La
formación profesionalizada de la docencia y su vinculación con el proceso de
enseñanza - aprendizaje
. Presentación
La docencia va más allá de la simple
transmisión de conocimientos. Es una profesión, aunque no sea reconocida como
tal, y por lo tanto, es una actividad compleja que requiere para su ejercicio,
de la comprensión del fenómeno educativo. Cualquier persona que conoce un
tema, que lo domina, puede enseñarlo, pero esto no significa que pueda ser un
profesional de la docencia.
De ahí que el sólo dominio de una disciplina, no aporta los elementos para el
desempeño de la docencia en forma profesional, es necesario hacer énfasis en
los aspectos metodológicos y prácticos de su enseñanza, así como en los
sociales y psicológicos que van a determinar las características de los grupos
en los cuales se va a ejercer su profesión.
La docencia como profesión se ubica en un contexto social, institucional,
grupal e individual, de ahí que un docente no puede desconocer las relaciones y
determinaciones en ninguno de estos niveles, pues no todos los obstáculos a los
que se enfrenta el docente en el salón de clases se originan ahí solamente,
sino que son reflejo de un problema social más amplio que repercute en la
institución y por supuesto en el aula en el momento de la interacción. Por lo
tanto, cualquier problema que se le presente a un docente y se analice en los
cuatro niveles mencionados anteriormente, le permitirá conocer las
posibilidades de su acción y las limitaciones con las que se puede encontrar en
el momento de ejercer su profesión, así como también comprender que el
ejercicio docente es una práctica social que va más allá del sólo trabajo en
el aula. En consecuencia, el papel del docente en el proceso educativo de
socialización de los individuos, consiste en integrarse con ellos, no para la
conservación estática de una sociedad, sino para tratar de lograr su
transformación y cuestionamiento con una participación diferente a la que la
simple transmisión de conocimientos.
La formación docente está vinculada directamente a la profesionalización de
la docencia. Rescatamos aquí la profesionalización referida a la docencia como
una profesión requerida y apoyada por el sistema social, además comprometida
con los retos que ante una modernización educativa, latente y encausa al
mejoramiento de la educación en México. estamos viviendo.
Contrariamente a lo que pudiera creerse, la formación de profesores es un
aspecto de la educación que ha estado presente, desde una u otra forma, desde
hace mucho tiempo en la problemática escolar en todos sus niveles.
Así podemos identificar tres etapas bien diferenciadas en el desarrollo de la
formación docente en nuestro país:
Todas
estas etapas corresponden obviamente a diversas situaciones socio-políticas y
de educación existentes durante su desarrollo.
La formación docente, es pues, un problema que preocupa a las instituciones
educativas para lograr el nivel académico que de respuesta a las necesidades
tanto institucionales como sociales, referidas a la preparación de los futuros
cuadros profesionales que enfrentan los grandes retos que se están viviendo
actualmente y los que se avecinan a priori.
La idea de una profesionalización de la docencia ha sido ya rescatada por
muchas instituciones, con la finalidad de mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje
en los distintos niveles educativos, y en consecuencia mejorar la calidad académica
de los integrantes de una sociedad vulnerable a cambios. Entre algunos
postulados que se manejan para lograr esa profesionalización, tenemos los
siguientes:
1.- Tiempo completo para el mayor número de docentes, para lograr una práctica
de mayor calidad y mayor dedicación, puesto que la docencia es una de las
actividades primordiales de la educación.
2.- Preparación de los docentes, tanto de los que están en ejercicio como de
los mismos formadores de docentes; no sólo en el área específica de una
disciplina, sino que también en su relación con los aspectos filosóficos,
pedagógicos y didácticos y su vinculación con la investigación.
3.- Compromiso con la vida institucional y su vinculación con otras
instituciones afines, intercambio de experiencias y actividades enfocadas a la
superación académica.
4.- Compromiso de participación en reformas académicas acordes a la política
institucional.
5.- Participación en la integración de equipos de trabajo y análisis de las
principales funciones de las instituciones formadoras de recursos humanos.
Entendemos la formación docente como el proceso de construcción de un marco de
análisis en los niveles epistemológicos y
teórico-metodológico que permita analizar la complejidad de la práctica
educativa y de la educación como proceso histórico-social. Este propósito no
sólo eleva la calidad académica del docente, sino también su formación, para
que se convierta en investigador de su propio quehacer profesional y para lograr
la transformación de la práctica docente en una praxis congruente con la
relectura de la realidad.
