilmente observable porque se traduce
en conductas atípicas.
El ruido psicológico se presenta
cuando hay interferencia en la transformación de la señal en mensaje, estas
casos tampoco son difíciles de detectar. Generalmente una persona con temor
para hablar o con sintonías de stress tiene una alta probabilidad de presentar
ruido psicológico.
Las filtraciones del receptor ocurren
cuando este intencionalmente modifica el mensaje elaborado como respuesta para
hacerlo más favorable al emisor, por ejemplo, cuando un estudiante emitiendo
una respuesta a un docente, trata de hacer la información lo más favorable
posible, es decir conforme a lo que piensa que le gustaría oír al docente, las
filtraciones son frecuentes en los grados inferiores, quienes en su empeño de
estar bien con los docentes tienden a filtrar la información.
La. Semántica es el estudio del
significado en el lenguaje. La mayoría de los mensajes son enviados a través
de palabras y éstas eventualmente no son precisas. Muchas palabras, además de
tener diferentes significados, a veces pertenecen a un lenguaje técnico o muy
especializado. Si el lenguaje en que se recibe el mensaje no es común para el
receptor muy probablemente su entendimiento y de hecho su capacidad de respuesta
disminuyan significativamente.
La sobrecarga en la información
constituye otra forma de ruido en la comunicación. Muchos docentes acumulan
información durante varios días o semanas y luego se la entregan a su alumno
en una o varias horas de trabajo, lógicamente la efectividad del receptor en
procesar esta información disminuye de una manera importante.
Los valores que practique el receptor
también influyen en la captación del mensaje y pueden llegar a producir ruido
en la comunicación, por ejemplo, cuando el receptor ha tenido experiencias
previas con el emisor, sobre un tema en particular, puede anticipar el contenido
o significado del mensaje. Por lo cual como juzgue el receptor la información
del emisor puede ser un ruido determinante en la comunicación.
Un factor íntimamente ligado a los valores
es la credibilidad, si el receptor tiene fe y confianza en el emisor y lo
considera honesto en sus mensajes, su disposición es a recibir la información
tal como lo ha organizado el comunicador y al contrario, si las experiencias
previas han forjado desconfianza en el receptor, el grado de credibilidad en éste
será bajo, lo cual afecta directamente el cómo reciba y reaccione sobre el
mensaje.
La relación y comunicación didáctica en
esta modalidad consiste en saber utilizar y aplicar los medios tecnológicos
oportunos para los objetivos didácticos, así como los diferentes tipos de
recursos, tanto humanos como tecnológicos. Así mismo el pedagogo debe crear el
ambiente propicio para que el alumno construya su aprendizaje a partir de su
propia realidad y contexto. Esto exige un elevado nivel con la investigación
metodológica con el fin de sacar el mayor partido posible a los diferentes
contextos y características particulares de los alumnos. El educador tendrá
que hacer uso de las técnicas organizativas y a través de los medios tecnológicos
para la facilidad de la tarea.
Es por ello, que para recuperar en el aula
la relación entre comunicación y educación se deben considerar los
siguientes aspectos:
·
Redefinir papeles tradicionales
del maestro: codificar, decodificar mensajes, conocer más de TV y computación.
Ampliación de oportunidades docentes asociadas a más espacios democráticos.
Arreguin, J. L. M. (1986). Sistemas de
comunicación y enseñanza. México: Trillas.
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González, G. (1990). Principios Básicos de
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Ivancevich, J., Donelly, J. y Gibson, J.
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comunicación eficaz. Bilbao, España: Mensajero.
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Sarramona, J. (ed.) (1988): COMUNICACION Y
EDUCACION, eds. CEAC, S.A., Barcelona.
Tapia, Jesús Alonso (1991): Motivacion y
aprendizaje en el aula. como enseñar a pensar, ed. Santillana, Madrid, 1991.
Woolfolk, Anita, E. (1990): PSICOLOGIA
EDUCATIVA, eds. Prentice-Hall, México.
Este trabajo fue
realizado por
Lourdes Capote
Bracho,
estudiante de
educación quien actualmente cursa el sexto semestre de Idiomas Modernos, mención
Inglés.
Dicho trabajo es
recomendado en el área educativa, el mismo fue asesorado por la Docente y Psicóloga
Gladys Lugo, quien es docente de la casa de estudio en la cual curso mis
estudios.