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Se recomienda avanzar los horarios para conciliar trabajo y familia
Un estudio de IESE
Bussines School encargado por el Área Metropolitana de Barcelona en el marco
del Pla Estratègic Metropolità considera que es necesario que los catalanes
avancen los horarios laborales si quieren conseguir el objetivo de conciliar
trabajo y familia. Según esta recomendación, el ideal seria trabajar de 8.00 a
12.00 y de 13.00 a 17.00, avanzando considerablemente la hora de comer.
Esta sólo es una de las muchas recomendaciones que
hace el estudio, titulado "La conciliació de la vida laboral, familiar y
personal", que ha sido elaborado por Núria Chinchilla y Steven Poelmans
después de recoger y analizar las opiniones de más de 30 expertos de
diferentes ámbitos.
El estado español es uno de los lugares del mundo
donde se come más tarde. Esta costumbre tiene su origen, según explica el
estudio, en la pluriocupación que surgió en el difícil contexto de los años
cuarenta. Aunque este fatigado ritmo hace tiempo que se ha suavizado, el hábito
de comer a las dos se ha mantenido y se acostumbra a trabajar de 9.00 a 14.00 y
de 16.00 a 19.00, lo que significa finalizar la jornada laboral muy tarde y
dedicar un intervalo excesivo a la comida, que por motivos de distancia
normalmente se realiza fuera de casa.
Este horario de "locura", según Chinchilla,
facilita que "el hogar se queda vacío, la familia se rompa y los valores
de la población se empobrezcan". Por este motivo, advierte, las empresas
reciben cada vez más currículums de personas bien preparadas técnicamente
"pero más inmaduras humanamente".
Los expertos son conscientes que cambiar una costumbre
tan arraigada como la tradición horaria es muy difícil, peor recomiendan que
se vaya tendiendo con incentivos por parte de las administraciones y programas
de formación a los directivos para erradicar la confusión que todavía existe
en España entre tiempo de permanencia en el lugar de trabajo y grado de
compromiso con la empresa. También se debe fomentar la cultura de flexibilidad
horaria, trabajo a tiempo parcial, excedencias, permisos de formación y otras
iniciativas en al misma línea. Según la profesora de el IESE, en otros países
europeos valoran el hecho de quedarse a trabajar hasta avanzada la tarda y noche
como una falta de profesionalidad y, de acuerdo con estudios realizados en
Estados Unidos, las empresas sensibles a la flexibilidad horaria tienen
trabajadores "más motivados, creativos, completos y productivos". AVUI
- 02 de Febrero de 2004 --------------------------------------------------------------------- Hasta ahora, médicos, profesores y enfermeros
encabezaban la lista de los candidatos con más posibilidades de sufrir el síndrome
del desgaste profesional o del quemado, también conocido como "burnout".
Una sensación de fracaso, agotamiento físico y mental, desmotivación y baja
autoestima son los síntomas más evidentes de esta enfermedad, que afecta a uno
de cada tres médicos y al 25% de los docentes europeos. De hecho, el 90% de las
depresiones diagnosticadas no es otra cosa que el "burnout".
La novedad viene ahora de la mano del equipo de
Prevención Psicosocial de la Universidad Jaume I de Castellón, que ha
desarrollado el estudio "Burnout" en estudiantes: facilitadores y
obstaculizadores de los procesos de aprendizaje, pionero en España y cuyo
objetivo es averiguar si también los alumnos padecen este mal. La conclusión
es que "sí" y a los mismos niveles que los trabajadores.
A nivel europeo, sólo Holanda y Portugal han analizado
el fenómeno entres sus universitarios. En comparación con ellos, los alumnos
españoles son los que mayor índice de "burnout" manifiestan.
"Se debe a una mezcla de cuestiones de cuestiones culturales y de disposición
de los recursos que ponen las universidades", explica Isabel Martínez, una
de las responsables del estudio, en el que han participado 872 alumnos.
Los alumnos de Ciencias Jurídicas y Económicas son,
según el informe, los que presentan más nivel de cinismo y menos de motivación
académica, felicidad y satisfacción respecto a la carrera que están cursando.
En el otro lado de la balanza se sitúan los de Ciencias Humanas y Sociales con
mayor bienestar psicológico y rendimiento académico, las principales variables
empleadas en el estudio.
La presión temporal, por realizar varias tareas a la
vez, disponer de horarios muy ajustados o la acumulación excesiva de créditos
en cuatrimestres y cursos, la ansiedad ante la llegada de los exámenes y el mal
funcionamiento de algunos servicios de la universidad, como reprografía son las
principales causas del "burnout" entre el alumnos. "Dejan de ir a clase, su rendimiento académico
comienza a mermarse, sacan peores notas y se resiente su relación con los
amigos y los profesores, de los que literalmente pasan", comenta Martínez.