El instrumento con el cual el docente genera y propicia el proceso de enseñanza-aprendizaje,
es el programa de estudios, en el cual los conocimientos están organizados en
bloques o unidades, con sus objetivos, traducidos en contenidos que deben
propiciar el aprendizaje. Dichos conocimientos se convierten en el objeto de
estudio del proceso de enseñanza-aprendizaje y representan la concreción de la
ciencia como proceso. El papel del profesor como monopolizador y transmisor de
estos contenidos, empieza a cambiar, dando el paso al papel de mediador y la
finalidad de la práctica docente.
Todo lo anteriormente enunciado, nos lleva a la necesidad de ubicar la acción
educativa como una actividad problematizada, en donde el proceso de enseñanza-aprendizaje
presupone necesariamente una teoría que lo sustente, para que de esta forma
poderlo desarrollar adecuadamente, manejando los conceptos teórico-metodológicos
que sustentan esta relación y de esta forma poder analizarla en los diferentes
contextos educativos que se llevan a cabo en el sistema educativo mexicano.
Por lo tanto, la formación docente requiere que se instrumenten todos y cada
uno de los aspectos que conforman el proceso educativo con sus alcances y
limitaciones.
2.
Desarrollo
El
ser humano es un entre con capacidades de apropiación de conocimientos, los
cuales se adquieren durante su desarrollo como ser vivo, desde que nace hasta
que muere.
Esta adquisición de conocimientos, le permite interactuar como miembro de una
sociedad con cultura propia, la cual establece normas, leyes y estatutos para
cada uno de los integrantes que la componen.
Es a través de la educación como se transmite esta amplia gama de aprendizajes,
la cual a su vez tiene ciertas funciones que nos permiten armonizar en nuestra
cultura y desde esta forma repercutir en toda actividad humana, las cuales como
menciona Sara Pain, son las siguientes:
1.- La educación realiza una función conservadora, ya que reproduce en cada
individuo toda normativa para una continuidad de su especie, manteniendo toda
conducta adquirida a través del aprendizaje y de esta forma la vigencia histórica
de la misma.
2.- La educación tiene una función socializante, y de este modo le permite
asimilar a través de la acción, las actitudes que como parte de una sociedad
debe de realizar, de esta forma a medida que el sujeto se inscribe en esta
legalidad, se convierte en un sujeto social.
3.- La educación realiza una función represiva, ya que es un instrumento de
control y reserva de lo cognoscible, como el objeto de conservar y reproducir
las limitaciones que el poder asigna a cada clase y grupos social según el rol
que le atribuye en la relación de su proyecto socio-económico, produciendo una
autocensura por la cual el sujeto se hace depositario de una normativa que asume
como ideología propia.
4.- Además la educación realiza una función transformadora, ya que permite
realizar expresiones revolucionarias y con posibilidad de liberación personal.
De esta forma, un sujeto que no aprende no realiza ninguna de las funciones
establecidas por la educación, y a la vez acusa a estas de este fracaso, que
sin lugar a dudas nada tiene que ver si este individuo no se adapte a cada una
de las situaciones antes establecidas.
Este aprendizaje de conocimientos puede tener cierto trasfondo que puede impedir
que se lleve a cabo, de esta forma tenemos ciertas perturbaciones delimitadas
por aquellas situaciones que atentan en la normalidad del proceso, sin tomar en
cuenta el nivel cognoscitivo del sujeto. Además existen problemas en la
adquisición del aprendizaje, que se producen exclusivamente en el marco de una
institución escolar.
Todo esto se debe contemplar desde el punto de vista de la psicología y de la
psicopedagogía escolarizada, y de esta forma poderlos solucionar para el buen
desarrollo del proceso de aprendizaje.
El proceso de aprendizaje lo podemos catalogar como un efecto, ya que para que
este se de, necesita tener en cuenta ciertos aspectos que contribuyen al mismo
tiempo y de esta forma contemplar que sin ellos no puede llevarse a cabo.
En este proceso participan un sujeto, al cual lo contemplamos como un organismo,
con una herencia biológica que le permite a través de el aprendizaje tener
ciertas conductas nuevas y que a medida de que se desarrolla en una sociedad
adquiera la dimensión cultural determinada; además muy ligada a este organismo,
hay que tener en cuenta a la etapa genética de la inteligencia del individuo
que le permite tener ciertas modificaciones del pensamiento que actúan para ver
legales las distintas acciones encaminadas a la interacción con los demás
individuos de esta sociedad, ubicada en un momento histórico determinado y que
a través de la experiencia misma, se van dando aprendizaje estructural y
encaminado a una transmisión de esta cultura.
