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Dos de cada cien jóvenes
consumen éxtasis, sin conocer su composición
Fuente: www.abc.es
Autor/-a: M. G. R. 6
de Marzo de 2002
MADRID.
La década de los 90 estuvo marcada por el uso de
nuevas drogas, fundamentalmente las llamadas drogas
de diseño, elaboradas por síntesis química en
laboratorios clandestinos. Entre ellas, las grandes
protagonistas del mal llamado consumo recreativo son
las de acción estimulante, y la más demandada,
el llamado éxtasis.
La denominación encierra una gran variedad de
sustancias elaboradas a partir del MDMA,
derivado anfetamínico. Patentado en 1914 por los
laboratorios Merck como fármaco supresor del
apetito y posteriormente relegado por sus efectos
psicoactivos, el MDMA es hoy el compuesto básico de
pastillas como el propio éxtasis, la píldora del
amor, eva y otras muchas «pastis» o «pirulas» -como
se las bautiza en el argot juvenil- en cuya
superficie se graban distintos dibujos
identificativos.
A partir de 150 miligramos de MDMA existe
toxicidad, es decir, que la ingestión de una
pastilla que contenga esta dosis puede acarrear la
muerte, al producirse un fracaso general del
metabolismo como consecuencia del latido acelerado
del corazón y del aumento de la temperatura
corporal. Así, los jóvenes que consumen éxtasis
están expuestos no sólo a la adicción sino a
ingerir, en cualquier momento, una dosis letal,
porque lo cierto es que ni ellos, ni siquiera los
intermediarios, saben cuál es la composición de lo
que han adquirido. Sólo los fabricantes conocen
la cantidad de MDMA utilizada, que varía en
función de la ley de la oferta y la demanda. Además,
los efectos de esta droga se ven potenciados por su
mezcla con alcohol -que ha sustituido las grandes
cantidades de agua que antes acompañaban su consumo-
y al desgaste físico propio de las interminables
sesiones de baile de las «rave parties».
Incremento del consumo
Así las cosas, la creencia en la inocuidad de las
drogas de diseño» -que muchos califican todavía
de blandas o limpias- no puede sustentarse sino en
una falta de información. Así lo recordó
ayer el delegado del Gobierno para el Plan Nacional
sobre Drogas, Gonzalo Robles, quien consideró «penoso»
que tengan que suceder tragedias como la de Málaga
«para que se escuchen los mensajes de alerta». De
hecho, las cifras hablan por sí solas: según los
resultados de la Encuesta a la Población Escolar
2000, el 2,5 por ciento de los jóvenes entre 14 y
18 años consumen éxtasis habitualmente (frente al
1,6 por ciento en 1998), convirtiénsose éste en el
psicoestimulante más utilizado, seguido de la cocaína.
No en vano, es de muy fácil acceso -especialmente
en Levante, Madrid y Baleares- y de precio asequible
respecto a otras drogas, ya que su elaboración
requiere conocimientos y materiales muy elementales.
La ONU ya ha expresado su temor a que las drogas de
diseño se conviertan, no tardando, en un problema
de salud pública a escala mundial.
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