El
Mundo, Campus - 03 de Febrero de 2004 -------------------------------------------------------------------- En este
mensaje, Por un país comprometido con los derechos humanos, la lucha contra
la pobreza y el respeto al medio ambiente. -----------------------------------------------------------------------
¿ Y las consecuencias?
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Puedes cambiar tu correo electrónico enviando un mensaje a la dirección de
correo electrónico: ciberactivista@greenpeace.es
---------------------------------------------------------------------------------------------
Estimad@s ciberactivistas,
Amnistía Internacional, Greenpeace e Intermón Oxfam compartimos una
visión del mundo basada en la exigencia de los derechos fundamentales de las
personas, el respeto por la vida y la dignidad de todos los seres humanos y la
protección del medio ambiente. Por ello, exigimos a las autoridades que
resulten elegidas que lleven adelante, tanto dentro de nuestras fronteras como
en su política exterior, una gestión en la que destaque un claro compromiso
con los derechos humanos, la defensa del medio ambiente y la lucha contra la
pobreza.
Si quieres sumarte a nuestras peticiones participa
en nuestra ciberacción, enviarás a los máximos responsables de todos
los partidos políticos con representación parlamentaria un correo electrsnico
emplazándoles a asumir las recomendaciones de Amnistía Internacional,
Greenpeace e Intermón Oxfam.
Muchas gracias por tu colaboración.
Un saludo,
Raul Barahona Ferré
Coordinador de la Red de Ciberactivistas
Una vez superados los obstáculos de financiación, el proyecto europeo de navegación por satélite, Galileo, se ha puesto manos a la obra para la configuración de los satélites y las frecuencias que utilizarán. También se han determinado los servicios y las fases en que serán prestados. Será un proyecto más avanzado que el americano GPS.
Galileo es el principal
programa de navegación por satélite, que aúna las fuerzas de la Unión
Europea (UE) y la Agencia Europea del Espacio (ESA), las cuales en 1994, vieron
la necesidad de la contribución europea al futuro Sistema Global de Navegación
por Satélite (GNSS). El visto bueno para la puesta en marcha del proyecto tuvo
lugar el 26 de marzo del 2002, después de que los gobiernos de los diferentes
países de la UE se convencieron de que la navegación por satélite es un
asunto de vital importancia a nivel político, económico y tecnológico.
Los orígenes del proyecto, a mediados de la década de los 80, provienen de la
necesidad de controlar el creciente tráfico aéreo.
Actualmente, se ha aceptado que aporta beneficios de carácter social y económico.
Su coste, 1,1 billones de euros, es sufragado por los países de la Unión y la
ESA. En la actualidad, Galileo se encuentra en un momento de discusión y
negociación para finalizar todos los acuerdos que tiene pendientes. Y es que no
cabe duda de que despierta un gran interés, porque supone la independencia
europea a nivel tecnológico con respecto a Estados Unidos, que a día de hoy,
lidera la navegación mundial por satélite con el GPS.
El proyecto no es excluyente. Al contrario, se trata de un sistema interoperable
con el sistema americano, GPS. Esto significa que las entidades o personas
europeas que dispongan de varios receptores de GPS también los pueda utilizar
con los equipos Galileo para que aquéllos no tengan que ser desmantelados.
En estos momentos, existen dos fases diferenciadas. La primera, denominada IOV,
para la puesta en marcha de un número reducido de cuatro o cinco satélites,
que permitan demostrar la viabilidad del sistema (que los servicios que permite
son los adecuados, que se puede controlar, etc.). Para ello hay un presupuesto
inicial de 1.150 millones de euros. La constelación total consta de treinta satélites,
con lo que el resto de satélites que completa el sistema también se favorece
de una participación privada, no sólo pública, en una segunda etapa, que
cuenta con un presupuesto de 2.100 millones de euros.
Implicación de
Hispasat
El operador español de satélites, Hispasat, es parte activa del proyecto. Para
ello, se ha integrado dentro de una nueva compañía española de reciente
creación, Galileo Sistemas y Servicios, junto con otras empresas nacionales del
campo aeroespacial y de servicios de localización. En la empresa también están
presentes Aeropuertos Nacionales (AENA), INDRA Espacio, Alcatel Spazio, EADS
CASA, SENER y GMV.