Además se ve influenciado por dos tipos de elementos: elementos alfa que
contribuyen los conocimientos significativos de la realidad que hacemos nuestros
y los elementos beta que ingresan en el individuo como cosas no utilizables.
Vemos pues, que considerar estos elementos nos llevará a orientarnos en el
papel tan importante que sugiere conocerlos y utilizarlos en todas las
situaciones del momento educativo, para la construcción de nuevos aprendizajes.
Construir una teoría específica de la educación, no es una tarea fácil y
mucho menos teniendo en cuenta la diversidad de elementos que la puedan
constituir al considerar a los individuos como sujetos integrales y vinculados a
un ambiente social determinado y sometido a múltiples factores de cambio y
diversidad de situaciones que lo circundan.
Con base en esto, consideramos que es difícil contemplar estos aspectos para
construirla. No obstante, gran cantidad de estudiosos, entre los cuales AUSUBEL
se han dado a la tarea de elaborarla, tratando de fusionar y concatenar todos
los elementos necesarios para ello. Joseph D. Novak hace una clara interpretación
de la teoría de Ausubel, la cual la podemos mencionar como a continuación se
presenta:
Ausubel expresa que para que se de el proceso de aprendizaje, este debe ser
significativo, como medio de procesamiento y almacenamiento de información para
la consiguiente resolución de problemas a los que se puede enfrentar un
individuo en su interacción con la realidad. Este aprendizaje debe de tener
como base tanto el aspecto biológico al realizarse un cambio en las características
y número de las neuronas; además del aspecto psicológico en donde el proceso
de asimilación de la información juega un papel determinante.
El aprendizaje debe matizarse de dos características importantes: la
intencionalidad y la sustancialidad que representan para el individuo, el cual
debe contener en su estructura cognitiva conceptos inclusores que a medida del
paso del tiempo experimentan un crecimiento y una modificación necesarios para
incorporar, entender y fijar ideas nuevas en esa estructura cognitiva
desarrollada al incorporar la nueva información de material significativo de
forma no arbitraria. En el momento en que esa nueva información de material
presente en la realidad del individuo no contenga esos conceptos inclusores, el
papel de la memorización es determinante, ya que será la encargada de
colocarlos en la estructura cognoscente y poderlos utilizar en un momento dado.
Esta teoría se basa en los distintos puntos de vista que se han interpretado a
lo largo del desarrollo de la psicología evolutiva, con interpretaciones de
autores como Gagné, Piaget, Vigotski, Skinner, entre otros, los cuales han
contribuido de manera determinante para que Ausubel, logre analizarlos y
desarrollar conceptos rescatables para la construcción de su teoría.
Aunque vemos, que la teoría de Ausubel reúne dos aspectos importantes para el
desarrollo de una teoría del aprendizaje sólida y aplicable a la educación:
1. Los conceptos desde el punto de vista epistemológico, parecen ser el
componente más importante del intercambio cultural, y de esta teoría se basa
necesariamente en el aprendizaje de conceptos.
2. Muchos de los problemas educativos pueden reducirse a factores que se
refieren de modo primario a la calidad, grado de diferenciación progresiva y
reconciliación integradora de los conceptos.
Además debemos considerar el papel del docente en la realización de estos
aprendizajes significativos, el cual debe de manera directa motivar a sus
alumnos para la adquisición de los mismos, interviniendo con disponibilidad
para la enseñanza, como orientador de los educandos, facilitando el
conocimiento y la sistematización del mismo para la resolución de problemas y
principalmente manejando los aspectos pedagógicos necesarios para realizar su
quehacer diario: la enseñanza; lo cual exige así mismo una profesionalización
de su práctica al interior del aula, que implica conocer todas las
connotaciones que implican esta actividad.
Pero ahora es momento de tocar al alumno y analizar el aspecto que juega en la
relación a la aprehensión de estos aprendizajes significativos.
Debemos destacar que a fin de cuentas, el alumno es el responsable de la
construcción de su propio aprendizaje y hacerlo o no significativo de acuerdo a
sus propios intereses. De ahí que la instrucción dada por el profesor debe ir
encaminada a motivar al educando, para la adquisición de conceptos
significativos representen al mismo tiempo un valor funcional para el alumno, un
aprendizaje útil que pueda ser aplicado con relativa facilidad y generar nuevos
aprendizajes.
De manera importante, como señala César Coll, el alumno puede retomar el
aprendizaje desde tres ópticas distintas.
1. Desde un enfoque con profundidad, en donde se muestra un grado de implicación
en el contenido de forma elevada, profundizando al máximo en su comprensión ,
explorando sus posibles conexiones e interconexiones con conocimientos previos y
experiencias personales.
2. Desde un enfoque superficial, en donde se presenta una tendencia a realizar
aprendizajes poco significativos y un tanto respectivos o mecánicos. Los
alumnos memorizan la información, cuyo recuerdo será evaluado posteriormente,
sin darse exactamente de la esencia del mismo.
3. Desde un enfoque estratégico, que se caracteriza por el intento de alcanzar
al máximo rendimiento posible la realización de la tarea, mediante la
planificación cuidadosa de actividades, material necesario, esfuerzos y tiempo
disponible.
Estos diferentes puntos de vista, se ven connotados de manera sustantiva con la
forma en que el docente desempeña su función, ya que la relevancia y
significación con que presenta sus tareas, y sobre todo la interpretación de
que de ello de el alumno, en relación a factores tales como su autoconcepto
académico, hábitos de trabajo y de estudio, estilos de aprendizaje , etc., son
elementos clave que hay que tomar en cuenta y que se forja y modifica a medida
que se da el transcurso del aprendizaje.
Por lo tanto, es el profesor el que condiciona y determina con sus actuaciones,
con su enseñanza, que las actividades en las que participa el alumno
posibilitan un mayor grado de amplitud y profundidad de los significados
construidos y sobre todo el que asume la responsabilidad de orientar esta
construcción en determinada dirección. De esta forma, todas las acciones
encaminadas a la construcción del conocimiento deben estar ubicadas en el plano
de las conductas necesarias para que el alumno denote el propio interés del
docente en que los aprendizajes dispuestos constituyan el elemento principal
para el desarrollo de una concepción clara de lo que es necesario y con esto,
sean significativos para los educandos.
El desarrollo de los conocimientos se ve matizado por una serie de
condicionantes, y en este desarrollo, participa y se inscribe el proceso de
aprendizaje, para lo cual es necesario abordarlo desde esta perspectiva.
Para esta descripción, es necesario retomar los aspectos explicados por Piaget,
quien utilizó como base de todo desarrollo,
los aspectos biológicos y su explicación en la psicología evolutiva.
Como primer punto, debemos analizar el aspecto de la inteligencia, la cual es un
punto muy vulnerable a interpretaciones muy
diferentes, por la gran diversidad de factores con que se puedan desarrollar.
Este proceso de inteligencia, la podemos ubicar como un proceso meramente biológico,
ya que las estructuras con las que desarrollamos, son totalmente heredadas,
facilitando el funcionamiento intelectual de todo ser humano, las cuales a
medida que estas se desarrollan van formando la estructura cognoscitiva; este
funcionamiento permanece latente durante toda nuestra existencia. Estas
actividades, llamadas invariantes funcionales, las cuales son en sí: la
adaptación y la organización; la primera se divide en asimilación y acomodación,
y que constituyen en un conjunto el vínculo entre la inteligencia y la biología,
ya que se dan de manera similar en ambos campos.
En relación a las Invariantes funcionales, analizadas desde el punto de vista
de la estructura cognoscitiva, podemos mencionar que la organización se da como
todo proceso biológico, en donde es necesario que exista una relación directa
de todos los elementos que constituyen el proceso cognoscitivo.
Al interpretar a la Adaptación y sus dos elementos que la constituyen, podemos
decir que para que exista una adaptación intelectual, es necesario que exista
una armonía entre la asimilación y la acomodación. De tal forma, que la
asimilación podemos decir que se da en el momento en que un objeto de la
realidad que sufre un enfrentamiento cognoscitivo, implica una reestructuración
con la organización propia del organismo; así al sufrir este enfrentamiento,
el organismo debe de adaptarse a las necesidades que las distintas situaciones
debe de considerar, entrando en juego la acomodación de estructura
cognoscitivas.
De esta forma, se van creando los esquemas de pensamiento, los cuales se pueden
definir como mencionan Jonh Flavell: un esquema es el contenido de la conducta
organizada y manifiesta que lo designa pero con importantes connotaciones
estructurales que no son intrínsecas al mismo contenido concreto. Estos
esquemas poseen la característica en común de la secuencia de comportamiento
que los constituye es una totalidad organizada, además son creados y
modificados por el funcionamiento intelectual, con una tendencia a la aplicación
repetida.