Por otro lado, el operador también ha puesto en marcha varias iniciativas de
colaboración en el ámbito de la navegación por satélite. De este modo, en
los próximos meses, llevará a cabo experimentos en Sudamérica de navegación
por satélite, basados en un sistema inicial, European Global Navigation
Overlead Service (EGNOR), que pretende llevar al continente una serie de
servicios de navegación para ayudar a esos países en vías de desarrollo. El
experimento se denomina EDISA y está auspiciado por la Comisión Europea, la
ESA y OACI, el organismo internacional de navegación aérea. Hispasat llevará
a cabo la capacidad de comunicaciones, gracias a su cobertura trasatlántica.
De momento, es pronto para que los implicados en el proyecto establezcan su red
comercial para comenzar a vender equipos. “Tenemos que pensar que aún hay que
saber cómo explotar estos servicios a nivel regional, nacional e internacional.
Cada vez hay más receptores GPS. Si alguien tiene un problema con su teléfono
móvil, dispone de un servicio de atención al cliente. Pero hoy por hoy, nadie
puede llamar a GPS, cuando tiene un problema con uno de sus receptores, porque
puede ocurrir que lo que realmente funciona mal sea el receptor o que la señal
que envíen los satélites esté degradada, como sucede en estos momentos por la
situación de guerra que vivimos. Por ello, en el futuro, se pretende que
Galileo preste servicios como las compañías de telefonía móvil, garantizando
unos mínimos de calidad”, afirma Pedro Molinero, director técnico adjunto de
Hispasat.
Servicios
Galileo prestará cinco tipos de servicios. El primero es el denominado Servicio
Abierto, con lo mismo que ahora ofrece GPS, para los usuarios finales que
necesitan una localización con cierta precisión. El segundo es el Safety Of
Life Service (SOLS), aplicado en el salvamento en cualquier medio y que tendrá
una precisión elevada y cuasi métrica. Otro tipo de servicio será el llamado
Public Regulated Service (PRS), aplicado a determinadas administraciones públicas
que necesitan de importantes sistemas de seguridad (la Policía, bomberos); serán
servicios codificados, a los que se accederá mediante unas claves y su precisión
también será muy elevada. Con unos transmisores instalados en tierra, que
recibirán las señales provenientes del satélite, la precisión será centimétrica.
El Servicio Comercial irá dirigido a las múltiples aplicaciones para la
navegación, tanto marítima, como áerea. Aquí, serán las aplicaciones en
tierra las más beneficiadas. Hoy día, existen muchas compañías que pueden
alquilar un vehículo dotado de una especie de receptor GPS, del tamaño de un
PDA, al que se le introduce la dirección a la que se desea llegar y la localiza
al instante; de hecho, los taxistas de París lo utilizan desde hace tiempo.
También se puede aplicar para localizar a los presos de terceros grados, a los
que se les pone una pulsera en el tobillo para que no se escapen.
Todavía no hay satélites funcionando. Los primeros se lanzarán en los próximos
seis años. En los dos años siguientes, se lanzarán los del resto de la flota.
Y para que el servicio esté plenamente operativo se necesita que todos ellos
estén en órbita. “Si tenemos un menor número de satélites en sus órbitas
que los necesarios, un receptor en tierra verá también un menor número de satélites,
por lo que la precisión del sistema será inferior que la deseada”, aclara
Molinero.
También existe el problema de las frecuencias, que se está resolviendo en
coordinación internacional. Para poder asegurar sus frecuencias y evitar las
interferencias con los satélites de comunicaciones, es conveniente que Galileo
lance, antes de dos años, uno o dos satélites que empiecen a trabajar en las
frecuencias asignadas al proyecto.
Parece ser que, si se cumplen las diferentes etapas, de cara al 2008, la flota
al completo estará lista.
Se ha estimado que, en 2015, las aplicaciones comerciales basadas en Galileo
alcanzarán unos ingresos anuales de 400 millones de euros, por lo que, además
de las repercusiones que el proyecto pueda tener en el crecimiento de la economía,
los usuarios finales veremos mejorar de forma notable nuestro nivel de vida, y
en definitiva, los europeos habremos dado un pasó más en nuestra independencia
tecnológica de los americanos.
Lo básico del
proyecto
-La constelación de Galileo estará formada por 30 satélites de nueva generación
(27 operativos y 3 en reserva), situados en tres órbitas circulares alrededor
de la Tierra.
- Cada órbita está a 23.616 Km. sobre la superficie terrestre.
- Los satélites envían a tierra una señal codificada de radio durante todo el
día.
- Los receptores calculan la distancia que los separa de cuatro satélites,
utilizando el tiempo de demora de la señal en llegar hasta él.
- Todos los satélites trabajan en la banda L (de 1000 a 1200 MHz).
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