En los esquemas podemos denotar propiedades de funcionamiento que les son
propias. Estas tendencia son: la repetición, ya que una vez que se realizan los
esquemas, los aplicamos constantemente en las distintas situaciones a las que
nos enfrentamos. Los generalizamos y además los reconsideramos de forma normal,
escogiendo los adecuados, desde nuestro punto de vista y de acuerdo a la
realidad existente.
Toda esta visión de la construcción del conocimiento mediante la interacción
de las invariantes funcionales para la estructuración de esquemas de carácter
cognoscitivo en un individuo, es como se va desarrollando la estructura
cognoscitiva y de esta forma poder interactuar ante las situaciones que se
presentan en forma nueva.
Ahora analicemos cómo a través de este proceso, se da la adquisición de
aprendizajes en distintas situaciones de carácter educativo, en donde tanto el
docente como el alumno participan de manera activa.
Podemos sistematizar esta acción mediante la interacción constante entre
profesor y alumno en el aula, en donde el primero se puede decir que participa
de forma secundaria en la construcción del conocimiento, correspondiéndole sólo
crear las condiciones óptimas para que así sea, planificando las situaciones
para que el alumno interactúe con el objeto de conocimiento, apareciendo sólo
como mediador y determinando con sus instrucciones que éstas tareas de
aprendizaje ofrezcan mayor o menor margen a una actividad autoestructurante del
alumno, de ésta manera, se puede decir que no sólo hay un aprendizaje deseable
del educando, sino también una voluntad manifiesta del profesor de incidir en
dicho aprendizaje.
Analizando así la situación, podemos decir que la unidad básica de análisis
del proceso de Enseñanza-aprendizaje, no puede ser considerado como algo
individualizado al alumno, sino que es una función conjunta entre el alumno y
el profesor al realizar actividades escolares. De esta forma, podemos entender
que al poner en contacto los distintos aprendizajes a los estudiantes, podemos
lograr una actividad intelectual en donde se activen las invariantes funcionales
para la construcción de esquemas de pensamiento de tipo significativo para el
desarrollo conceptual de los integrantes de una sociedad.
La sociedad de la que forma parte todo individuo, se ve tamizada por una cultura
específica, la cual impone de forma determinante qué aprendizajes deben
contemplarse para la enseñanza en las instituciones educativas. Así, los
contenidos de aprendizaje deben estar basados en un marco psicológico, porque
este aspecto va afectar todos los elementos que van a configurar los curriculum
de las escuelas, así como también aquellas instituciones que promueven el
desarrollo personal del individuo.
De esta forma, César Coll, hace referencia a una serie de aspectos que deben
contemplarse a la hora de hacer el diseño de un curriculum escolar, rescatando
ciertas características que deben tomarse en cuenta; éstas características
corresponden tanto a las condiciones del alumno como a los aprendizajes. Las
podemos enumerar de la siguiente forma:
1. En primer lugar y basándose en la psicología evolutiva de Jean Piaget, se
debe de tomar en cuenta el nivel de desarrollo operativo de los individuos. De
esta manera, el curriculum escolar, debe tener en cuenta estas posibilidades no
sólo en lo que concierne a la selección de los objetivos y contenidos, sino
también en la manera de planificar las actividades de aprendizaje de forma que
se ajusten al funcionamiento propio de la organización mental del alumno.
2. Los posibles efectos de las experiencias educativas escolares sobre el
desarrollo personal del alumno están igualmente condicionadas en gran medida
por los conocimientos previos pertinentes con los que inicia su participación
en los mismos.
3. La educación escolar tiene como finalidad última promover el desarrollo
personal del alumno en esta doble vertiente, mediante el aprendizaje de la
experiencia social y culturalmente organizada, mediante la asimilación de
destrezas, habilidades, conceptos, valores, normas, etc.
4. Debe establecerse una diferencia entre lo que el alumno es capaz de hacer y
de aprender por sí sólo -frente a los factores señalados- y lo que es capaz
de hacer y de aprender con el concurso de otras personas, observándolas, imitándolas,
siguiendo sus instrucciones o colaborando con ellas. La educación debe pues
partir del desarrollo afectivo del alumno, pero no para acomodarse a él, sino
para hacerlo progresar a través de su zona de desarrollo próximo (se entiende
como la distancia entre el nivel real y el nivel de desarrollo potencial,
determinado a través de la resolución de problemas, bajo la guía de un adulto
o en colaboración con otro compañero más capaz ) para ampliarla y para
generar eventualmente nuevas zonas de desarrollo próximo.
5. La educación escolar debe asegurar la realización de aprendizajes
significativos ya que mediante esto, el alumno construye la realidad atribuyéndole
significados a los hechos, de conceptos, de procedimientos y de actitudes.
6. Para que el aprendizaje sea significativo, deben cumplirse dos condiciones.
En primer lugar, el contenido debe ser potencialmente significativo, tanto desde
el punto de vista de su estructura interna (significatividad lógica: no debe
ser arbitrario, inconfuso) como desde el punto de vista de su posible asimilación
(significatividad psicológica: tiene que haber en su estructura cognoscitiva
del alumno, elementos pertinente y relacionables). En segundo lugar, el alumno
debe tener una actitud favorable para aprender significativamente, es decir,
debe estar motivado para relacionar lo que aprender con lo que ya sabe.
7. La significatividad de aprendizaje está muy directamente vinculado en su
funcionabilidad. Que los conocimientos aprendidos -hechos, conceptos, destrezas
o habilidades, valores, actitudes, normas, etc.- sean funcionales, es decir que
puedan ser efectivamente utilizados cuando las circunstancias en las que se
encuentra el alumno lo exijan, debe ser una preocupación constante de la
educación escolar.
8. El proceso mediante el cual se produce el aprendizaje significativo requiere
una intensa actividad por parte del alumno, que debe establecer relaciones entre
el nuevo contenido y los elementos ya disponibles en su estructura cognoscitiva.
9. Las consideraciones anteriormente enunciadas obligan a considerar el papel
que juega la memoria en el aprendizaje escolar. La memoria no sólo es el
recuerdo de lo aprendido, sino también es el punto de partida de la realización
de nuevos aprendizajes. Cuanto más rica es la estructura cognoscitiva del
alumno, mayor es la posibilidad de que pueda construir significados nuevos, es
decir, mayor será su capacidad de aprendizaje significativo. Memorización
comprensiva, funcionabilidad del conocimiento y aprendizaje significativo son
las 3 vértices de un mismo triángulo.
10. Aprender a aprender, sin lugar a dudas es el objetivo más ambicioso pero
irrenunciable de la educación escolar, equivale a ser capaz de realizar
aprendizajes significativos por sí sólo en una amplia gama de situaciones y
circunstancias.
11. Aprender a evaluar y a modificar los propios esquemas de conocimiento
aprendidos, también constituye uno de los objetivos de aprender a aprender.
12. La modificación de los esquemas de conocimiento del alumno - su revisión,
enriquecimiento, diferenciación, construcción y coordinación progresiva - es
el objetivo de la educación.
13. De todo lo anterior, se concluye que es el alumno el que, en último término
construye, enriquece, modifica, diversifica y coordina sus esquemas; es el
verdadero artífice del proceso de aprendizaje; de él depende en definitiva la
construcción del conocimiento.
Tomados en conjunto estos principios, por una parte, una concepción
constructivista del aprendizaje escolar que sitúa la actividad mental
constructivista del alumno en la base de los procesos de desarrollo personal que
trata de promover la educación escolar; y por otra, una concepción
constructivista de la interpretación pedagógica, cuya idea directriz consiste
en que deben crearse las condiciones adecuadas para que los esquemas de
conocimiento que inevitablemente construye el alumno en el transcurso de sus
experiencias sean lo más correctos y ricos posibles.
Como vemos, considerar todos los componentes del proceso de enseñanza-aprendizaje
son indispensables para que éste de desarrolle adecuadamente. Estos elementos
los podemos agrupar en conjunto en lo que denominamos Estructura Didáctica, la
cual es pues, un instrumento que nos ayuda a entender lo que es una práctica
educativa, siendo el elemento funcional de todo planteamiento curricular, la
cual la podemos encontrar constituida por los siguientes constituyentes: alumno,
contenido, objetivos, estrategias y Docente, los cuales con sus respectivas
interrelaciones e interacciones son necesarios cada uno, pero no suficientes.
Además la estructura didáctica se encuentra sostenida por tres momentos lógicos:
la planeación, la realización y la evaluación.
Cada uno de los constituyentes de la estructura didáctica se encuentran como ya
se ha dicho, muy interrelacionados. Ahora vamos a describir el papel que cada
uno de ellos tiene que jugar, estructurados bajo ciertos subsistemas acomodados
en forma explicativa, aclarando que no es posible separarlos, sino que son
indispensables para el desarrollo de la estructura didáctica.
Sin el alumno, no es posible que exista la estructura didáctica, ya que es
indispensable para que exista el proceso de enseñanza-aprendizaje en un espacio
escolar. A este alumno se necesita conocerlo (tanto en base a los conocimientos
que trae y las habilidades del mismo) para que en este nivel se ubiquen los
contenidos de la nueva disciplina que se va a enseñar. Estos nuevos contenidos
se tienen que plantear de base a una estructura conceptual basada en el
conocimiento de una realidad concreta del objetivo de estudio, para que de esta
forma se puedan cumplir los propósitos institucionales de la escolarización a
la que se va a someter, y de esta forma poder alcanzar las operaciones
psicomotrices necesarias para su desenvolvimiento en la nueva área de
conocimiento. Aquí el docente debe desempeñar una función importante, ya que
el docente debe de emplear una serie de estrategias planeadas por la organización
escolar e implementadas por el mismo, para que el alumno a través de su
estructura cognoscitiva, logre apropiarse de los nuevos aprendizajes, y de esta
manera desarrollar más su capacidad dentro del ámbito de la ciencia.
A partir de esto, podemos decir que tanto el docente como el alumno, son
determinantes de una relación activa y funcional, en donde cada uno, juegan un
rol y tienen un status específico, que tienen que ganarse y luchar por ellos.
Ambos integrantes, desempeñan ciertas funciones en este va y ven de la relación
que se da en el aula a medida que se da la interacción entre ellos.
Por lo tanto, el docente debe de estar comprometido con la realidad, asegurando
una fluidez para el logro de la adquisición de los conocimientos y dejando que
los alumnos se enfrenten a ellos, guardando la imagen de que el profesor ha sido
un mediador indispensable para la superación personal de cada uno de ellos.
Aunque tanto alumnos como docentes forman parte de una gama de roles impuestos
tanto por parte de los administradores en la educación, así como por la
sociedad misma. De esta forma, para que exista una cohesión directa de esta
relación sin que exista la interposición de valores, normas, estrategias,
etc., al interior del grupo escolar, deberá existir una comunicación directa
entre el enseñante y el enseñado.
Así el docente es el encargado de desencadenar y orientar las conductas de los
alumnos mediante la comunicación existente entre ellos, cuidando de caer en
obstáculos de esta comunicación, como empleando lenguajes muy elaborados o
extraños a los alumnos, en donde éstos no tengan la capacidad "aún"
de decodificarlo, y con esto lograr que en vez de que cumpla su función como
enseñante de contenidos, exista un choque que refracte el contenido de
aprendizaje.
Con esto, cada uno se va colocando con su rol y estatus determinado, el cual va
a imponer normas y expectativas individuales para que exista una interacción
armónica y se de un proceso de adaptación interpersonal, estableciendo una
organización funcional, con la consecuencia de que se logran productos
positivos en el aprendizaje.
Es pues mediante el diálogo y la comunicación que se puede establecer este
funcionamiento de la relación docente-alumno en el proceso de aprendizaje.
Jugando cada uno los roles necesarios según la naturaleza de las actividades a
desarrollar.
Lo anterior es conocido como Transacción Educativa, en donde tanto el enseñante
como los alumnos, desempeñan un rol específico, atendiendo a los distintos
intercambios que se dan al interior del aula, y además los establecidos por la
institución desde el punto de vista administrativo.
En relación docente, esta transacción obedece a un cierto poder que ejerce su
posición ante el grupo de clase, ejerciendo un control sobre la naturaleza de
intercambios personales, estimular al alumno a descubrirse, buscando por sí
mismo sus aptitudes y que las desarrolle, sancionando cuando así sea necesario,
siendo sólo un mediador entre el objeto de estudio y la adquisición del mismo.
De esta forma, vemos pues, como es importante las distintas transacciones que al
interior de la práctica educativa debemos de desempeñar, en ocasiones
asumiendo las distintas posiciones establecidas en el Análisis Transaccional de
Erick Bernem, aplicadas en el sentido más amplio de la relación educativa
favorable, buscando que esta logre alcanzar los objetivos planteados al entrar
en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Al interior de la práctica educativa se ha intentado a lo largo del siglo XX,
desarrollar una forma científica de entender el espacio de la enseñanza; se
han establecido varios paradigmas que intentan explicar dicha práctica, pero
que sin embargo, todos y cada uno de ellos han tenido defectos, más aún así,
han tratado de darle una explicación a la práctica educativa.
De entre los paradigmas que mencionan por Pérez Gómez A. son los siguientes:
1. Paradigma Presagio-producto
2. Paradigma proceso-producto
3. Paradigma mediacional centrado en el profesor
4. Paradigma mediacional centrado en el alumno
5. Paradigma ecológico
De
estos, el que en lo personal reúne las condiciones necesarias para tomarse en
consideración y como base para una mayor interpretación, es el Paradigma Ecológico,
el cual fue desarrollado en la década de los setentas y se centra desde
enfoques metodológicos, etnográficos, situacionales y cualitativos, asumiendo
los supuestos de un paradigma mediacional:
1. Recíproca causalidad en las relaciones de clase
2. Enfoque de procesamiento de la infamación
3. Importancia de los significados
Estos
aspectos los integra en un análisis más complejo de los mecanismos, factores y
sistemas que producen en el sentido de intensidad del flujo de los
acontecimientos en el aula. Considerando que al interior del aula el profesor y
el alumno son procesadores activos de información y elaboración de
comportamientos, pero no como individuos aislados, sino como miembros de una
institución cuya intencionalidad y organización crea un intercambio y genera
roles o patrones de comportamiento individual, grupal y colectivo.
Las
siguientes características definen el enfoque ecológico de la investigación
didáctica:
-Perspectiva Naturalista, captando los roles significativos de un influjo que
configuran la vida real en el aula, se propone describir con riqueza de detalle
y rigor analítico los procesos de enseñanza y aprendizaje que tienen lugar en
el contexto socio-cultural del aula, teniendo en cuenta el significativo de los
acontecimientos desde la perspectiva de los que participan en ellos.
-Un enfoque directo a las relaciones entre medio ambiente y el comportamiento,
entendiendo que el aula es un espacio donde se vierten ciertas conductas que
responden a las exigencias del medio.
- Perspectiva interdisciplinar, en donde aparte del punto de vista psicológico,
se necesita para el desarrollo de ésta investigación la participación de
otras disciplinas científicas.
-La vida en el aula manifiesta las siguientes características genéricas:
multidimensionalidad, simultaneidad, inmediatez, impredicibilidad e historia.
- Perspectiva Diagnóstica: este aspecto ecológico se pregunta y trata de
buscar una explicación a las diferentes conductas asumidas tanto por docentes
como por alumnos.
Vemos pues que éste paradigma, trata de englobar las diferentes variables que
en el aula se dan como situaciones de cotidianeidad.
3.
Conclusiones
Las
reflexiones anteriores sólo tienen el propósito de abrir nuevas expectativas
para observar con detenimiento, cómo se lleva a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje,
y además considerar que no es tarea fácil llevarlo a cabo, ya que como toda
actividad humana, es necesario reconceptualizar todas las actitudes que denotan
su desarrollo.
Es por eso, que una formación docente con su respectiva vinculación con el
proceso de construcción del conocimiento, implica que se debe tomar en cuenta a
los protagonistas de dicho proceso, como son tanto el alumno, como el docente,
que a través de su práctica, refleje la importancia de su papel como
transmisor y mediador de dicho conocimiento, y que mediante la instrucción
logre concatenarlo con los intereses propios de la institución en la que se
desempeña y los de los alumnos.
Contemplando así el panorama, vemos que la docencia se desarrolla bajo
circunstancias que a veces no son favorables para realizar la formación de los
futuros cuadros que nuestra sociedad requiere; que se ve influida por una gran
cantidad de factores de tipo social e institucional que se reflejan directa y
determinantemente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y observar que la
docencia rebasa en muchas ocasiones el espacio de el aula.
De esta forma, vemos que es necesario rescatar a la docencia de su nivel donde
se encuentra en muchas instituciones, y que nos conduce a transformarle mediante
la profesionalización de la misma, y lograr de esta manera, una calidad académica,
tanto de docentes de los propios alumnos.
Todo esto, nos lleva a confirmar que es necesaria una formación docente, tanto
de los que se encuentran ejerciendo, como de los que se van a integrar a la
planta docente de alguna institución educativa, y así responder de manera
importante y con alto grado de competitividad profesional a las exigencias y
necesidades sociales, institucionales e individuales.
4.
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Alfredo Salazar de Santiago
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